CULTURA
A 35 años del evento

Prince y su actuación en Buenos Aires: una noche que transformó el Monumental en un escenario de intensidad, energía y genialidad

El setlist incluyó "Something Funky", "Let's Go Crazy", "Kiss", "Peter Gunn Theme", "Purple Rain", "Take Me With U", "Alphabet St." y "Nothing Compares 2 U". Algunos de los fans lo recordaron como épico musicalmente, aunque varios se fueron decepcionados cantando "el negro nos cagó".

Prince y su actuación en Buenos Aires: una noche que transformó el Monumental en un escenario de intensidad, energía y genialidad
Prince y su actuación en Buenos Aires: una noche que transformó el Monumental en un escenario de intensidad, energía y genialidad | Captura X

Enero de 1991 convirtió a Buenos Aires en un escenario único, donde el calor del verano se mezclaba con la electricidad de un evento cultural sin precedentes. La llegada de Prince Rogers Nelson al Estadio Monumental, en el marco del festival Rock C Pop, no solo significaba la visita de un ícono internacional, sino la irrupción de un genio en estado puro, capaz de transformar cualquier espacio en un templo del sonido.

Prince, recién llegado de giras por Europa y Estados Unidos, traía consigo una mística de hermetismo y perfeccionismo extremo. Sus exigencias incluían desde el control absoluto del sonido y la iluminación hasta la disposición exacta de los camerinos y la seguridad del equipo técnico.

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Cada detalle estaba planificado: desde el tipo de sillas para su banda hasta la temperatura exacta del aire acondicionado en el escenario. La prensa local quedó desconcertada ante este artista que desafiaba los protocolos.

Miles de fanáticos se acercaron al estadio desde temprano, muchos acampando en las inmediaciones desde la mañana, bajo el sol abrasador de enero, para asegurarse un lugar en la primera fila. La expectativa era enorme: el Nude Tour prometía un Prince más concentrado en la música y menos en los artificios visuales que caracterizaron sus giras de los años ochenta.

Su estilo andrógino, su vestimenta llamativa y su manera de moverse sobre el escenario desafiaban los cánones tradicionales, desatando suspiros, murmullos y gritos de admiración en un público que incluía tanto jóvenes fanáticos como periodistas y músicos locales. Algunos incluso se animaban a bromear entre la multitud: “El negro nos cagó”, como síntesis de la sorpresa y la intensidad que el artista generaba con solo aparecer.

Prince y su actuación en Buenos Aires: una noche que transformó el Monumental en un escenario de intensidad, energía y genialidad
Su estilo andrógino, su vestimenta llamativa y su manera de moverse sobre el escenario desafiaban los cánones tradicionales

Desde su llegada al hotel hasta el momento de salir a escena, Prince se mostró como una figura casi inaccesible, custodiado por un séquito que garantizaba su privacidad y concentración. La tensión en Núñez era palpable: mezcla de reverencia, ansiedad y excitación por un espectáculo que prometía ser inolvidable. El calor y la humedad no frenaron la expectativa; los vendedores ambulantes, las banderas improvisadas y los cánticos improvisados reflejaban una ciudad a la expectativa de un mito vivo.

Un show fugaz entre el éxtasis y el desconcierto

Cuando las luces se apagaron, el impacto fue inmediato. Prince irrumpió en el escenario con la energía de un rayo y una precisión musical sorprendente. Su banda, entrenada como un reloj suizo, acompañaba cada movimiento del artista, permitiéndole alternar entre guitarra, piano y percusión con una soltura felina. Temas como Purple Rain, Kiss y 1999 se sucedieron en versiones intensas, que recorrían sus clásicos con un virtuosismo que dejó sin aliento a todos los presentes.

El concierto duró apenas 75 minutos, tiempo en el que Prince condensó una intensidad pocas veces vista en un estadio porteño. No hubo diálogo extenso con la audiencia ni bises, lo que generó sensaciones divididas: algunos quedaron fascinados por la potencia y el magnetismo del artista; otros, desconcertados por la rapidez con la que terminó la función. Sin embargo, cada acorde, cada gesto y cada arreglo musical quedaron grabados en la memoria colectiva.

Prince y su actuación en Buenos Aires: una noche que transformó el Monumental en un escenario de intensidad, energía y genialidad
Prince se mostró como una figura casi inaccesible

El espectáculo incluyó detalles visuales tan sutiles como impactantes: luces que cambiaban de color siguiendo la cadencia de la música, un montaje técnico que hacía que la guitarra pareciera flotar sobre el escenario, y una coreografía casi improvisada que resaltaba su presencia escénica sin restar protagonismo a la banda. Entre los asistentes, los fanáticos registraban todo con cámaras fotográficas de rollo; los periodistas describían el evento como “una lección de intensidad y dominio escénico sin precedentes”.

La repercusión posterior fue inmediata: los diarios nacionales y revistas especializadas lo calificaron como “el concierto más potente de la historia reciente del rock en Argentina”. Incluso los programas de televisión debatieron sobre la brevedad del show, la ausencia de bises y la inusual interacción de Prince con el público. A pesar de la sorpresa, la mayoría coincidió en que la actuación condensó todo lo que se podía esperar de un artista de su calibre.

BGD/ML