Le dicen ‘Vozinha’, pero pudo haberse llamado Valdano. Un funcionario del registro civil de la ciudad de Mindelo frustró los sueños de su padre, quien se había ilusionado con bautizar al actual arquero de Cabo Verde con el nombre del delantero de Argentina que el 2 de junio de 1986, el día anterior al nacimiento, le había marcado dos goles a Corea del Sur, en el debut mundialista en México. Finalmente, Zé Pedro le pondría a su hijo el nombre de un jugador de Brasil, que 48 horas antes había derrotado 1-0 a España. Esta vez no eligió al goleador, Sócrates, sino a un suplente: Josimar. “Para mí es un orgullo, pero ante todo un enigma. ¿Por qué pensó en Valdano si existía Maradona?”, reflexionó el exatacante de Real Madrid.
La historia de Josimar José Évora Dias, ‘Vozinha’, no es el único hilo rojo que une a Argentina, Cabo Verde y los Mundiales. José Manuel Ramos Delgado, hijo de caboverdiano y uno de los mejores zagueros centrales que recuerdan los memoriosos del fútbol de nuestro país, integró el seleccionado albiceleste en Suecia 1958 y Chile 1962, donde tuvo su debut en el empate 0-0 ante Hungría, en Rancagua. Aquel partido también sería su despedida de la Copa de la Fifa, ya que días antes de embarcar hacia Londres, una lesión lo marginó de la edición de Inglaterra 1966.

“El Negro” Ramos Delgado nació el 26 de agosto de 1935 en Quilmes y empezó a patear la pelota desde chiquito, en la cervecería donde trabajaba como empleado su padre, Faustino, quien a principios del Siglo XX había llegado a Argentina en un buque mercante, procedente de la isla de São Vicente, cuya capital es Mindelo, la tierra de ‘Vozinha’. Su familia le pidió al capitán del barco que lo llevara hasta el puerto de Buenos Aires, y allí lo entregara a una gente amiga, que lo ayudaría a forjar un futuro mejor.
José Manuel se destacó desde pibe en el fútbol. Se inició en las inferiores de Quilmes y luego pasó a Lanús, pero para poder representar oficialmente al Granate antes debió renunciar al equipo de básquetbol del Club Alsina, donde era un destacado jugador, y a su condición de federado en el deporte de la pelota naranja. Paradójicamente, aquel equipo de Lanús pasaría a la historia como ‘Los Globetrotters’, por la brillantez de su juego.
Su carrera como futbolista continuó en River Plate y Banfield, antes de emigrar al Santos de Brasil, donde jugó 324 partidos y obtuvo cuatro campeonatos paulistas y un título nacional, y compartió plantel con ‘El Rey’ Pelé, quien fue padrino de nacimiento de una de sus tres hijas. Después emigró a la Asociación Atlética Portuguesa, otro elenco santista, donde se retiró en 1974, dos décadas después de su debut profesional. Con la Selección Argentina disputó 25 encuentros y obtuvo la Copa de Naciones de 1964 que se jugó en Brasil, donde fue capitán y compañero de equipo de Daniel Alberto Willington, uno de los máximos ídolos de la historia de Talleres.

Alberdi y Barrio Jardín
“José Manuel Ramos Delgado fue un talentoso defensor central, líder por naturaleza, de gran calidad y técnica”, señala una reseña que puede encontrarse en el sitio web de la AFA. “Siempre consideré al fútbol como un arte. Si ganaba, pero había pateado la pelota de punta para arriba durante todo el partido, no me iba satisfecho a mi casa. Estaba más tranquilo si, pese a perder, había dado todo lo mejor de mí en el campo”, supo decir.
De regreso a Argentina, tras una breve experiencia en las inferiores del Santos, donde años más tarde también ejercería la función de manager, Ramos Delgado inició su ‘segundo tiempo’ en el fútbol, ‘jugando’ del otro lado de la línea de cal, en el rol de entrenador. El primer equipo que dirigió fue Belgrano, en la Liga Cordobesa de Fútbol, en 1978. Allí tomó la posta de ‘El Pucho’ Raúl Hipólito Arraigada en la 10° fecha del Torneo Clausura, el 3 de setiembre, y debutó con empate 1-1 ante Juniors. También fue DT del Pirata en el primer superclásico que se jugó en el Estadio Córdoba (10 de octubre, 2-0 a favor de Talleres) y también en el 1-1 en el amistoso del 7 de noviembre ante New York Cosmos, el célebre equipo de la incipiente liga de Estados Unidos, que tenía en sus filas a dos campeones del mundo: el alemán Franz Beckenbauer y el brasileño Carlos Alberto.
Su periplo con el buzo continuó en Atlético Ledesma de Jujuy, All Boys, Claypole, los peruanos Universitario de Lima y Sport Unión Huaral, Deportivo Maipú de Mendoza, Estudiantes de La Plata, Platense, Gimnasia y Esgrima La Plata, Quilmes y Talleres, el último club donde dirigió.

Al Albiazul llegó en 1993, como reemplazante del rosarino Salvador Ragusa en la Primera B Nacional. En su regreso a barrio Jardín -donde había jugado su último partido como futbolista en Córdoba, en el amistoso que Santos le ganó 2-0 a Talleres el 18 de enero de 1970), ‘El Negro’ dirigió 19 partidos antes de renunciar por motivos personales y delegar el mando del equipo a la dupla Daniel Willington-José Trignani, con la que el Albiazul lograría el ascenso a Primera División.
Tras aquel paso por la ‘T’, Ramos Delgado retornó a Buenos Aires y se recibió de periodista en la Escuela del Círculo de Periodistas Deportivos. Como comentarista, siguió la campaña de Quilmes para una radio de esa ciudad bonaerense, al tiempo que ejercía como instructor en la Escuela de Directores Técnicos de Ramos Mejía. Falleció el 3 de diciembre de 2010, a los 75 años. “Se fue el negro más grande”, tituló ese día el diario ‘Olé’.