Global Think Technology, empresa cordobesa con más de 24 años de trayectoria, recibió de IRAM (Instituto Argentino de Normalización y Certificación) la certificación ISO/IEC 42001, el estándar internacional que establece cómo gestionar de manera responsable, ética y controlada los sistemas de inteligencia artificial. La entrega se realizó el miércoles 21 en un evento con clientes, proveedores, colaboradores de la compañía y directivos del organismo de normalización.
Con este reconocimiento, Global se convierte en la sexta empresa del país en obtener la certificación y la segunda en Latinoamérica por el grado de alcance que tiene. A las certificaciones ISO 9001 (Gestión de la Calidad) e ISO/IEC 27001 (Seguridad de la Información), ambas recientemente recertificadas, se suma ahora la ISO/IEC 42001 (Gestión de Inteligencia Artificial), que completa un esquema de tres normas internacionales integradas.
La ISO 9001 comprende el diseño, desarrollo y soporte de productos de software, mientras que la ISO/IEC 27001 abarca la implementación, monitoreo, desarrollo y soporte de la infraestructura tecnológica de los aplicativos de software ofrecidos en la modalidad SaaS (Software as a Service).
Un alcance amplio
Uno de los aspectos más destacados de la certificación es su alcance. Global no limitó el proceso a un área acotada: certificó tanto el uso interno de la IA como el uso que hacen los clientes de sus productos. Específicamente, la ISO/IEC 42001 comprende el uso de herramientas de inteligencia artificial desarrolladas por terceros en los procesos internos de análisis, diseño y desarrollo de software, así como el diseño, desarrollo, integración, implementación, operación, mantenimiento, monitoreo y soporte de soluciones brindadas en modalidad SaaS (Software as a Service), que incorporan funcionalidades y agentes basados en inteligencia artificial.
“Podríamos haber empezado con un alcance más chico, pero definimos ir por todo. Certificamos el uso interno, las herramientas que usamos nosotros, pero también el uso que tiene el cliente con nuestros productos”, explicó Nicolás Torcivia, COO de Global Think Technology.
Paula Strada, ejecutiva de IRAM, subrayó que esta característica es la que posiciona a la compañía en un lugar destacado: “Tiene un alcance amplio. Lo interesante de la 42001 es que puede aplicarse tanto en empresas que desarrollan inteligencia artificial como en las que la utilizan”.
Una compañía “AI native”
Durante su exposición, Torcivia repasó el recorrido de la empresa en la adopción de IA. Contó que en 2024 se inició la alianza con IBM, referente en gobernanza de datos, y que en 2025, cuando la IA mostró un potencial mucho mayor al previsto, la compañía decidió certificar la norma. Ese mismo año se propuso convertirse en una empresa nativa en IA: todos sus proyectos, procesos y controles se piensan desde su diseño con inteligencia artificial.
“No creamos un proceso pensando que eventualmente le agregamos la IA, sino que lo pensamos desde el primer momento. Eso hace que la implementación sea más rápida y que la gobernanza ya esté planteada desde el diseño”, señaló.
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Los números reflejan la escala del trabajo: la compañía cuenta con más de 500 agentes de IA, que atravesaron más de 75.000 pruebas antes de salir a producción. Además, tiene certificado el lanzamiento de 91 modelos de inteligencia artificial, cada uno evaluado con 322 pruebas para detectar sesgos, toxicidad y otros riesgos.
Por qué certificar: la mirada de IRAM
Strada contextualizó la importancia de la norma. Explicó que en diciembre de 2023 apareció la ISO/IEC 42001, “la primera que tiene requisitos verificables, auditables por un tercero, que le dan un marco a todo este desarrollo de la inteligencia artificial”. En un escenario donde aún no hay leyes que regulen el tema, la decisión queda en manos de la alta dirección de cada empresa.
“Ante una falta de regulación, lo que las empresas buscan es una autorregulación”, sostuvo. Y agregó que certificarse “es como ponerse un escudo”: además de proteger, funciona como un puente hacia futuras reglamentaciones.
La ejecutiva describió el momento actual con una imagen: “Nos hemos transformado en centauros: mitad persona, mitad inteligencia artificial”. Por eso, dijo, los procesos que antes se gestionaban solo a través de personas hoy requieren gestionar también la parte tecnológica.
Entre los beneficios de la norma, Strada mencionó la confianza para los usuarios, la anticipación de riesgos, la mejora en la gobernanza y la toma de decisiones, y la posibilidad de integrarla con la ISO 9001 y la ISO/IEC 27001, ya que comparten buena parte de su estructura. “Se pueden gestionar juntas, sin duplicar información ni procedimientos, y facilitando la mejora continua”, indicó.
Para Torcivia, la intervención de IRAM fue clave. “No solo decimos lo que hacemos, sino que lo mostramos y también buscamos quien nos certifique”, afirmó. En ese sentido, remarcó que la evaluación externa es lo que le da credibilidad a un proceso que demandó mucho trabajo.
El ejecutivo también destacó que la transformación no fue solo tecnológica: “Detrás de la IA siempre hay personas. Las empresas que quieren adoptarla tienen que entender que hay una transformación cultural, y tomar la IA como una herramienta y un potenciador, no como una amenaza, siempre usándola de forma responsable”.