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FORMACIÓN MÉDICA E INVESTIGACIÓN

Córdoba: 75 personas donan sus cuerpos a la formación médica y a la investigación

Desde hace cinco años, la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC lleva adelante el Programa para la Procuración y Donación de Cuerpos. Los cadáveres son imprescindibles para la enseñanza y el aprendizaje de la anatomía. La donación en vida de los cuerpos a la ciencia es un acto voluntario, generoso y solidario. Pueden donar mayores de 18 años.

Susana Biasutto UNC
SUSANA BIASUTTO. Directora del Programa de Procuración y Donación de Cuerpos (ProDoCue) | FCM -UNC

Desde hace más de cinco años, la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC impulsa un programa de donación de cuerpos destinados a la docencia e investigación. Se trata de un acto voluntario y altruista donde se consiente en vida que, tras el fallecimiento, el cuerpo sea utilizado para la formación de futuros profesionales de la salud, la investigación y el entrenamiento médico. “Todos los otros métodos son muy útiles y complementarios, pero no reemplazan el contacto con el cuerpo humano. En muchos países del mundo tienen programas de donación de cuerpos desde hace muchas décadas”, explica Susana Biasutto, directora del programa

La doctora en Medicina y Cirugía y presidenta del subcomité Federativo Internacional de Donación de Cuerpos, que depende de la Federación Internacional de Asociaciones de Anatomistas, detalla que la donación es una forma ética de obtención de cuerpos con estos fines. Para gestionar la donación, en 2021 se creó el Programa para la Procuración y Donación de Cuerpos (Prodocue). Desde entonces, 75 personas manifestaron su voluntad de donar.

Los programas de procuración de cuerpos corresponden a las universidades, independientemente de que el país tenga o no una ley específica. En este sentido, es diferente a la donación de órganos. “La donación de cuerpos se hace a una universidad, que es la encargada de organizar el programa siguiendo las normas internacionales”, detalla Biasutto.

Durante años, las universidades nacionales aceptaban donaciones aunque sin un programa específico. El de la UNC fue el primero en el país. “Siempre es un poco difícil empezar con este tema. A nosotros nos llevó más de diez años”, indica Biasutto.

Cómo es la donación


El proceso para donar es sencillo, basándose en la transparencia y la voluntad propia para contribuir al avance de la ciencia médica. “Como se trata de una donación en vida, la persona tiene que estar consciente de sus actos, tener más de 18 años y ser legalmente responsable”, explica la directora del programa. No se puede donar el cuerpo de una persona fallecida.

Hasta la fecha se registran 75 donantes y ya se han recibido los primeros cuerpos de quienes han fallecido en los últimos años. Por otra parte, más de 180 personas se han comunicado con el programa para solicitar información y manifestar su intención de donar. Biasutto indica que la decisión suele ser un proceso meditado para la mayoría de las personas. La excepción suelen ser los pacientes oncológicos terminales que, conscientes de su diagnóstico, actúan con mayor premura. Más del 85 % de los donantes tiene más de 60 años.

En tanto, el proceso requiere que el donante complete un formulario disponible en la página web, donde se solicitan datos personales básicos y la firma certificada. Asimismo, es obligatorio registrar dos testigos —allegados a la familia—, quienes serán los encargados de dar aviso a la universidad al momento de la muerte. “Es fundamental que la familia esté informada de la decisión”, apunta Biasutto.

Tras el fallecimiento, el donante es llevado inicialmente a la morgue del Hospital de Clínicas. Sin embargo, el cuerpo se traslada de inmediato a la Cátedra de Anatomía Normal de la Facultad de Ciencias Médicas, donde se procede a su fijación para garantizar la conservación. Esta cátedra es el único espacio en la UNC que cuenta con la infraestructura, la capacidad y la trayectoria histórica necesarias para el almacenamiento de cuerpos.

La importancia de donar


La disposición de los cuerpos es fundamental para la investigación, el entrenamiento y la formación de los futuros profesionales de la salud. “Trabajamos con seres humanos, entonces necesitamos conocer el cuerpo; los cuerpos reales”, sostiene Biasutto. Es que, si bien las herramientas virtuales y las imágenes digitales son un complemento excelente, ninguna tecnología logra reemplazar la experiencia con el cuerpo real.

Incluso los mecanismos más sofisticados, como la mesa de disección virtual, se basan en el modelo de un solo cuerpo. Al respecto, la doctora en Medicina y profesora adjunta de la cátedra de Anatomía Normal subraya que, así como las personas se parecen, no son idénticas por fuera ni por dentro.

Los cuerpos reales permiten apreciar las distintas variantes anatómicas, la textura y la elasticidad de los tejidos. Además, ofrecen la oportunidad de enfrentarse a escenarios que difieren de lo que describe un libro o cualquier método virtual. “Esto es fundamental para internalizar el concepto de la diversidad”, remarca Biasutto.

Pedro Peretti, estudiante y docente auxiliar, destaca cómo esta experiencia transforma el conocimiento teórico en algo imborrable para el futuro médico. “Uno piensa que lo aprende todo hasta que está en contacto con el cuerpo. Es casi imposible que se olvide la primera vez que uno palpa la diferencia entre una arteria, una vena o un músculo. Al sentir ese contacto, se fija más la información”, asegura.

Un aporte a la ciencia


Además de la formación de estudiantes de medicina y otras disciplinas de la salud, estos cuerpos resultan fundamentales para que los especialistas quirúrgicos entrenen procedimientos complejos antes de ingresar al quirófano. “Cuando surgen nuevas técnicas o dispositivos médicos, desde un stent hasta un estimulador de la médula espinal, lo ideal sería que el entrenamiento se realice en cadáveres antes de aplicarlo en pacientes vivos”, detalla la directora del programa.

Debido a la escasez actual de cadáveres, su uso hoy se ve limitado casi exclusivamente a la docencia. Los cuerpos suelen durar más de un ciclo lectivo. Una vez que concluye su vida útil para la docencia, se procede a su cremación gracias a un convenio con la Municipalidad de Córdoba. Por otra parte, el formulario de donación contempla la posibilidad de que aquellas piezas anatómicas que posean un interés científico o pedagógico particular sean preservadas en el Museo de Anatomía.

Un gesto altruista


Una vez al año, el programa lleva a cabo una ceremonia de agradecimiento a los donantes en la que participan estudiantes, docentes y autoridades universitarias. En su primera edición, el encuentro contó además con la presencia de miembros del Comipaz.

La gran mayoría de los inscriptos explica que su motivación principal es colaborar con la docencia y con la formación de los futuros médicos, buscando asegurar que estén bien preparados para contribuir al avance de la medicina. Al respecto, la directora señala: “La gente tiene objetivos muy altruistas respecto a la donación y sobre la base de que quieren ser útiles aún después de muertos”.

En una de las ceremonias de agradecimiento, Bernarda -una de las donantes- aseguró que vive con alegría poder dar algo a la ciencia y a los estudiantes después de la vida. “Dar vida después de muerta. Eso es algo maravilloso (...); es un acto de mucho amor, de mucha entrega y que se tendría que realizar con más frecuencia”, expresó.

El debate ético que precedió al inicio del programa ya está zanjado. La primera cuestión es el carácter estrictamente voluntario de la donación, que se realiza sin presiones, condicionamientos ni contraprestaciones.

Por otro lado, se encuentra el principio fundamental del respeto absoluto y el trato digno hacia los cuerpos. “Solemos compartir con los estudiantes algunas de las palabras de los donantes; ellos deben tomar conciencia de que se trataba de personas que entregaron su cuerpo para su formación. Es un gesto de muchísimo valor al que le deben respeto y la mayor consideración, porque constituye un acto de inmensa generosidad”, reflexiona Biasutto.


Datos útiles


Más info: Correo electrónico: [email protected]
Sitio web: https://donarcuerpoalaciencia.sitios.fcm.unc.edu.ar/