El pase de Nadia Fernández al Ejecutivo provincial dejó dos sillas de peso vacantes en la Unicameral y expuso, puertas adentro, una interna pejotista que el oficialismo niega, aunque algunas voces admiten que hay tensión. Desde la oposición advierten una disputa áspera entre el schiarettismo y el llaryorismo que empieza a mostrar fisuras visibles. “Ellos están divididos en siete”, cruzó un peronista al apuntar contra los cambiemistas.
No es un dato menor que ya son dos los legisladores peronistas que dejaron de asistir a las reuniones de bloque. Uno es Enrique Rébora, a quien en los pasillos describen como “muy molesto”. El otro es Bernardo Knipscheer (pareja de Natalia de la Sota), quien, si bien no rompió formalmente con la bancada, mantiene independencia a la hora de fijar posiciones. En ese contexto, no faltan quienes deslizan que Rébora podría terminar pegando el portazo.
A la tensión política se le suma un viejo ruido territorial. Por momentos aflora el roce entre los legisladores capitalinos y los representantes del interior, una puja que atraviesa al oficialismo y que también tiene correlato en otros espacios, como la UCR. Dentro del PJ hay un núcleo interno referenciado en Marcelo Eslava que reclama mayor protagonismo y marca su impronta puertas adentro.
Las dos sillas en juego -la vicepresidencia del cuerpo y la conducción de la comisión de Seguridad- no son meramente administrativas: tienen peso político propio. Y mientras el oficialismo demora una definición, la oposición ya formalizó su queja. Sin embargo, en las últimas horas se corrió el manto de la duda respecto de una de esas vacantes.
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Vicepresidencia

Tras la partida de Fernández quedó vacante nada menos que la vicepresidencia de la Cámara, el tercer escalón en la línea sucesoria del gobernador Martín Llaryora. Allí se cruzan varios tironeos.
Por un lado, la presión para que el reemplazo sea una mujer y no fisurar aún más la paridad de género. Por otro, la disputa entre sectores internos por quedarse con un cargo estratégico.
“El tema está trabado porque tienen una interna terrible. Nadie dice nada, pero el conflicto está”, resumió una fuente legislativa no oficialista. “Las mujeres quieren que sea una mujer; los schiarettistas, que responda a su sector. Ahí está el tironeo”, completó otra voz que recorre los pasillos de la Unicameral.
En esa danza de nombres aparecen Victoria Busso, Julieta Rinaldi, Luciana Presas e Ileana Quaglino, esta última identificada con el llaryorismo y con línea directa a Juan Manuel Cid. Entre los varones, antes de quedar descartado, sonaba con fuerza Gustavo Tévez, quien pidió licencia para asumir un cargo clave en la Caja de Jubilaciones, a pedido del propio Llaryora. También circulan los nombres de Abraham Galo (hombre de confianza de Llaryora) y del viguista Leonardo Limia.
“No hay una lucha descarnada”, aportó un interlocutor para bajarle los decibeles a la puja interna, pero cada interesado busca posicionarse para conquistar ese puesto clave. De todos modos, un oficialista aseguró que “el gobernador definirá quién ocupará esa vacante”, en base a un perfil determinado que va más allá de la cuestión de género.
Las fuentes consultadas expresaron que la situación debe definirse en los próximos días porque la Cámara tiene que funcionar con todas sus autoridades. El halconismo opositor ya planteó su queja.
Seguridad

La otra silla vacante es la presidencia de la Comisión de Seguridad, un ámbito clave de discusión política que Fernández conducía con pericia y cintura. Allí el oficialismo necesita un perfil que defienda la gestión en un área extremadamente sensible y que le haga frente al embate opositor.
En el inicio del año legislativo se observó que la comisión no tiene conducción y eso generó ruido. “Se armó lío”, aportó un interlocutor, mientras los halcones opositores levantaron la voz por la demora en el reemplazo.
Según indicaron a Perfil Córdoba, se confirmó el nombre de Juan Manuel Llamosas para ocupar la titularidad de ese ámbito legislativo. Al igual que Fernández, el parlamentario riocuartense tendrá alto roce político al sentarse en esta silla caliente y compartir también su tiempo en la función de presidente provisorio. Cabe recordar que el exintendente del sur provincial desembarcó en la Unicameral cuando se produjo el pase de Miguel Siciliano al Centro Cívico.
“Se quedaron sin cuadros para atajar los penales, se los llevan todos al Ejecutivo”, lanzó un legislador opositor, al sostener que el bloque oficialista quedó debilitado. En el oficialismo no le dan importancia a las "chicanas" de los cambiemistas.
Sin embargo, el clima interno en el PJ tampoco ayuda. En los pasillos de la Unicameral comentan que Rébora evalúa romper con el bloque Hacemos Unidos por Córdoba y armar un monobloque, alimentado por una vieja bronca con su par Matías Chamorro. Además, legisladores de otras bancadas aseguran haber sido testigos del fuerte malestar del departamental de San Javier con algunos pasajes del discurso que Llaryora pronunció en la apertura de sesiones ordinarias en Laboulaye.
Desde la oposición, mientras tanto, echan leña al fuego. “Se lo empieza a enredar en el propio bloque… eso nadie lo dice”, deslizan. En el oficialismo retrucan con un contraargumento conocido: advierten que la oposición cambiemista en la Unicameral está fragmentada en al menos siete bloques, pese a haber competido como un frente unificado en la elección provincial de 2023.