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opinión

A seis meses del Mundial, ¿qué hacer con Messi?

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Leo. El rendimiento de la estrella genera interrogantes. | afp

“El tiempo es veloz”, canta David Lebón en un viejo tema. Efectivamente, el tiempo pasa rápido y ya estamos, otra vez, en el año de un Mundial. Es cierto que el de Qatar se jugó en diciembre de 2002, hace solo tres años y monedas, o sea que cuando arranque el de Estados Unidos (y un poquito en México y Canadá) van a haber pasado del anterior tres años y medio, y no cuatro. Pero es apenas un detalle. Mucho más, si pensamos en que para el partido contra España por la Finalissima faltan dos meses y medio.

Argentina pasó de jugar amistosos casi vergonzosos, como contra Angola (partido sobre el que no pude escribir en este espacio, atrapado por la vorágine del campeonato local, pero que me dio una inmensa vergüenza ajena jugar contra ese rival, como también el acto previo al inicio del partido con el presidente de Angola y no sé cuántos más –supongo que ministros, etc.–, con Messi poniendo cara de buen alumno del mercado capitalista del fútbol global, etc.), pasó entonces de jugar contra Angola a jugar contra España, que es demasiado importante y peligroso como para jugar a tres meses del Mundial.

A partir de esa fecha, la novela mediática va a ser el armado de la lista de los que van al Mundial. Es una novela, pero me encanta. El armado de la lista, los que entran a último momento, los que quedan afuera, los que se lesionan y no logran ir, las injusticias (que Scaloni no cometió, pero sí la mayoría de los técnicos de la Selección) son todos temas absolutamente atrapantes. Tiene algo de novela de suspenso y, también, de darles importancia a cosas que no la tienen (como quién será el tercer arquero). En ese aspecto, Scaloni dio, después de la derrota contra Arabia Saudita, una clase magistral de pragmatismo. Pegó un volantazo, cambió una parte de los titulares y, sobre la marcha (como sucede muchas veces en los mundiales), encontró el equipo.

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El asunto es saber si ahora, después de haber salido campeón, con la deuda y el afecto que eso implica con los futbolistas, va a ser capaz de hacer lo mismo si la situación lo amerita. Hay algunos, como Otamendi o el Dibu Martínez, que ya no son los mismos de antaño (más allá de que Martínez no tiene un suplente que le dispute el arco). El puesto de lateral (derecho e izquierdo) está en duda, no surgieron reemplazantes claros que puedan pelear la titularidad. Y luego, la pregunta del millón: ¿qué hacer con Messi? Quiero decir, ¿cómo jugar si Messi ya no está para 90 minutos en un partido de élite? ¿Hay que buscar un suplente, pensando un cambio jugador por jugador? Y en ese caso, ¿quién? ¿O hay que pensar en modificar el sistema táctico cuando pida el cambio? Todas dudas que, sin dudas, deben pasar por la cabeza de Scaloni.

Argentina, hoy, está unos escalones más abajo que en 2022. Perdió frescura, y Messi ganó en años. Le alcanzó con la inercia para ganar la Copa América. Pues, no estoy seguro de que Argentina sea un candidato claro. Pero tiene un técnico (y un cuerpo técnico) muy lúcido. ¿Los jugadores seguirán teniendo hambre de ganar? Allí reside parte del asunto. Este año se viene el Mundial y ya estamos ansiosos.