martes 05 de julio de 2022
COLUMNISTAS la violencia como negocio

Crecen las internas de barras bravas a seis meses del inicio del Mundial de Qatar

En Independiente, tres facciones se disputan el control de la tribuna. En Racing, viejos caudillos quieren desbancar a los de Villa Corina. Mientras Colón crece en lo deportivo, también crecen las amenazas y emboscadas entre el sector oficial y el disidente, llamado “La Negrada”. En los organismos de Seguridad reconocen que aumentó la violencia en muchos clubes y deslizan como hipótesis que el viaje a Qatar puede ser una explicación posible. En la ONG Salvemos al Fútbol también validan ese argumento y recuerdan que pasó lo mismo en mundiales anteriores, sobre todo en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014.

El Mundial está cada vez más cerca. Y cuando eso sucede, siempre pasa lo mismo: las internas en las barras bravas de los clubes se reavivan. Si el poder en la tribuna es un elemento de tensión permanente entre diferentes facciones, la posibilidad de viajar –en este caso a Qatar– o de expandir los negocios en el ámbito internacional agudiza ese conflicto.

Quizás el caso más paradigmático sea el de la barra de Independiente, que agregó en la semana otro hecho a la larga sucesión del último año. Antes del partido contra Ceará en Avellaneda por la Copa Sudamericana, el grupo que lidera Pablo “Bebote” Álvarez intentó entrar al estadio Libertadores de América a pesar de que sobre la mayoría pesa el derecho de admisión, lo que generó un enfrentamiento con la Policía. El resultado arrojó 163 detenidos y dos oficiales heridos.

Lo curioso es que la facción de Bebote quedó relegada a un tercer escalón y ya ni siquiera disputa poder dentro de las tribunas del Rojo: la barra oficial, “Los Dueños de Avellaneda”, tiene como líder a Juan Ignacio Leczniki, mientras que la disidente “Somos Nosotros”, es encabezada por César “Loquillo” Rodríguez. Los sectores de Loquillo y Bebote habían protagonizado una escena gangsteril en septiembre, cuando se cruzaron a golpes y tiros en pleno centro de Avellaneda. 

Del otro lado de la ciudad, en la barra de Racing, las peleas externas, como la que ocurrió esta semana con barras de Deportivo Cali por el robo de una bandera, se alternan con los movimientos internos que generan conflictos cada vez más elocuentes entre la facción de Villa Corina, que hace años tomó el control del Cilindro, y un sector desprendido de la vieja Guardia Imperial que se hace llamar La Banda del Negro Ramos –en homenaje a Andrés Améndola, un barra de los 80 y 90–.

La barra oficial en Racing, como en casi todos los clubes, maneja el negocio de venta de ropa deportiva, reventa de entradas, los carritos de comida y los trapitos, que cobran entre 500 y 1000 pesos por “cuidar” el auto en los alrededores del estadio. Todo eso, que se acrecentó por la buena campaña del equipo de Gago, ahora también se acopló a un Mundial cada vez más cercano en el tiempo: quien mande en la tribuna tendrá más chances de estar en Qatar. 

“En los mundiales anteriores había comprobado que seis meses antes de una Copa del Mundo había muchas más internas. No sé si este año ocurrirá por esa razón, pero lo que sí está claro es que hay más hechos de violencia en las últimas semanas”, dice el sociólogo y presidente de la organización Salvemos al Fútbol, Diego Murzi. En el Aprevide y en otros organismos de Seguridad admiten que el Mundial es una fruta codiciada por muchas barras, y que asumir el control de las tribunas es una condición para acceder a ese privilegio.  

Ocurre en Colón, un club que crece en lo deportivo, y por lo tanto amplió la red de negocios del sector más violento de su hinchada. A los incidentes en los dos partidos contra Peñarol se le suma una interna cada vez más feroz entre la facción disidente “La Negrada” y la oficial. Hay balaceras en casas, emboscadas y detenidos como parte del menú violento en el club rojinegro. Algo que en Santa Fe estiman que seguirá hasta fin de año.

 

Migraciones expulsó a 15 barras del Cali

La Dirección Nacional de Migraciones determinó la expulsión del país de 15 barras de Deportivo Cali de Colombia, que fueron detenidos el jueves. 

La DNM notificó las órdenes de expulsión en los Juzgados donde se encuentran los distintos detenidos. El organismo migratorio se puso a disposición del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en cuanto trascendió en los medios la noticia de la detención de los barras del club colombiano por parte de la Policía de la Ciudad en el barrio de Puerto Madero.

Ayer, tanto la Policía de la Ciudad como la Fiscalía Unidad de Flagrancia Este se comunicaron con el organismo para establecer la situación migratoria de 18 personas detenidas e imputadas en un proceso que lleva adelante la Justicia en el Penal y Contravencional de la Ciudad.

De los 15 ciudadanos expulsados, cinco poseen un ingreso irregular al país y 10 ingresaron como turistas. Las tres restantes tienen residencia permanente.

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