lunes 30 de enero de 2023
COLUMNISTAS Clase y persecución a CFK

Las pruebas de la Justicia

17-12-2022 00:01

Marcelo Falak: “La divulgación de chats entre Sergio Moro y fiscales del Lava Jato fue un elemento relevante en la decisión del Supremo de anular las causas contra Lula. ¿Hasta dónde llegarían las revelaciones de un examen a fondo de los teléfonos de los amigotes de Lago Escondido?”.

Hasta ningún lugar. Muestra la evidencia de que en Argentina los líderes populares fueron siempre perseguidos por el aparato judicial. Juan Perón tuvo 120 causas y Cristina, 534. La sentencia ya está escrita. La prueba principal contra Cristina Fernández es esta que se muestra al inicio. Justicia de clase.

Lo dijimos en PERFIL y lo señala el periodista y docente universitario Mariano Saravia (@MarianoSaravia7): la Asamblea de 1813 les hizo juicio a varios miembros de la Primera Junta. Principalmente a Mariano Moreno, que ya había sido asesinado en alta mar y desaparecido. Todos los días salía en la prensa un nuevo cargo contra alguno. A Juan José Castelli, que en esos meses agonizaba por un cáncer de lengua, lo acusaron y procesaron por degenerado y por haberse quedado con dineros públicos en el Alto Perú (Bolivia).

A Manuel Belgrano lo enjuiciaron dos veces, después de las derrotas en Paraguay (Paraguarí y Tacuarí) y de las derrotas en el Alto Perú (hoy Bolivia, Vilcapugio y Ayohuma). Ambas veces tuvieron que absolverlo porque todos los testimonios fueron favorables a él.

A San Martín lo acusaron de abrir una cuenta irregular en Londres con dineros turbios y de haberse “robado” el Ejército de los Andes.

“San Martín está lejos, y eso es lo mejor que nos puede pasar”. De Rivadavia a Manuel García, luego de mandar al exilio al Padre de la Patria.

Cuando Lavalle dio el golpe de Estado contra Dorrego, hubo un intento de lawfare, un juicio amañado contra el “Padrecito de los Pobres”. Pero Lavalle decidió cortar por lo sano y fusilarlo.

Lúmpenes

“La gente baja ya no domina, y a la cocina se volverá”. De Juan Cruz Varela, luego del fusilamiento de Manuel Dorrego. El otro instigador del golpe de Estado de Lavalle y del magnicidio, Salvador María del Carril, con el tiempo fue presidente de la Corte Suprema de Justicia.

“No puede librarse a la Historia el fallo del tirano Rosas. No señor, no podemos dejar el juicio de Rosas a la Historia, porque si no decimos desde ahora que era un traidor, y no enseñamos en la escuela a odiarlo, Rosas no será considerado por la Historia como un tirano, quizá lo sería como el más grande y glorioso de los argentinos”. Del diputado Nicolás Albarellos cuando en 1867 se sanciona una ley declarando a Juan Manuel de Rosas “traidor a la Patria”.

Los líderes populares fueron siempre perseguidos por el aparato judicial que no funciona como corporación.

Hay una teoría del funcionamiento de la Justicia como “corporación” atenta a las relaciones de fuerzas coyunturales, errónea. Emparenta por caso a Menem con Cristina, mostrando que al riojano lo condena un juez propio “de la servilleta” (Urso), ante el cambio de clima político.

No es el caso de Cristina. La vicepresidenta es perseguida por representar intereses populares contrahegemónicos –que Menem jamás representó–. La persecución judicial a Cristina supone una reacción “de clase” que no cesará y excede en mucho el funcionamiento corporativo habitual.

La reproducción de los intereses de las clases dominantes puede ser “sancionada y regulada por relaciones jurídicas” (cuya aplicación supone al Estado), pero no es una “relación jurídica”, sino una “relación de fuerza”, sostenida “en y por” las relaciones sociales de producción.

Final: para “desplazar/ocultar” el contenido de clase de la “Justicia” aparece la teoría de la “corporación”. 

Grave error conceptual, con consecuencias políticas. La principal: “la ilusión jurídica de la política”. Sustituir la organización popular por un “ejército de abogados”.

Las “pruebas” de que la Justicia es un aparato estatal de clase, insistimos, están en el gráfico de apertura. Durante el gobierno de Cristina Kirchner el factor trabajo participaba con el 51,8% del ingreso generado, hoy merodea el 44%, estimados lectores de PERFIL. 

 

*Director de Consultora Equis.