El debate sobre la caída de la natalidad y su impacto futuro en el sistema previsional volvió a instalarse luego de que el presidente Javier Milei vinculara la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) con la disminución de trabajadores que deberán sostener las jubilaciones en los próximos años. Para el demógrafo Leandro González, sin embargo, no existen datos actuales que permitan determinar cuánto incide el aborto en la reducción de los nacimientos.
En diálogo con Punto a Punto Radio, González explicó que la falta de estadísticas recientes dificulta establecer una relación directa entre ambos fenómenos. “Difícilmente podemos medir, el peso de los abortos sobre la caída de la natalidad y el posible envejecimiento de la población y los problemas que traería el sistema previsional, porque efectivamente no hay cifras conocidas seguras”, sostuvo.
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El especialista remarcó que la disminución de los nacimientos comenzó varios años antes de la sanción de la ley de IVE. Según explicó, “la vigencia de la ley de aborto rige desde el año 2021 y la caída de los nacimientos viene desde el año 2015” y se mantuvo de manera sostenida durante los años posteriores. A su criterio, la interrupción voluntaria del embarazo podría tener alguna incidencia, pero no existen elementos suficientes para establecer qué peso tiene dentro de un proceso demográfico mucho más amplio.
El demógrafo vinculó la tendencia principalmente con transformaciones culturales y sociales que atraviesan a las nuevas generaciones. Entre ellas mencionó el mayor acceso a la educación, la disponibilidad de métodos anticonceptivos y el cambio en las expectativas respecto de la maternidad y la paternidad. “El modelo de la familia tradicional ha pasado de moda o ya no tiene la vigencia que antes tenía y la gente joven que está en las edades que tradicionalmente teníamos los hijos, los 20-30 años, hoy tiene otras expectativas y está pensando en postergar la maternidad, paternidad”, explicó.
La presión previsional
Más allá de las causas de la caída de los nacimientos, González reconoció que el cambio demográfico tendrá consecuencias sobre el sistema previsional. La reducción de las generaciones jóvenes implica que, a futuro, habrá menos personas incorporándose al mercado laboral en relación con la cantidad de adultos mayores que accederán a una jubilación.
Sin embargo, sostuvo que todavía existe margen para anticiparse al problema y diseñar modificaciones de manera gradual. “Tenemos una ventana de oportunidad de unos 10-15 años más en la cual la cantidad de gente en edad de no trabajar por retirarse por jubilaciones o retiros y la cantidad de gente joven que se incorporaría al mercado de trabajo no va a caer de una manera fuerte”, explicó.
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Para el especialista, ese período debería aprovecharse para discutir cambios estructurales en el sistema previsional antes de que la presión demográfica sea mayor. “Es el momento de hacer las reformas basadas en información, viendo qué puede contribuir cada sector, pensando en generaciones”, planteó.
Entre las alternativas posibles, González mencionó una eventual modificación gradual de la edad jubilatoria para quienes quieran continuar trabajando y puedan seguir realizando aportes. Pero puso el foco especialmente en otro problema: la elevada informalidad laboral entre los jóvenes.
“Quienes terminan el secundario y no quieren seguir estudiando, los espere un trabajo formal y quienes quieren seguir estudiando, hagan un trayecto terciario, universitario y consigan mejor estado. Entonces la clave para mí sería que hoy los jóvenes comiencen su primer empleo con formalidad. Eso ayudaría mucho y compensaría bastante la caída de nacimientos.”
Una posible recuperación
González también planteó una mirada menos negativa sobre la evolución de la natalidad. Si bien actualmente las personas tienen hijos a edades más avanzadas, sostuvo que “si no se tiene a los 20-25, se va a tener a los 30-35 años”. En ese sentido, estimó que en aproximadamente una década podría producirse una "recuperación parcial de los nacimientos" a medida que esas generaciones alcancen edades en las que decidan formar una familia.
El especialista también destacó como un dato positivo que a "bajado la cantidad de nacimientos en adolescentes". Para González, el corrimiento de la maternidad hacia edades más avanzadas forma parte de una transformación demográfica que debe ser analizada antes de sacar conclusiones sobre sus efectos económicos y previsionales.
La discusión sobre natalidad, aborto y jubilaciones, de acuerdo con el análisis del demógrafo, requiere separar los distintos fenómenos que intervienen en la evolución de la población. La caída de los nacimientos comenzó antes de la vigencia de la IVE y responde a múltiples factores sociales y culturales.
Entrevista realizada en el programa de radio "Es por acá" con Juan Bernaus y Julieta Fantini.