Marcelo Porcel aparece caminando en una basílica de Luján. Se burla de diez chicos abusados. Un alto funcionario del gabinete nacional se ríe en la cara de todos los argentinos. Y el Poder Judicial, primer encargado de hacer valer la ley, de frenar este teatro inmoral, cínico, y desvergonzado (en ambos casos), no hace nada. ¿Qué espera la Justicia argentina para reaccionar, para no dejar caer al país, una vez más, en un estado de anomia generalizado, en el pantano moral de la “viveza criolla”? De repente el jefe de Gabinete puede burlarse de todos, el jefe de ARCA, puede burlarse de todos, con tres departamentos en Miami sin declarar. ¿Y el Poder Judicial no hace nada? Se espera un mes para presentar la declaración jurada el mismo día que comienza el mundial. ¿Toleran los jueces y fiscales de este país una burla semejante? ¿Con qué cara luego los jueces y fiscales saldrán a levantar el dedo acusador? ¿Dónde están ahora que deberían aparecer? ¿Qué esperan? ¿No se sienten muy humillados? ¡Deberían! ¿Qué o quién los detiene? Es fácil llenar la cárcel de jóvenes pobres, detener ladrones en Retiro con cuatro autos de la policía. ¿No queda nadie serio en el Poder Judicial argentino? Rossatti parece preocupado solo porque designen a su hijo de juez en Santa Fe. Nepotismo vergonzante. Son todos hijos, esposas o amigos de jueces. Eso sí los preocupa: colocar a sus personas. Necesitamos una ley de ingreso por concurso ya.
El Poder Judicial argentino necesita una reforma integral urgente. El Poder Judicial que tenemos, como queda probado, no sirve. La causa $Libra –según reconoce el propio fiscal– no puede investigarse porque no tienen “herramientas idóneas”. Es decir, el propio fiscal Taiano reconoce que cobra un sueldo pero no puede hacer su trabajo. Debería renunciar si no puede. Pero no, reconoce abiertamente su ineptitud, pero sigue en el cargo. ¿Para qué lo hace? Si reconoce que no puede investigar la ruta financiera de una estafa con ramificaciones internacionales, debería renunciar, sencillamente. No quedarse. Porcel está acusado de abusar varios chicos, que escriben cartas al juez, que no hace nada. Está libre. ¿Por qué? Porque tiene dinero. Porque tiene poder. Y el poder compra impunidad en Argentina, al parecer.
Decenas de funcionarios sacaron créditos oscuros en el Banco Nación. Jóvenes sin ningún historial crediticio, sin recorrido profesional, la mayoría sin título académico ni nada. Aun así, el banco les dio el crédito con facilidades que ningún argentino de bien podría obtener. Un papelón más. Lo hacen porque saben que este Poder Judicial argentino no hará nada con ellos. Ni con Adorni, ni con Porcel, ni con nadie que tenga “llegada” o “contacto”.
Carlos Nino, asesor de Alfonsín, teorizó mucho sobre la “anomia” en el país. Dejar a gente como Adorni en la impunidad es dejar que la corrupción se generalice y que de lo mismo pagar impuestos que ser un evasor fiscal, estudiar que ser un bruto ignorante con cargo encima. Nos gobiernan evasores fiscales que se burlan de la ciudadanía, a sabiendas de que el Poder Judicial no tiene las “herramientas” (ni el coraje) de investigar nada importante.
En el Garrahan dejaron de dar desayuno a nenes. Mientras el Banco Nación regala créditos a funcionarios libertarios que no sabemos cómo van a devolverlos (cientos de miles de dólares), jóvenes estudiantes de ingeniería del ITBA –esos sí que son argentinos de bien– han obtenido el puesto 10 a nivel mundial en una competencia de aeromodelismo en Estados Unidos con un prototipo eléctrico. No tenían fondos para armar el avión. Tuvieron que hacer todo a pulmón, con sus auspiciantes (Aeropuertos Argentina 2000 y algún que otro). Juntaron 6 mil dólares con esfuerzo. Los ingenieros mecánicos del ITBA no reciben dinero de criptoestafas ni créditos blandos y oscuros del Banco Nación. Pero ellos sí están haciendo algo que vale la pena. Nos “representan” mejor que Adorni y los jueces y fiscales del país. Deberían renunciar si no harán nada. Si no tienen “herramientas”, ¡váyanse! Necesitamos Justicia.
* Abogado especialista en derecho penal.