Sin demasiado margen para retocar un calendario que genera desconcierto en las tribunas y acumula lesionados en los campos de juego, la Liga Profesional de Fútbol tuvo que parar la pelota. Cuatro partidos del Torneo Apertura, incluidos los de Belgrano, Instituto y Estudiantes de Río Cuarto, debieron ser reprogramados por el paro nacional que la Confederación General del Trabajo (CGT) dispuso el jueves pasado, en coincidencia con el tratamiento en Diputados de la polémica reforma laboral.
La adhesión de la Unión de Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles (UTEDYC) resultó determinante para que la pelota deje de rodar. Como parte de la CGT, el gremio de futbolistas también se plegó a la medida, aunque su apoyo resultó simbólico. No hubo plenario de capitanes de equipos, para definir acciones concretas en ‘el verde césped’. Tampoco un comunicado oficial del sindicato. En el momento en que arrancaba el debate en la Cámara Baja, la última actualización de la página web de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) daba cuenta de ‘exitosos reclamos internacionales’ realizados por la entidad y que permitieron a 59 jugadores cobrar haberes adeudados por clubes de 22 países diferentes.
Fue Héctor ‘El Negro’ Enrique, integrante del seleccionado argentino campeón mundial en México del ’86, quien asumió la voz cantante en el Tour de la Copa de la FIFA, en el predio de la Sociedad Rural: “Quiero solidarizarme con los trabajadores y trabajadoras de la República Argentina, que realmente la están pasando muy pero muy mal. Abrazo para ellos y saben que, para lo que necesiten, acá estamos”.
“Quiero solidarizarme con los trabajadores y trabajadoras de la República Argentina, que realmente la están pasando muy pero muy mal", afirmó Héctor Enrique, campeón del mundo con Argentina en México '86.
Aunque disociado de los reclamos que hicieron foco en la regresión que implica la declamada ‘modernización’ de la legislación laboral nacional, un párrafo de aquella noticia difundida por el sitio oficial de FAA puso en evidencia que el fútbol no escapa a las generales de la ley. “El siglo XXI está en marcha, con sus progresos y su evolución en infinidad de rubros, con avances tecnológicos asombrosos, pero también mostrando su lado oscuro y sus aristas negativas. Por caso, en el deporte que amamos se sabe que más del 50% de los y las futbolistas profesionales no perciben sus salarios en los tiempos previstos por los contratos, lo cual provoca una violencia económica que impacta a ellos/ellas y a sus familias”, consignó.

Gol en contra
“Cualquier reforma que se haga a la Ley de Contrato de Trabajo afecta a todos los trabajadores”, coinciden expertos en legislación laboral que interactúan en el ámbito del fútbol, actividad que en nuestro país tiene alrededor de siete mil jugadores y jugadoras federados en los torneos que regentea la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
“Hay un impacto en los cálculos indemnizatorios y otros ítems como antigüedad y preaviso, para los casos de rescisión unilateral de contratos. También en el tema de las vacaciones, en la limitación del derecho de huelga, en la parte impositiva y en rubros específicos como premios y derecho de imagen”, detallan sobre los alcances de las modificaciones.
Más allá de este enunciado, las fuentes consultadas reconocen que la principal preocupación respecto a la avanzada libertaria, en el mundo de la pelota, pasa por la eliminación de la ‘ultraactividad’. Según este punto, los convenios colectivos con plazo vencido no mantendrán sus efectos mientras se negocia un nuevo acuerdo con la patronal. En Argentina, el fútbol tiene su propio Convenio Colectivo de Trabajo, el N° 557/09, que el gremio de los jugadores y la AFA formalizaron el 13 de marzo de 2009, con vigencia de tres años a partir de su homologación.
Por entonces, las partes definieron al convenio como ‘ley reguladora de los derechos y las obligaciones de las relaciones contractuales entre los futbolistas y los clubes, sin perjuicio de la aplicación de la Ley de Contrato de Trabajo en todo aquello que resulte más favorable para el futbolista”. “Para mi gusto, es uno de los mejores convenios del mundo”, se jactó en su momento el ex futbolista Sergio Marchi, secretario general de FAA.
En Argentina, el fútbol tiene su propio Convenio Colectivo de Trabajo, el N° 557/09, que el gremio de los jugadores y la AFA formalizaron el 13 de marzo de 2009, con vigencia de tres años a partir de su homologación.
“Si bien hay acuerdos posteriores, que quedaron plasmados en los boletines publicados por el Comité Ejecutivo de la AFA, hay cuestiones que no figuran en el texto original, y que seguramente deberán ser motivo de una nueva negociación”, apuntan desde los dos lados del mostrador. En ese ‘gris’ está la profesionalización del fútbol femenino, que en nuestro país se concretó una década después de la firma del Convenio Colectivo.
En el caso del fútbol, el vínculo laboral entre los clubes y los jugadores se materializa a través de la modalidad de contratos a plazo fijo. En enero pasado, Newell´s Old Boys de Rosario irrumpió en el mercado de pases anunciando ‘un nuevo modus operandi’ para llevar adelante sus contrataciones, haciendo foco en ‘la meritocracia deportiva’. “Si se establecen variables con la modalidad de premios, está bien. Si se recortan ingresos según se logren o no objetivos, se trata de una irregularidad”, apuntan quienes siguen de cerca los vínculos entre las leyes y el fútbol.

La pelota, en el Senado
Después del partido aparte que representó la sesión en Diputados, con resultado 135-115 a favor de los reformistas, la expectativa se trasladó para el próximo viernes, cuando el Senado trate las modificaciones que llegaron desde la Cámara Baja y avance sobre la aprobación final de la ley.
En esa jornada, para la cual se anuncian movilizaciones y no se descartan nuevas medidas de fuerza, la Liga Profesional de Fútbol no tiene partidos programados, ya que coincidirá con el paréntesis entre la disputa de la séptima fecha del campeonato, que culminará en la noche del jueves, y la jornada 8 de la competencia, que arrancará el sábado por la tarde.
En el caso del fútbol, el vínculo laboral entre los clubes y los jugadores se materializa a través de la modalidad de contratos a plazo fijo. Newell´s Old Boys de Rosario busca imponer el criterio de 'meritocracia deportiva'.
José Ángel Confalonieri, asesor legal de FAA, no contestó a la requisitoria de PERFIL CÓRDOBA, que tenía como objetivo profundizar sobre los alcances de la reforma laboral en el ámbito del fútbol y obtener una palabra oficial de la cúpula del sindicato. El abogado seguramente optó por alinearse con la ‘prudencia’ que pidieron Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo, la delantera de la CGT a la que no se le alcanza a descifrar la gambeta, mientras otros jugadores del mismo equipo arengan a sus compañeros para no dar por perdido este partido hasta el minuto final.

Otro frente abierto para Marchi
Además de la avanzada del gobierno nacional respecto a los derechos laborales, Sergio Marchi, secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados, sumó otro motivo de preocupación en los últimos días. España, México y Suiza renunciaron como miembros de FIFPRO, el sindicato mundial de jugadores de fútbol que el ex defensor preside desde noviembre de 2024, y anunciaron la creación de una nueva organización.
La movida se atribuye a la influencia del mandamás de la FIFA Gianni Infantino, quien profundizó su grieta con Marchi a partir del Mundial de Clubes 2025. “Lo que se presentó como una fiesta global del fútbol no fue más que una ficción montada por FIFA, impulsada por su presidente, son diálogo, sin sensibilidad y sin respeto por quienes sostienen el juego con su esfuerzo cotidiano. Una puesta en escena grandilocuente, que recuerda inevitablemente al ‘pan y circo’ de la Roma de Nerón, entretenimiento para las masas mientras detrás del telón se profundizan la desigualdad, la precariedad y la desprotección de los verdaderos protagonistas”, declaró aquella vez el argentino, también titular de FIFPRO Sudamérica.