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CóRDOBA / JUAN PAGANO (CENTRO DE ARTE CONTEMPORANEO)
domingo 1 septiembre, 2019

'El desafío de captar a un público masivo implica un nuevo paradigma'

Inaugurado por iniciativa de Antonio Seguí en la década de 1980, el espacio está generando una gran afluencia de público, a partir de la puesta en valor del parque donde está ubicado.

por Guillermina Delupi

CASTILLO HISTORICO. El Centro de Arte Contemporáneo forma parte de un proyecto integral que incluye al Parque del Chateau. Foto: Agencia Córdoba Cultura

El castillo fue construido en 1890 por David Carreras Ponce de León. Fue utilizado como vivienda familiar hasta que en 1973 fue adquirido por la Provincia para edificar una Casa de Gobierno que nunca se construyó. En 1978 se erigió el estadio de fútbol y el complejo Feriar, mientras la casona seguía abandonada, hasta que en 1987 fue cedida a Antonio Seguí por el gobierno de Eduardo César Angeloz.

El artista creó una Fundación que con el tiempo se diluyó y donó más de 700 obras que hoy son patrimonio del Centro de Arte Contemporáneo (CAC). Hasta ahí, la historia. Hoy, el CAC forma parte de un proyecto integral que incluye un gran parque que ha cambiado la fisonomía de sus visitantes y ha generado una gran afluencia de público.

“Hay que pensar que cuando Seguí armó este espacio, el Caraffa solo tenía dos salas, por lo que esto pretendía ser una especie de Pompidou de Latinoamérica. Tuvo un momento de esplendor que luego se fue aplacando. Aún así, ha seguido funcionando durante 30 años, lo que no es poco. Pero a las muestras siempre venía el mismo público. Ahora, mérito del parque, a ese público cautivo se le sumaron un montón de paseantes que ingresan y ha pasado a ser un lugar con un ingreso masivo, entonces estamos en un proceso de aprendizaje. Yo trabajé en el Buen Pastor, en el Caraffa y he tenido espacios de arte particulares, pero esto es una experiencia nueva”, detalla Juan Pagano, director del Centro de Arte Contemporáneo.

Y ejemplifica: “En la muestra de Roger Mantegani, que estuvo poco más de mes y medio, registramos 7.500 personas sin contar la inauguración y todos los colegios y grupos de jubilados que vinieron”.

En efecto, a Queen by Mick Rock, una muestra que estuvo en exposición dos meses, asistieron 30.194 personas. “Si bien coincidió con la inauguración del parque y había mucha afluencia de público gracias a eso, lo cierto es que esta experiencia en el Chateau implica un nuevo paradigma”, dice Pagano, quien está en permanente contacto con los montajes y los visitantes, ya que le permite tener un ‘timing’ de por dónde va el público.

“Si me quedo encerrado acá puedo convocar artistas y tener ideas fantásticas pero no sabría a qué público me estoy dirigiendo. Y en este caso estamos trabajando con mucha gente que viene por primera vez a un museo, lo que implica una responsabilidad doble porque habitualmente hay un manejo del lenguaje en las artes visuales y en otros disciplinas que es excluyente”, reflexiona.

Y agrega: “Lo que pretendemos cuando convocamos a curadores, es hacer algo que no baje el nivel pero que de elementos explicativos para que la gente entienda, porque uno tiene la tentación de dirigirse a un público más exquisito con un lenguaje más elevado. Lo que estamos haciendo es bajar un cambio en esa cuestión y dar elementos para que la gente interprete, en un mayor proceso de mediación con la gente”.

La programación. Con ocho salas para exposición y una audiovisual, entre los meses de septiembre y octubre, el equipo del CAC trabaja en las muestras que se programarán de cara al siguiente año. No se hacen muestras individuales sino que estas nuclean a diversos artistas, reunidos bajo un mismo concepto o idea. “El criterio que he establecido tiene que ver con curadores invitados; en realidad, es abrir el juego a determinadas personas que con ojo clínico y criterio aporten cosas interesantes”.

Así, de cara al año que viene, uno de los conceptos sobre los que se encuentran trabajando es el de un diálogo entre grandes maestros y jóvenes artistas. “Vamos a jugar con figuras de larga trayectoria con una propuesta muy acabada y personalidades jóvenes con cierta trayectoria, cuyas obras dialoguen entre sí. Vamos a tener otras muestras que buscan rescatar distintas disciplinas como lo hemos hecho en años anteriores con el bordado o el grabado. También estamos pensando un homenaje a un gran maestro, todo siempre con la modalidad de curadores invitados”, detalla el director. 

Después de Antojolías, muestra que estará hasta el 6 de octubre (ver más abajo), vendrá otra con grandes obras de la colección del CAC para cerrar el año.

La colección del CAC. Con más de 700 piezas, la colección -que actualmente es patrimonio público- se encuentra repartida entre museos de la ciudad, ya que el Centro de Arte no cuenta con los depósitos necesarios para contenerla. “Toda la obra de los años '60, '70, '80 y '90 fue donada por Seguí; algunas de ellas superan el millón y medio de dólares. Hoy, una parte está en guarda en el Museo Caraffa y la otra expuesta en el Palacio Ferreyra”, finaliza Pagano.



MUESTRA
‘Antojolía’ de artistas y homenajes en el CAC 

Antojolías

Jugando con la idea de que los antólogos eligen obras y autores según determinados gustos que no siempre encuentran consenso, María Elena Walsh sostenía que toda antología era en definitiva una antojolía. Hasta el 6 de octubre, una antojolía en el Centro de Arte Contemporáneo reúne a 40 artistas plásticos que trabajan con la infancia.

En la muestra también se exponen homenajes a Miguel ‘Cachoíto’ Di Lorenzo y Víctor Viano y confluye una poética entre María Elena Walsh y Atahualpa Yupanqui.

“Para esta muestra lo convoqué a Mariano Medina, de Cedilij -Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil con la idea de abordar el lenguaje visual de los libros. Desde Carlos Alonso, que a nivel mundial tuvo un momento muy especial en su carrera con la ilustración de El Quijote, hasta Antonio Seguí, que se jacta de ilustrar dos o tres libros al año, hay un vínculo muy grande entre la parte plástica y los libros”, destaca Pagano.

La muestra contempla, además, homenajes a ilustradores que cambiaron la forma de dirigirse a los niños. “Hicimos un homenaje a Di Lorenzo y a Viano, personas que en los años '50 y '60 cambiaron en Córdoba la forma de dirigirse a los chicos. Eso se lo debemos a María Elena Walsh porque anteriormente la literatura infantil formaba a los chicos para ser grandes, era prescriptiva, daba consejos. Y ella se dirigió a los niños escribiéndole a la niñez, sin subestimarla y sin mezquinar temas. Hubo un cambio estético, de las ideas y formas de abordar a los niños, que cambió totalmente”, dice Pagano.

En la muestra pueden verse además los niños de terracota de Jorge Cuello, quien trabajó también ilustrando textos de Walsh. “La propuesta de Cuello es muy interesante: el 16 de agosto se conmemora el Día del Niño por la matanza de los chicos de la guerra en Paraguay, cuando los mandaban a luchar disfrazados, pero la sociedad de consumo transformó todo eso, entonces Cuello trabajó sobre este Ejército de Terracota, en conmemoración a estos niños”.

 

Datos: En avenida Cárcano 1750 -junto Complejo Ferial Córdoba- el Centro de Arte Contemporáneo abre de martes a domingos de 12 a 19 con una entrada de $50 (estudiantes, jubilados y menores gratis). Los miércoles la entrada es libre y gratuita.


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