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CóRDOBA
HISTORIAS ASOMBROSAS DE CÓRDOBA

En Córdoba nunca se armó demasiado quilombo

1-11-2020-Logo Perfil
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Si un argentino entrara a un bar en Angola y se acercara a la barra y pidiera un trago, y tras golpear el mostrador con la base de vidrio del vaso, mirara desafiante a un grupo de hombres negros y altos, parados a su lado, y dijera “vengo de Argentina. Acabo de llegar y estoy buscando quilombo”, lo más probable sería que, por suerte, nadie se sintiera agredido. Y es posible que hasta le ofrezcan ayuda para armar y construir chozas de madera, bastante rústicas. Es que ese es el significado, en kimbundu, la lengua hablada allí por 3 millones de personas, de esa palabra.

Cuando los africanos fueron traídos a América como esclavos, muchos se escapaban y armaban en la selva aldeas con chozas algo desordenadas y pasaban a vivir en libertad en esos verdaderos quilombos. Los portugueses y españoles estaban cansados de enterarse de nuevas rebeliones que, sobre todo en Brasil, terminaban indefectiblemente transformándose en un nuevo quilombo.

Por eso, cuando llegaba un mensajero con noticias, era común decirle: “Por favor, no me vengas con más quilombos”. Zumbí, un líder negro, encabezó en 1580 una rebelión que terminaría en un quilombo increíble: creó República Palmares, donde vivieron libres por más de 115 años miles de esclavos.

En Córdoba no hubo tanto quilombo con los esclavos. Y eso que eran muchos. En 1813 había 17.000 blancos y 21.000 negros y mulatos. Se cree que no hubo rebeliones debido a que hubo mejor trato que en otras colonias. Muchos esclavos trabajaban mediodía solamente y dedicaban el tiempo restante a ganarse, independientemente, dinero y des esta manera poder comprar su libertad. Así, por ejemplo, los esclavos de la famosa familia Reynafé, compraron la suya y se transformaron en hombres libres.

Ironía del destino: con el paso del tiempo fueron los descendientes de blancos quienes quedaron, de algún modo, esclavos de esta palabra, tan útil cuando uno quiere describir algo desordenado y a la vez entretenido y no encuentra una expresión mejor. Y prefiere usar este término tan simple y de esa manera poder, en una charla entre amigos, por el lenguaje allí empleado, no hacerse tanto quilombo.

(*) Autor de cinco novelas históricas bestsellers llamadas saga África.