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Archivos de imágenes

El que olvida pierde

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Olivos. La foto de la fiesta que negó Alberto cuando todo el país estaba en plena cuarentena. | cedoc

¿Qué más, qué más? Espero no olvidar nada de lo que de verdad importa. El que olvida pierde. ¿Qué más, qué más? Hago memoria, reviso. Voy a votar con un archivo de imágenes en la cabeza como si llevara en la mano la lista de la compra semanal en el Coto. Es probable que hayan sido capaces de más, de mucho más todavía. Crímenes terribles que no dejan ver los cuerpos de las víctimas, los que murieron, o los que condenan a morir en vida. Es necesario recordarlo todo. Si no es hoy, ¿cuándo?

¿Qué más, qué más? ¿El pedido de Alberto Fernández para que Córdoba se integre al país? No, no, nada de cuando se habla encima. ¿De Alberto acusando de delitos graves a Cristina o Massa mintiendo? Nada de chicanas. Solo hechos que no admitan interpretación ni debates. Pruebas. La foto que confirma la fiesta en Olivos que negó Alberto cuando todo el país estaba en cuarentena, eso sí. El video de José López, secretario de Obras Públicas del ministro Julio De Vido, en el que se ve el arma, los bolsos con casi 9 millones de dólares, el convento, la monja, sí. ¿El audio de la diputada Vallejo? No, eso fue parte de la interna de ellos.

Hoy es el día. Hoy nos dan bola. Nuestra opinión importa. Votar es vital. Votar es respirar. Un trago largo de aire que nos permite aguantar hasta la próxima. Un deseo que se lleva protegido contra el pecho como a un bebé. Una oración compartida, apenas susurrada, que tiembla en los labios. Un íntimo ruego a un dios familiar, un santito amigo. Una carta escrita por millones de manos desde hace decenas de años que repite los mismos pedidos a los impiadosos vividores del poder. Salud, trabajo, educación, un país posible para todos. El envío añade una posdata: primero los pibes, los viejos, los indefensos.

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Hay quien repite cábalas. Quien renueva promesas. Quien recurre a sus fetiches. El único saco, el pañuelo de seda, las zapatillas viejas. Quien besa la medallita antes, el sobre cerrado después. Quien se toca el anillo o roza el talismán que lleva en el bolsillo. La moneda, el dado, la concha rota de un caracol recogido en la playa. Estamos tan necesitados que toda ayuda es poca. Los ángeles de la guarda que nos protegen de todo mal, padres, hijos, las personas que amamos, nos dan letra al oído.

Acordate de Solange, de Abigail, de los perseguidos por la policía durante la cuarentena, los muertos, los desaparecidos. De los que se robaron las vacunas, el diputado Valdez, Zannini, Massa, Vizzotti, de todos. De los que podrían estar vivos si compraban las que les ofrecían. Por las dudas, me dejan también los viejos links de YouTube. El Néstor que recibió 600 millones de dólares cuando privatizaron YPF, el Néstor negando la adhesión a Menem. El Néstor que solo tenía un “terrenito” y el de las 23 propiedades y los depósitos que admitió Cristina . Otros recortes. La decisión de no apelar de la Anses que le permite a Cristina cobrar dos jubilaciones de privilegio.

“Cuando de nada nos sirve rezar”, canto bajito. Es mi playlist emocional. Los temas se reproducen de forma aleatoria. Por ahí salen, a coro con Serrat, los Cantares de Antonio Machado: “Caminante, son tus huellas el camino/ y nada más/ caminante, no hay camino/ se hace camino al andar”. Una de Calamaro: “Con el crudo en las bodegas/ volveré a buscar/ todo el tiempo perdido/ que hemos perdido sin protestar”. De Jaime Dávalos, El Paraná en una zamba: “En tu cuerpo lacio, donde el verano/ despeña toros de barro y miel”, o una de Jaime Roos: “Si me voy antes que vos/ si te dejo en estas tierras/ no te asustes de la noche/ que en la noche vivo yo”. Y así.

Debe ser el momento el que elige los temas. Ya en la fila, vuelvo a Serrat. Canción última, Miguel Hernández: “Pintada, no vacía/ pintada está mi casa/ del color de las grandes/ pasiones y desgracias/ regresará del llanto/ adonde fue llevada (...) el odio se amortigua detrás de la ventana/ será la garra suave/ dejadme la esperanza”.

¿Qué más, qué más? Soy un álbum en pie de caras, de nombres escritos en piedras, de abrazos rotos. Repaso todo antes de entrar. Calma, les digo a los míos. Sé qué hicieron, sé qué hacer.  

*Periodista.