miércoles 30 de noviembre de 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

Tengo un sueño

15-10-2022 23:55

Localización es la palabra. Lo sabe cualquier comerciante: el mismo restaurante en la zona de moda donde se concentra el público tendrá mucho más clientes, o un kiosco en una avenida tendrá más compradores que en un pasaje.

Escuchamos a todos los gobernadores decir que la violencia, la extrema pobreza e indigencia y la conflictividad que genera son fenómenos especialmente del conurbano bonaerense y que en el interior del país se vive otro clima, incluso otra sensación de progreso.

 Ya me referí en otras columnas a las coincidencias desde la izquierda (Grabois) y la derecha (Pichetto) en atribuirle sentido problemático a la concentración de población en el conurbano bonaerense y sus propuestas de reemigrar poblaciones hacia el interior, una “solución” modesta.

Y que, por el contrario, lo que hoy es un problema podría ser una ventaja competitiva de existir un plan de desarrollo como el que llevó adelante China a partir de los años 70, al mudar parte de su población rural –400 millones de personas– a grandes ciudades y así construir la mano de obra necesaria para la producción de bienes y servicios en alta escala, con los que transformó su economía y multiplicó su clase media.

Hay rendimientos crecientes en las economías de aglomeración que falta aprovechar

También ya me referí en otras columnas al libro del Premio Nobel de Economía Paul Krugman ,Geografía y comercio, como fuente inspiradora de la idea de transformar el conurbano bonaerense en el equivalente al “cinturón productivo norteamericano” alrededor del estado de Nueva York y sus vecinos.

Y quiero profundizar hoy sobre ese libro tratando de sumar adeptos al sueño de transformar el conurbano bonaerense en otra ventaja competitiva estratégica equivalente al agro, a Vaca Muerta, a la energía y los minerales que en forma de naturaleza la fortuna (y en el caso del agro nuestro propio esfuerzo) nos legó. Como dice el repetido aforismo: “Quien sueña solo solo sueña, quien sueña con otros cambia la historia”.

Paul Krugman nos explica la importancia de “la localización de la producción en el espacio” y cómo “las acciones de los gobiernos soberanos juegan un papel especial en la determinación del emplazamiento de las actividades productivas”. Agrega: “La característica más prominente de la distribución geográfica de la actividad económica es la concentración” (...) “prueba de la influencia permanente de algún tipo de rendimientos crecientes”. “La asignación de la producción entre las diferentes regiones (automóviles en Detroit y chips en Silicon Valley) es un tema tan importante como el comercio exterior”.

El mejor ejemplo es el cinturón económico de Estados Unidos, un rectángulo de Nueva York a Chicago que en solo el 5% del territorio de ese país concentra dos terceras partes de todo el empleo industrial nacional.

Al mismo tiempo que los productores de bienes ahorran costo de fletes, de depósitos, de necesidad de almacenamiento y de inmovilización de stock con los ahorros de los costos financieros derivados, por efecto de la demanda de empleo y concentración de la población se genera en esa zona una mayor demanda de servicios y consumo de esos empleados, generando el círculo virtuoso industria-servicios, retroalimentándose porque donde hay demanda se vuelve a generar incentivos para el emplazamiento de otras industrias.

Paul Krugman, en su libro Geografía y comercio, muestra el posible desarrollo del Conurbano

Otra de las fuerzas autopoiéticas de la economía de aglomeración es el desarrollo de especialidades por escalas que vuelve a aumentar la productividad, como lo hizo la división del trabajo y la extensión del mercado en la urbanización europea durante el paso de la ruralidad del Medioevo a la urbanización del Renacimiento.

El libro de Krugman está plagado de fórmulas matemáticas, de gráficos sinópticos y estadísticas que operan en forma de evidencia de su tesis. Paul Krugman se hizo famosos por sus columnas de divulgación en distintos diarios del mundo pero lo que motivó a la Academia de Suecia a otorgarle el Premio Nobel en 2008 fue su trabajo sobre geografía y comercio. El aporte de Krugman demostrando que una “economía integrada forma un mercado más grande que permite explotar los rendimientos crecientes, provocando aumentos del salario real y del número de variedades disponibles para el consumo” fue tan contundente que produjo una nueva teoría sobre los flujos de comercio.

Así como Duhalde le exigió a Menem el “fondo de reparación histórica” para asumir como gobernador de la provincia de Buenos Aires, habría que crear un “fondo de desarrollo del conurbano bonaerense” que invierta en la formación de desempleados y empleados en trabajos de poca productividad, como algunos de la economía popular, en los cuales desarrolle nuevas habilidades para el mundo laboral.

La fuerza centrípeta que promueve la concentración de la producción en aglomeraciones urbanas está guiada por la maximización del beneficio de los productores. Quien fue asignado para presidir el simposio de IDEA este año, Daniel Herrero, fue formado en una universidad del Conurbano, la de Morón, y siendo CEO de Toyota enfrentó la falta de candidatos para ocupar vacantes en sus fábricas porque no había suficientes postulantes que tuvieran el secundario completo. 

El sueño es dotar de habilidades productivas a todos los jóvenes y adultos en edad de producir reindustrializando el conurbano bonaerense y generando un círculo virtuoso educación-industria-servicios-educación. Requiere un cambio de perspectiva respecto del “problema del Conurbano” convirtiéndolo en “la oportunidad del Conurbano”.

Las ventajas no las cosechará el gobierno que lo comience porque el período de implementación y materialización puede llevar un lustro y precisa de un acuerdo entre oficialismo y oposición. Sea cual fuere el lugar que ocupen las dos coaliciones mayoritarias en cada momento, saldrán ganando ambas al desincentivar la emergencia de candidatos extremos tanto desde el libertarismo como desde el trotskismo.