martes 22 de junio de 2021
COLUMNISTAS desesperanza
29-05-2021 05:47

Sociedad del desaliento

Se generaliza entre mucha gente expresiones como "las cosas son así" o "este país no tiene futuro".

Una exploración a la presentación realizada el día 27 de mayo por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA que dirige Agustín Salvia muestra algunos datos que no pueden ser pasados por alto.

La síntesis de los resultados puede observarse en http://uca.edu.ar/es/noticias/efectos-de-la-pandemia-covid-19-sobre-la-dinamica-del-trabajo-en-la-argentina-urbana.

Radiografías. Uno de los elementos más relevantes (siempre en base al informe del ODSA) es la forma en que se distribuía el tipo de ocupación hacia 2020 y que el Observatorio denomina “calidad del empleo”. Solo el 43,7% de quienes trabajan tienen empleo pleno, es decir que se encuentran en el régimen formal, con aportes previsionales, obra social, vacaciones pagas, aguinaldo, etc. Lo que popularmente se llama “estar en blanco”. Por otra parte, un 27,9% tiene un empleo precario, casi una tercera parte de la fuerza laboral tiene trabajo, pero sin aquellos beneficios. En tercer lugar, se encuentra el sector con subempleo inestable (changas, o trabajos temporarios), que es el 14,5%. Lo llamativo que en 2019 era el 20,2%. Finalmente, un cuarto lugar lo ocupa el sector desempleado (personas que buscan activamente trabajo), que resultó del 13,9% con un salto de 2,6% respecto del año anterior.

Nueve días que definirán dos años

El otro dato a tener en cuenta es el sector que revistan los ocupados. El 15,2% pertenece al sector público (aumentando un 1,7% desde 2019); el 33,7% de los ocupados trabaja el sector formal privado de la economía, cayendo 3,7% desde el año anterior, y mientras que más de la mitad de los ocupados lo hacen en el sector micro-informal de la economía (51,1%), lo que implica un incremento de 2 puntos respecto de 2019. Punto más, punto menos, es la radiografía del mundo laboral, punto de partida ineludible para discutir cómo cambiar estas proporciones.

Para tener idea de la implicancia económica de pertenecer a uno u otro sector se debe observar que a pesos del tercer trimestre de 2020 el promedio de ingresos del sector formal privado era de $ 46.101, levemente superior al estatal, que apuntaba 44.854. Sin embargo, quienes trabajaron en el sector microinformal ganaron menos de la mitad: 21.475 pesos. Aquí se llega a una conclusión provisional preocupante: el 27,4% de los trabajadores son pobres, sin embargo, sin las ayudas sociales realizadas durante el año pasado este porcentaje hubiera aumentado al 34,3%, lo que muestra que los programas de transferencias monetarias decididas por el Gobierno funcionaron como dique de contención. Trabajar y aún ser pobre significa una situación dramática para las personas y familias.

Desesperanzas. Otro dato crítico es una simulación realizada por el equipo de ODSA sobre la tasa de desocupación para 2020 ajustada por el “efecto desaliento”. ¿De qué se trata el efecto desaliento? La explicación la dio el sociólogo Eduardo Donza, uno de los autores del estudio junto con Santiago Poy, para dar una mirada precisa del fenómeno. “Se trata de la estimación de la tasa de desocupación simulando la misma participación en el mercado de trabajo de antes de la pandemia”. Se trata de personas que perdieron el trabajo durante la pandemia, pero que no se transformaron en desempleados (buscadores de empleo), sino en inactivos, por el desaliento de la situación. Esto es, no salieron activamente a buscar un nuevo empleo por la imposibilidad de movilizarse en el marco de las restricciones, con la convicción de que sería imposible conseguir un nuevo trabajo o por la esperanza de que en algún momento su espacio laboral se reactivara y su ocupación se reanudara.

Trabajar y aún ser pobre es algo dramático para personas y familias

En este sentido, Donza amplía la explicación: “En la EDSA 2020 integramos una pregunta específica para definir el impacto de la pandemia en la situación laboral de cada uno de los entrevistados (relacionando su situación actual y la de antes de la cuarentena). Por medio de esto se pudo identificar el efecto de la cuarentena en la continuidad o en la pérdida del trabajo en el contexto covid-19”.

Un 28,5% de desocupación sería posible si los inactivos a raíz de la cuarentena se “activaran” simultáneamente. Este es un fuerte llamado de atención para la sociedad en general y para el gobierno en particular sobre la necesidad de generar empleo. El deseo es que el nuevo empleo a crear sea estable y formal; sin embargo, hoy el desaliento se extiende también a los potenciales generadores de empleo, e incluso a los que pueden emprender nuevas actividades. Muchas personas a lo largo de 2020 y lo que va de 2021 buscaron autogenerar su empleo, pero con nulo o escaso apoyo (por ejemplo, la inexistencia de créditos bancarios a tasas razonables).

Hoy es difícil que empresas vuelvan a contratar personal

Es impostergable generar riqueza mediante el aporte de millones de personas que desean trabajar, pero para generar políticas públicas se requiere salir de la dicotomía que presentan quienes creen que la solución es incrementar las regulaciones (de hecho, se extendió por 30 días la prohibición para despedir trabajadores, que funciona obviamente para los formales), contra los que creen que hay dinamitar toda la legislación laboral. Sin embargo, hay temas críticos, como el sistema de indemnizaciones, que deben volver a discutirse, buscando alternativas.

¿Cómo cambiar? Lo que se sabe es que, en las actuales condiciones, e independiente del tamaño de las empresas difícilmente vuelvan a contratar personal, salvo en contadas excepciones y buscando a personas con conocimientos específicos. También debe añadirse que, como expresa Donza, el nivel de desempleo inactivado por las condiciones de la pandemia “está asociado al nivel de limitación de actividades de cada uno de los aglomerados relevados en el momento en que se entrevistó a la persona, esto hace que el dato pueda ser cambiante tanto con respecto a los diversos aglomerados como al momento en que se relevó a cada hogar en el mismo aglomerado”. La situación es dinámica e voluble.

La expresión “desaliento” aplicable al mercado laboral puede extenderse al conjunto de la dinámica social, planteada en que las “cosas son así”, “el país no tiene futuro” y cuestiones similares, también augura el fin de la creencia de que la política puede ser un medio para organizar una sociedad y presagia tiempos complejos de desencantamiento.

*Sociólogo (@cfdeangelis)