1st de March de 2021
CULTURA 11 de diciembre
10-12-2020 20:20

Día Nacional del Tango | Cuál es el origen de la frase "Andá a cantarle a Gardel"

En la fecha se recuerdan los nacimientos del Zorzal criollo y del violinista y compositor Julio de Caro. De dónde surge y qué significa mandar a alguien a que le cante al ídolo porteño.

10-12-2020 20:20

El lenguaje de los argentinos debe ser uno de los más ricos y variados del mundo en insultos. ¿Cuántas variantes de “andá a la mierda” podemos nombrar? “Andá al carajo”, “Dejate de joder”, y tantas otras. Pero por ser este 11 de diciembre el Día Nacional del Tango en homenaje a los nacimientos de Carlos Gardel, en 1890 y de Julio de Caro, en 1899, dos de los puntales en el nacimiento y la primera renovación de la música ciudadana, vamos a ocuparnos de “Andá a cantarle a Gardel”.

Se trata de una de las maneras de sacarse a alguien de encima que tenemos los porteños. Que no es exactamente sinónimo de “andá a la mierda”, pero tiene un significado similar, y que tiene un segundo uso, como sinónimo de éxito o de finalización de algún proyecto. “Termino esto y ‘andá a cantarle a Gardel’”.

 

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Como tantas otras frases populares, “Andá a cantarle a Gardel” surge como una variante suavizada de “Andá a contarle a Magoya”, forma lunfarda para sacarse de encima a alguien o para decirle que no se le cree, y se popularizó su uso desde la desaparición física del ‘Troesma’, del ‘Zorzal criollo’, ‘el Morocho del Abasto’, tanto como aquello de “Sos Gardel”, elogio máximo de un porteño, que en las últimas décadas se volvió a potenciar con aquello de “Sos Gardel con guitarra eléctrica”.

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Monumento a Carlos Gardel en el cementerio de La Chacarita.

Desde que se inauguró su monumento en el cementerio de la Chacarita, en 1937, todos los años se reúnen los fanáticos de todo el mundo cada 24 de junio, día que se conmemora el accidente que le costó la vida en Medellín, Colombia. Y una de las características de esas reuniones, que solían ser multitudinarias, era que los cantores se subieran al mausoleo y lo “homenajearan” entonando alguna de sus canciones. Y no siempre se trataba de la mejor interpretación, más bien se trataba de algún mal imitador del Morocho del Abasto, que estaba muy lejos de su eximio arte y de su incomparable talento. A ese homenaje, bastante discutible, se los manda a los indeseables para que dejen de molestar, a "cantarle a Gardel.

Pobre don Carlos, cuanto más tiempo pasa, más diferencia le saca a los demás y consolida aquello de que “Cada día canta mejor”.