Hubo un tiempo en que el arte tecnológico en Córdoba se gestionaba en los márgenes, al calor de sótanos experimentales y el impulso autogestivo de los primeros festivales del Centro Cultural España Córdoba. Tres décadas después de aquellos ensayos primigenios en el Museo Caraffa, la escena digital local demuestra una madurez conceptual capaz de ocupar las salas institucionales sin perder su filo crítico.
En efecto, la apertura de “Perfecta Glitch” en el Multiespacio Cultural Bancor cristaliza ese recorrido bajo una premisa que desbarata la fascinación ingenua por el algoritmo: el error como trinchera creativa.
Curada por Manuel Molina, la exposición se adentra en las tensiones políticas de nuestra relación diaria con un paisaje tecnológico omnipresente. El glitch —una falla transitoria que interrumpe el flujo normal de un sistema informático— deja de ser una anomalía técnica para transformarse en una estrategia poética en la que ocho artistas operan sobre los dispositivos desactivando su promesa de productividad y devolviéndole al usuario una mirada extrañada sobre las pantallas que habitualmente consume sin parpadear.
Arqueologías del hardware y deconstrucción del paisaje
El circuito expositivo se despliega en una alternancia entre la inmaterialidad de los entornos virtuales y el peso específico de los desechos analógicos.
La larga tradición cordobesa en esta materia encuentra sus coordenadas de referencia en los trabajos de Mónica Jacobo y Jorge Castro (quien viene incursionando en el uso de la IA, con la creación de Mathilda, cantante virtual de la banda Cóndor Neck), nombres clave que llevan más de treinta años modelando las posibilidades del soporte digital en la región.
En este sentido, Jacobo propone aquí un cruce interespecies mediante realidad aumentada, permitiendo al espectador habitar el instante microscópico de una polinización virtual, mientras que Castro monta un laboratorio de sitio específico donde emerge Mathilda, esta estrella de rock generada por inteligencia artificial que subvierte las lógicas del espectáculo en vivo.
Esa insistencia por tensionar los límites del cuerpo y la máquina se radicaliza en los ensamblajes cinéticos de Andrés Belfanti, quien hunde la mirada en la materialidad menos glamorosa de “la nube”: cables, antenas y estructuras metalúrgicas que recuerdan que la virtualidad posee un anclaje físico ineludible. En una sintonía similar, Iván González manipula la infraestructura de circuitos integrados embebidos en bloques de cemento. El resultado es una fenomenología sonora donde el eco del hardware reproduce el canto de los pájaros de Córdoba, Madrid y Berlín, cruzando geografías y texturas.
De la pintura expandida a los desechos de la industria
La muestra también ensaya respuestas a la obsolescencia programada: Carmela Trejo Rodríguez ejecuta una operación que bien podría catalogarse de “reciclaje zombi”, transformando la basura tecnológica descartada por el mercado en piezas de joyería contemporánea e indumentaria de lujo.
Por su parte, el dúo Claustro —Sofía Garazurreta e Ignacio Bruno— interviene la arquitectura del espacio mediante un dispositivo inmersivo de espejos, sensores de sonido y pantallas, que transforma el espacio físico en un soporte dinámico de escrituras lumínicas.
La pintura tradicional tampoco queda indemne a estas transiciones. Lucas Aguirre parte del escaneo tridimensional de sus propios óleos para trasladarlos al entorno de la realidad virtual, creando una materialidad pictórica mutante que respira y se desplaza ante los ojos del visitante. Ese universo onírico dialoga con la propuesta de Cintia Arias, quien utiliza los entornos de la industria del gaming y una paleta saturada para explorar transiciones psicomágicas y símbolos mitológicos desde una matriz astrológica.
BREVES
Elena y la Orquesta Lunar celebra 10 años en el Teatro Comedia
El próximo 4 de julio a las 20, Elena y la Orquesta Lunar llega a Córdoba en el marco de su Menguante Tour, una gira que celebra una década de trayectoria y que en esta parada mediterránea sumará a la banda local ELEVA BigBand como invitada.
Fundada en 2016 por la compositora y violonchelista Elena Zúñiga Escobar, la agrupación costarricense construyó su identidad desde la periferia de las etiquetas comerciales, instalándose en el terreno de la denominada “música mundo”. Y en su paso por Córdoba, el repertorio hilvanará las composiciones de su álbum debut, Viaje Etéreo, con las texturas más recientes de sus proyectos Aurora y Magma, sumando algunas piezas inéditas en las que conviven el arpa y el violonchelo con percusiones étnicas, el cuatro venezolano y timbres ancestrales como el quijongo guanacasteco y los silbatos de barro, elementos que vinculan la poética de la naturaleza con la polirritmia africana.
En la provincia, el concierto es gestionado por Cultura Caníbal y la propuesta se destaca por un liderazgo femenino que visibiliza el trabajo creativo de las mujeres en el sector, una búsqueda multicultural genuina y un compromiso real con la accesibilidad cultural y el respeto por las diversidades, según detallan sus organizadores.
Tras su paso por la capital cordobesa, la delegación continuará su recorrido hacia el norte del país, con fechas programadas en Santiago del Estero y Tucumán.
Una muestra visual recorre el cuarto de siglo del Cineclub Municipal
A 25 años de que Daniel Salzano transformara el viejo edificio de Boulevard San Juan 49 en un refugio para la cinefilia huérfana de los circuitos comerciales, el Cineclub Municipal Hugo del Carril muda temporalmente parte de su memoria biográfica.
A partir del próximo jueves 2 de julio a las 19, las salas del Museo Genaro Pérez albergarán “Un Futuro Extraordinario”, una exposición que propone una relectura de su propia iconografía a través de objetos cotidianos, correspondencias, fragmentos fílmicos y piezas gráficas que modelaron la identidad de la institución.
El traslado de este patrimonio afectivo y documental a las salas de la avenida General Paz 33 se suma a las celebraciones que este año ya propició las visitas de la realizadora Lucrecia Martel y revisiones de las obras de cineastas como Martín Rejtman y Albertina Carri. Así, bajo el criterio curatorial del equipo del Cineclub y la Asociación Amigos, articulado con las miradas de Valentina Martínez Gallino y Juliana Bosio, la propuesta buscará indagar en los vestigios materiales del espacio: desde los cuadernos personales y fetiches de su fundador hasta los programas de mano que funcionaron como bitácoras de formación para varias generaciones de espectadores cordobeses.