El Hotel Eleton de Villa Carlos Paz fue el epicentro de un encuentro que, bajo la excusa de la reorganización territorial, marcó el regreso de Luis Juez a la escena pública en un distrito clave. El senador nacional encabezó un acto del Frente Cívico en Punilla, rodeado de su tropa propia y de aliados estratégicos. El evento, organizado por el legislador departamental Walter Gispert, junto a figuras como Walter Nostrala, el exintendente Carlos Felpeto y el tribuno de cuentas Gustavo Molina, buscó mostrar musculatura en una región históricamente refractaria al peronismo.
Sin embargo, detrás de la mística militante, la lectura política que se desprende de la jornada en la villa serrana revela la hoja de ruta que Juez ha diseñado para transitar el complejo ecosistema de la oposición cordobesa. A diferencia de otros tiempos, cuando la verborragia era su marca registrada, este modelo renovado apuesta a la prudencia. En el juecismo están convencidos de que “el camino es largo” y que las variables económicas y sociales aún son demasiado volátiles como para arriesgar definiciones. Mientras otros referentes, como el jefe del bloque de diputados de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, han optado por levantar el perfil y acelerar su instalación, Juez elige el repliegue estratégico.

El senador no habla de candidaturas y evita las polémicas nacionales. Se ha cuidado mucho de opinar de temas como el Pami y evita cualquier tipo de declaración pública sobre todos los hechos que han tenido como protagonista al actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni, un tema sobre el cual el ‘Juez de antes’ se hubiera pronunciado con dureza. Para su círculo íntimo, el valor de Juez hoy reside más en sus silencios que en sus declaraciones como forma de supervivencia política.
De Loredo, mirado de reojo
Si bien en el acto de ayer hubo presencia de sectores de la UCR local (con Felpeto y Veláz quez a la cabeza), son dirigentes que marcan diferencias con el radicalismo provincial. Desde el entorno de Juez son tajantes: quien se está alejando de una alianza opositora sólida es el exdiputado Rodrigo de Loredo. La percepción en el Frente Cívico es que el diputado radical registra movimientos que lo vinculan con una estrategia del oficialismo de Martín Llaryora. “Nos apura, envían gente a ningunear a Bornoroni. Parecería que no quiere jugar con nosotros”, deslizan por lo bajo los operadores del senador.
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Consolidar los bastiones
La estrategia territorial de Juez se enfoca ahora en fortalecer los puntos donde el Frente Cívico tiene peso específico. Punilla es uno de ellos, pero la mirada también está puesta en distritos como Río Tercero, donde el recambio obligado por el fin de la gestión de Marcos Ferrer abre una ventana de oportunidad. En dos semanas habrá un nuevo acto para se guir sumando territorialidad, mientras Luis Juez por ahora seguirá limitando sus expre siones públicas.