miércoles 26 de enero de 2022
COLUMNISTAS OPINION
07-01-2022 23:04
07-01-2022 23:04

El espejo de nuestros vecinos

07-01-2022 23:04

Cristina Kirchner se presenta como candidata a presidente y lleva de vicepresidente a María Eugenia Vidal. El otro candidato a presidente es Horacio Rodríguez Larreta, quien tiene como ministro de Economía a Axel Kicillof. El presidente actual que se presentará a la reelección es Javier Milei, quien está enfrentado salvajemente tanto a Cristina Kirchner y a Horacio Rodríguez Larreta como también al otro candidato a presidente que fue su ministro de Justicia, quien le hizo ganar las elecciones con su prestigio de luchador contra la corrupción, pero después echó de su gobierno. Los tres candidatos a presidente que desafían la reelección del presidente actual coinciden en que lo peor que le pasó al país fue tener a Milei de presidente a quien acusan de genocida y sicótico. 

Esto así de extraño es Brasil hoy donde los nombres que corresponden a la trama son de los Lula con Geraldo Alckmin, ex gobernador de San Pablo, ex competidor de Lula y de su sucesora en varios ballotages y ex fundador del principal partido de oposición a Lula: el Partido Social Demócrata de Brasil, PSDB, del que surgió Fernando Henrique Cardoso como presidente antes de Lula. Quien sucedió a Alckmin como gobernador de San Pablo y lo es actualmente, João Doria es el candidato a presidente de PSDB con el apoyo de Fernando Henrique Cardoso, Doria tiene como ministro de Economía y autor del plan económico de Brasil si fuera electo presidente, al genio económico de Lula los dos períodos que gobernó siendo su presidente del Banco Central, Henrique Meireles, economista que repitió en San Pablo el éxito que tuvo a nivel nacional con Lula. Bajo la administración de Doria con el comando económico de Meireles el Producto Bruto de San Pablo creció en 2019 2,2% contra 1,4% de Brasil, en 2020 aún en medio de la pandemia creció 0,3%; mientras Brasil en su conjunto cayó 4,1%, y en 2021 San Pablo creció 6,2% contra 4,3% de crecimiento de Brasil. O sea, durante estos tres años San Pablo creció 9% a pesar de la pandemia, mientras que Brasil en su conjunto solo 1,4%.

Lula dice que por ahora, no piensa en quién será el conductor de su economía, que lo hará recién en el segundo trimestre, en el tercer trimestre son las elecciones. A nueve meses de la votación lo único seguro es que Lula será uno de los dos candidatos que pasará al ballotage y que Bolsonaro perderá en el ballotage con cualquiera de los demás candidatos porque su índice de rechazo es el más alto. Y queda la posibilidad de que ni siquiera pueda pasar al segundo turno si continúa perdiendo aprobación, y en ese caso lo haga el gobernador de San Pablo, João Doria o el ex juez Sérgio Moro, que es el otro candidato de la tercera vía que recorre también João Doria, con quien podría terminar confluyendo. Ese es el peor escenario para Lula: que en lugar de tener un segundo turno fácil contra Bolsonaro, deba competir con el candidato de la tercera vía y allí el rechazo que el propio Lula genera en parte de la sociedad, menor que el de Bolsonaro, pero igualmente significativo, haga que le termine ganando la presidencia Doria o Moro en algo así como “todos contra Lula”.

Hoy la situación electoral es la siguiente: Lula duplica en intención de votos a Bolsonaro, la polarización hace que ambos concentren cerca de 70% del total y el 30% restante se divida entre muchos candidatos de centro que juntos tendrían más que los votos de Bolsonaro para pasar a la segunda vuelta.

Volviendo “al Messi” de la economía brasileña, Henrique Meireles, el plan que públicamente presentó para la candidatura nacional de Doria fue titulado: “Punto de partida para reparar al Brasil y crecer reduciendo las de-sigualdades”. 

Allí Meireles sostiene que “el crecimiento sustentable debe basarse en el crecimiento del empleo y el aumento del salario. El Estado precisa ser fuerte pero no grande, la equidad depende del crecimiento del empleo y salarios y la del crecimiento de la economía que permita al Estado recaudar más para redistribuir entre los más vulnerables.”

Asumiendo que Bolsonaro no tendría posibilidades de continuar gobernando Brasil en 2023 y el futuro de nuestros vecinos estaría en manos o de Lula con Alckmin o alguno de los candidatos de la tercera vía, si ésta, la centro-derecha, es así de moderada y al mismo tiempo, Lula lleva como vicepresidente al fundador de esa centro-derecha, corriendo el Partido de los Trabajadores al centro, todo parece indicar que en Brasil habrá una economía sin estridencias y que una vez superado los meses que restan de Bolsonaro como presidente, nuestro vecino recuperará la racionalidad y será un mejor socio de Argentina.

Al revés de Bolsonaro, todos los candidatos a presidente de Brasil son especialmente argentinófilos. Lula por su cercanía ideológica al peronismo, João Doria porque Argentina fue el lugar de exilio de su padre durante la última dictadura y Sérgio Moro por las relaciones institucionales que le generó el Lava Jato, ambos además hablan español.

Otra coincidencia favorable para las relaciones de Brasil con Argentina en 2023 es que Daniel Scioli, confirmando su historia, logró ser amigo del gobernador de San Pablo, João Doria al mismo tiempo que ya lo era de Lula (y hasta de Bolsonaro y sus hijos aunque ya no contarían más en el futuro).

Un Brasil pos Bolsonaro será un aliado importante tanto en un frente geopónico común en la relación con Estados Unidos y China (que Bolsonaro dinamitó) como en rescatar el acuerdo Mercosur-Unión Europea ya sin el rechazo que producía la cuestión ambiental del Amazonas desatendida desafiantemente por Bolsonaro.

En síntesis: soplan mejores vientos en nuestro principal vecino. Buena noticia para Argentina.