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SALUD

Qué es el hérpes zóster o "culebrilla", la enfermedad que sufrió Scaloni tras el Mundial de Qatar

Tras ganar la Copa del Mundo, el director técnico de la Selección Argentina padeció las consecuencias físicas de la alta presión acumulada. Especialista explica qué es y por qué el dolor aparece antes que las lesiones en la piel. Además qué tratamientos existen hoy en el país.

scaloni mundial
SCALONI. El director técnico de la Selección contó los problemas de salud que tuvo tras ganar el Mundial. | .

A raíz de las recientes declaraciones de Lionel Scaloni, quien reveló haber sufrido un brote de herpes zóster tras la final del Mundial de Qatar debido al enorme desgaste emocional, el interés por esta afección —popularmente conocida como “culebrilla”— volvió a tomar protagonismo.

Según explican los expertos, esta patología se produce por la reactivación del virus de la varicela que, tras curarse en la infancia, permanece latente en las raíces nerviosas del cuerpo. En situaciones de estrés intenso o cuando las defensas bajan, el virus puede despertar y transitar por el nervio hasta la piel, afectando frecuentemente zonas como el tórax, el cuello o la cara.

Respecto a su manifestación clínica, el médico infectólogo Pablo Bonvehí (M.N. 62648) explicó a Perfil Córdoba que el primer síntoma en aparecer es un dolor muy intenso, el cual suele presentarse entre tres y cuatro días antes de que broten las lesiones cutáneas visibles. Al no haber marcas iniciales en la piel, este dolor agudo a menudo desconcierta a los pacientes y obliga a realizar múltiples exámenes médicos antes de llegar al diagnóstico correcto. Una vez que aparecen las ampollas, el malestar puede persistir durante toda la evolución de la enfermedad.

"La complicación más frecuente y temida de este cuadro es la neuralgia postherpética, un dolor crónico que permanece en la zona afectada incluso después de que las heridas han cicatrizado", precisó el especialista.

Según detalló Bonvehí, esta secuela altera severamente la calidad de vida y se observa con mayor frecuencia en personas añosas o en pacientes con inmunidad deprimida. Aunque existen otras consecuencias menos comunes como el accidente cerebrovascular (ACV), el dolor crónico sigue siendo el principal impacto clínico a largo plazo en los adultos.

En cuanto al manejo de la enfermedad, si bien el herpes zóster llega a curarse por sí solo, el tratamiento estándar consiste en la administración temprana de antivirales como el aciclovir en dosis altas para mitigar los efectos. No obstante, la principal herramienta disponible es la prevención: actualmente existe una vacuna con más del 90% de eficacia que se aplica en dos dosis con un intervalo de dos meses. La misma está disponible principalmente en el sistema privado de Argentina y esta inmunización no solo previene el desarrollo del zóster, sino que resulta clave para evitar la aparición del dolor crónico postherpético.