jueves 07 de julio de 2022
CóRDOBA EMPLEADO INVOLUCRADO

Robo, conciliación exprés y un gran escándalo en tribunales federales

Ocurrió en el Juzgado Federal N° 3. Una empleada denunció la desaparición de su celular. El autor del robo fue un compañero de trabajo que confesó el hecho y ofreció compensación porque, además, había accedido el aparato y transferido dinero hacia otras cuentas. La Cámara decide si se abrirá un sumario administrativo.

12-06-2022 00:39

Hace 10 días, al llegar a tribunales a trabajar, una empleada del Juzgado Federal Nº 3 pensó que había olvidado su teléfono celular en su casa. Cuando regresó al hogar, se dio con que no estaba allí. Pudo rastrear el dispositivo y las coordenadas le indicaron, sorpresivamente, que el aparato estaba en la sede principal de la Justicia Federal de Córdoba, en el Parque Sarmiento. Regresó de inmediato a su lugar de trabajo y al no advertirlo a simple vista, lo hizo sonar. El celular apareció escondido detrás de una heladera.

El episodio no quedó ahí, ya que decidió denunciar inmediatamente el hecho. Fue el miércoles 1 de junio, día en que la planta de personal de la Justicia Federal percibió sus haberes de mayo. Hasta ese momento no se sabía quién había sido el autor del robo. No tardó en aparecer. Era un compañero –algunos lo definen como amigo de la víctima– del mismo tribunal: Nicolás Aramayo Sánchez.

Tiene cargo de escribiente, es hermano de un funcionario en una fiscalía federal y sobrino del juez federal 2, Alejandro Sánchez Freytes.

El juez Hugo Vaca Narvaja dispuso la apertura de un expediente donde interviene el fiscal federal N°2, Carlos Casas Nóblega. Sin embargo, el magistrado se apartó porque los hechos ocurrieron en su tribunal y la causa quedó radicada en el Juzgado Federal N°1 de Ricardo Bustos Fierro.

Aramayo Sánchez confesó el hecho, que no solo consistió en la sustracción del teléfono sino también en la transferencia, a partir del acceso a las aplicaciones del dispositivo, de alrededor de $ 500.000 a otras cuentas bancarias.

PERFIL CÓRDOBA confirmó los detalles del episodio con diferentes fuentes del palacio tribunalicio, a pesar del hermetismo con que se trató el caso.

Según trascendió, apenas realizó la confesión el autor del robo le ofreció a la víctima un acuerdo de conciliación que consiste en la devolución del dinero sustraído, además de expresar sus disculpas. La formalización de la reparación integral del daño –una de las soluciones alternativas que prevé el Código Penal– extinguirá la persecución judicial al autor del robo, siempre que sea aceptada y homologada.

Sin embargo, la situación que puede alcanzar un cierre amigable en materia penal, podría tener otro tipo de implicancias en la tarea diaria de los tribunales.

La Cámara Federal de Apelaciones recibió un informe del juez Vaca Narvaja. El tribunal de Alzada también ejerce el poder de superintendencia en los tribunales locales. El próximo miércoles, los vocales se reunirán y analizarán la situación. Es muy probable que se designe a un instructor y se abra un sumario administrativo.

Al cabo del mismo pueden surgir desde un apercibimiento hasta sanciones más drásticas. Llama la atención que, a pesar de la gravedad institucional que representa la presencia de un empleado infiel, exista un marcado hermetismo y resistencia a brindar información sobre lo sucedido. Sin embargo, este medio pudo chequear con fuentes oficiales los detalles aquí publicados.

También sorprende la velocidad con que se avanzó en el trámite del expediente. A tal punto que algunas fuentes consultadas dieron por hecho el acuerdo y objetaron las consultas periodísticas minimizando el suceso del robo.

Es un escándalo que vuelve a exponer las internas de la Justicia Federal de Córdoba y el nepotismo vigente por la pertenencia social y consanguinidad de magistrados, funcionarios y empleados.

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