Con la inauguración de sus ciclos 2026, los museos Evita-Palacio Ferreyra, Palacio Dionisi y Emilio Caraffa renovaron esta semana la oferta cultural de la provincia.
La programación, que comenzó el pasado miércoles y sumó el viernes nuevas aperturas, se articula sobre tres ejes centrales: la retrospectiva de grandes maestros locales e internacionales, la experimentación contemporánea y una fuerte impronta de memoria histórica al cumplirse 50 años del último golpe de Estado en Argentina.
Cartografías del presente y deudas sociales
En el Museo Evita – Palacio Ferreyra, el primer bloque expositivo del año se planta desde el miércoles pasado como un territorio de tensiones.
Allí, las paredes de la que fuera una residencia aristocrática ahora sirven de soporte para preguntas incómodas sobre identidad, género y migración. El diálogo no es solo entre obras, sino entre la opulencia del pasado y la urgencia de lo contemporáneo.
Remo Bianchedi, en una retrospectiva curada por Marcos Krämer que recorre cuatro décadas de su pulso, nos devuelve la mirada sobre la figura humana y su disolución en la abstracción. Al mismo tiempo, el homenaje a Oscar Brandán, bajo la mirada de Dolores Cáceres, recupera a un imprescindible de la renovación cultural local.
Pero el Palacio no se queda adentro. El “hackeo” de Fanny Peralta en el Jardín de Invierno con sus semillas y memorias de violencia de género, se suma a la intervención de Gabriel Orge en las rejas exteriores, donde sus fotografías marcan una cartografía de la lucha por los Derechos Humanos que obliga al transeúnte a detenerse frente a lo que no debe olvidarse.
El lente neorrealista y el registro del 76
Unas cuadras más allá, el pasado viernes, el Museo Palacio Dionisi encendió sus luces para una apuesta que cruza fronteras.
El desembarco de Nino Migliori es, probablemente, uno de los hitos visuales de esta temporada. A sus casi 100 años —y con un Lucie Award bajo el brazo—, el italiano llega con 80 obras que demuestran que la fotografía puede ser un documento neorrealista de la posguerra, pero también un laboratorio químico donde la luz hace lo que quiere.
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El Dionisi también se suma al ejercicio de la memoria necesaria. “Historias reveladas” bucea en los archivos de la prensa oficial y los registros universitarios para recuperar fragmentos de 1976. Entre urnas históricas y documentos, el museo propone un ejercicio de resistencia contra el olvido.
La propuesta se completa con el festival Calamuchita FotoDoc, una selección de miradas internacionales sobre crisis humanitarias y ambientales, y una joya de la Colección GF: más de 100 retratos de estudios cordobeses que cuentan cómo nos veíamos entre finales del siglo 19 y mediados del 20.
Laberintos borgeanos y hallazgos críticos
Cerrando este triángulo de la Media Legua de Oro, el Museo Emilio Caraffa abrió su primer ciclo 2026 con una polifonía de propuestas donde Jorge Simes ocupa un lugar central. Su “Serie borgeana” es un laberinto de papel, oro y tinta donde las palabras de Borges se vuelven materia sutil.
Simes no ilustra al escritor; construye puentes hacia el infinito, entre códigos de barras y mitología griega, logrando que el Aleph sea, otra vez, ese punto donde todo confluye.
La oferta se completa con “Papeles de la memoria” de El Camboyano, las exhumaciones en la Loma del Torito y las exploraciones críticas de Federico Racca, con “Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie”.