Dichos de Javier Milei:
● “Me siento identificado con Margaret Thatcher”, el 18 de julio de 2023 a la revista colombiana Semana.
● “La señora Thatcher ha sido una gran líder”, el 8 de octubre de 2023 en el debate presidencial.
● “No es el momento para discutirlo (nuestra soberanía)”, “si ese territorio hoy está en manos del Reino Unido él (visita a Malvinas del ex primer ministro inglés) tiene todo el derecho de hacerlo”, “hubo una guerra, a nosotros nos tocó perder, eso no quiere decir que uno pueda considerar que quienes estaban enfrente hacen bien su trabajo, y no solo admiro a Margaret Thatcher”, “yo he escuchado muchos discursos de Margaret Thatcher, es brillante”, las tres citas a la corresponsal para América Latina de la BBC, Ione Wells, en 2024.
● Tiene una foto de Margaret Thatcher en su escritorio. Lo reveló la revista Noticias el 2 de abril de 2024 (ver bit.ly/thatcher-milei).
● “Sostenemos que el voto más importante es el que se hace con los pies, anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros, por eso buscamos ser una potencia tal que ellos prefieran ser argentinos (defensa de la autodeterminación de los falklanders), el 2 de abril de 2025.
Dicho de Patricia Bullrich:
● “Pfizer no pidió cambios de la ley [de vacunas]. Lo único que pidió fue un seguro de caución como se lo pidió a todos los países del mundo, que es algo razonable. No pidió ni los hielos continentales, ni las Malvinas… Bueno, no sé, las Islas Malvinas se las podríamos haber dado”, en 2021.
Dicho de Alejandra Monteoliva, sucesora de Bullrich como ministra de Seguridad:
● “Las Malvinas son argentinas es un mensaje político”, el 15 de julio de 2026.
Dicho de Sabrina Ajmechet, diputada por LLA:
● “Las Malvinas no son ni nunca fueron argentinas”, el 14 de febrero de 2021.
Del mismo reportaje de la BBC circula una versión modificada con IA donde Milei dice que las Malvinas nunca serán argentinas, que hasta me resultó verosímil por la acumulación de antecedentes y su historia familiar, siendo probablemente lo que piense y no pueda ponerlo en palabras como todo trauma.
En el libro El loco, de Juan Luis González, se publicó por primera vez la anécdota luego muy difundida que relata que de niño Javier Milei, “sorprendido por los anuncios grandilocuentes que hacía la televisión sobre el comienzo del conflicto bélico, cometió el pecado de decir en voz alta en la cocina de su casa –con las certezas que un chico de 11 años puede tener– que la escalada iba a terminar mal para Argentina. Eso provocó la indignación patriótica de Norberto, su padre, que lo golpeó con una salvaje violencia. Karina, testigo involuntario de la paliza, sufrió un shock tan terrible por presenciar la escena que hubo que llevarla al hospital. Desde ahí la madre telefoneó a Javier. ‘Tu hermana está así por culpa tuya’, le dijo, tal cual le contó en 2018 al periodista Agustín Gallardo en una entrevista para PERFIL”.
La Guerra de Malvinas fue traumática para todos los que convivieron generacionalmente con ella, pero la forma en que cada persona procesa sus frustraciones y traumas constituye el carácter. El del Presidente, siempre hiperbólico para lo bueno y para lo malo, tiene con las Malvinas un nudo en el que se acumula nuevos residuos cada vez.
Por el contrario, quienes llevaron la sábana con la inscripción “Las Malvinas son Argentinas” al partido contra Inglaterra y, después de haber tenido la perspicacia de fabricar un cartel con un elemento flexible y transportable como ropa de cama, repitieron el ingenio tirándosela a los jugadores cuando la seguridad del estadio venía a incautársela, como los jugadores que la tomaron, tuvieron capacidad histórica de construir una marca en la agenda internacional que fue tomada por todos los medios de comunicación del mundo.

Y entre muchos comentarios generó que el columnista del diario inglés The Guardian pidiera negociar con Argentina por Malvinas bajo el racional argumento de “No pueden ser británicas para siempre”. El artículo, firmado por el columnista Simon Jenkins, se justifica en el “sentido común geográfico” que debe responder al proceso de descolonización que acumula décadas, mencionando el reciente avance en Gibraltar, donde se eliminaron las fronteras con España, y los ejemplos de los últimos tiempos de Diego García y Hong Kong.
Y agregó: “Ninguno de los territorios de la era imperial británica tiene el derecho eterno de permanecer como están, menos uno que les cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras esterlinas por año en defensa” y expresó su deseo de que la bandera exhibida por la Selección durante el Mundial 2026 sirva como un llamado a la acción para retomar las conversaciones sobre la soberanía de las Islas Malvinas.
Se pueden hacer acciones para contribuir a acelerar la recuperación de las Malvinas y no al revés, como cuando la periodista de BBC le preguntó a nuestro presidente: “¿Usted se refiere entonces a esperar décadas?”, y Milei respondió que los plazos de las naciones son mucho más extensos que los de los seres humanos, de lo que se infiere no solo sentarse a esperar décadas, sino siglos.
Primero lo hicieron las letras de las canciones del Mundial de 2022 con menciones a Malvinas que reintrodujeron generacionalmente la gesta, y el hincha autor de la sábana con letras que fue un meme mundial merecería ser recibido como héroe y condecorado con alguna de las distinciones del Congreso para el argentino que realizó “un claro ejemplo de soberanía y de labor patriótica” como dispone su protocolo. Todo lo contrario a lo que hace Milei, desdramatizando el conflicto y apagando su visibilidad.