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Vencimiento crítico y riesgo país

Caputo cerró el primer frente financiero de 2026 y ahora apunta a volver al mercado con deuda voluntaria

Tras pagar el vencimiento de bonos de enero con un REPO por US$ 3 mil millones, dio por cerrada la primera y más tensa etapa financiera del año. La operación, garantizada con bonos por US$ 3.500 millones y avalada por el Presupuesto 2026, tuvo la tasa más baja de los tres REPO del gobierno de Milei y contó con bancos internacionales y la sorpresiva participación del Bank of China. Ahora apunta a fortalecer reservas, bajar el riesgo país y regresar al financiamiento voluntario externo.

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La magia de los castillos etéreos. Los bancos acompañaron razonablemente. | Pablo Temes

Luis “Toto” Caputo comienza, algo temprano, la segunda parte de su año financiero. La primera terminó pronto, con el cierre del préstamo REPO (Repurchase Agreement o “acuerdo de recompra”) por unos US$ 3mil millones, y el pago de los US$ 4.340 millones por el vencimiento del cupón de los Bonares y Globales con vencimiento 9 de enero. Así, el ministro de Economía, pudo cerrar el muy estresante primer compromiso fuerte del año, casi en tiempo de descuento; y recurriendo a los amigos de siempre, más una agradable sorpresa. Intervinieron en el préstamo el siempre cercano J.P.Morgan, más el Santander, el BBVA, el Deutsche Bank y el Goldman Sachs. Se sumó sorpresivamente el Bank of China, lo que hace presumir que pronto habrá novedades importantes y optimistas de renovación del swap con China por unos US$ 6 mil millones, dinero que vence en junio próximo. El pago realizado ayer cierra así la primera (y muy corta) etapa financiera del 2026. Y abre la segunda. Se supone, más relajada. Y donde el ministro podría darse el lujo de volver a los mercados financieros de deuda. Y, quizá, hasta pagar una tasa de interés razonable.

Antes de ingresar en el proceso futuro, habrá que mencionar que el REPO en cuestión, y que permitió el pago del viernes, implicó una emisión de deuda récord para el gobierno de Javier Milei, con un bono a un año por unos US$ 3 mil millones, una tasa de interés de 7,4% anual y un combo de tres bonos de garantías: el Bono de la Nación Argentina (Bonar) emitido en el mercado local por unos mil millones de dólares, a los que se suman los Bonares 2035 y 2038, títulos regidos por la ley argentina, para concretar este crédito garantizado. En total las garantías suman unos US$ 3.500 millones, más que el crédito tomado. La operación, además cuenta con la legalidad que le otorgó al Ministerio de Economía el Congreso Nacional, quien a través de la aprobación del Presupuesto 2026 le dio permiso y aval institucional para que pueda colocar deuda internacional voluntaria para cubrir los vencimientos del próximo año. Y le otorgó, además, flexibilidad para buscar la manera más sólida para hacerlo. Pero también ya está dentro del ejercicio 2026, cuando la operación ya tiene todos los faroles de legalidad encendidos. Sólo resta conocer las características y el monto final para completar el pago de enero; y, luego, esperar con cierta tranquilidad la estrategia para cumplir con el vencimiento del 9 de enero; por montos (y operaciones) similares.

Se trata además del tercer REPO que instrumenta el gobierno de Javier Milei. Y, probablemente, sea el último, porque la intención oficial es atender el pago del próximo vencimiento de los Bonares y Globales, a través de la colocación de deuda voluntaria en los mercados internacionales; algo para lo que también el Ministerio de Economía le otorgó el permiso correspondiente a través del presupuesto. Hay que recordar que el REPO de enero pasado, fue por unos mil millones de dólares, y se cortó con un interés de 8,8%; mientras que en junio se realizó una operación similar por unos US$ 2 mil millones, con una tasa de 8,25%. Esto implica que la colocación de hoy mejoró en casi un punto porcentual la tasa pagada en los REPO anteriores. La tasa del miércoles fue la más baja de los tres; pero, también, más alta que la de los cupones que se pagan, que rinden un máximo de 4,5% anual. Para esto, el ministro deberá perforar la barrera de los 500 puntos básicos de riesgo país, y coquetear con los 300 puntos básicos. Algo un poco más cercano desde el miércoles pasado, pero aún con una chúcara frontera de 550 puntos muy difícil de perforar. La intención del ministro es llegar a ese 9 de julio de vencimientos, mostrando solidez en las reservas del Banco Central; algo que no se encuentra en estos días. El titular del Palacio de Hacienda puede comenzar a contabilizar en el dinero a pagar, que ya tiene ahorrados unos mil millones de dólares que le sobraron en la contabilidad del pago del viernes pasado. La toma de deuda REPO por unos US$ 3 mil millones, representa unos mil millones de dólares más de lo necesario; con lo que ese dinero ya está en la caja de ahorros del Tesoro a la espera del pago de julio. Pero además habrá que sumar para esa fecha, especulan en Economía, con otros ingresos de divisas, fruto de la obligatoriedad de compra de dólares a la que está comprometido el Gobierno en el acuerdo de Facilidades Extendidas vigente con el FMI y que en abril cumplirá años. También podría sumar dólares provenientes de la campaña privatizadora que comenzará a tomar fuerza en abril y que incluye desde AySA y Belgrano Cargas, a las rutas y varias hidroeléctricas. La certeza que tiene Caputo, es que el camino hacia el 9 de julio es más tranquilo que el que se cerró con el pago del viernes. Y que de no mediar cisnes negros (aves siempre al acecho en la Argentina de estos tiempos), podrá el ministro cancherear con que el dinero conseguido para mitad de año para cumplir con el compromiso fue más fácil que el necesario para el pago del viernes. No es poco.

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Hay una alternativa para dar más solidez a la estrategia oficial. Siempre se puede recurrir a rearmar la idea de préstamo por unos US$ 20 mil millones, que estaba siendo diseñada por (otra vez) el J.P. Morgan, y que implicaba la acción directa del Tesoro de los Estados Unidos y otros bancos norteamericanos. Era la operación que había sido anunciada en octubre del 2025 para conseguir dinero para pagar el vencimiento del viernes pasado, y que por tiempos burocráticos se suspendió hasta nuevo aviso. Ahora ya que se abre la ventana del cronograma del lapso que va del 10 de enero al 9 de julio del 2027. En esas semanas se intentará reflotar el acuerdo con los bancos internacionales, sobre la base del buen cumplimiento argentino al haber cancelado la deuda del primer mes del 2026, más la posibilidad de instrumentar, ahora sí, un programa de pagos con el aval del Tesoro de EE.UU. Dependerá de la velocidad burocrática del gobierno de Washington.

Para el primer semestre del 2026, se espera también un cambio radical en la política oficial. El abandono, sí o sí, de la muy fallida estrategia de este año de no comprar dólares hasta que la divisa llegue al piso; durante ese tiempo el Tesoro podría volver a sumar dólares a las reservas propias. Luego, enfrentar el vencimiento del 9 de julio por más de US$ 4 mil millones, sin recurrir aún a la ayuda.

Si igualmente se necesitara de todo o parte del dinero de Donald Trump durante el 2026 para cumplir con el vencimiento de enero, el mecanismo podría tener dos opciones. O un simple swap de monedas (mecanismo de recambio de pesos por dólares sin registro en la cuenta de pasivos monetarios) o una recompra de bonos en poder del Estado nacional a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

Se verá.

Ahora la atención de Luis “Toto” Caputo debe centrarse en otro horizonte. Convencer a los técnicos del Fondo Monetario Internacional que maneja el venezolano Luis Cubeddu, que Argentina se merece la aprobación del ejercicio 2025 dentro del acuerdo de Facilidades Extendidas firmado en abril del año pasado. Y que obligatoriamente implican el guiño vía waiver desde el organismo, por la falta de acumulación de reservas en el Banco Central que operó el año pasado. El Ministerio de Economía está haciendo buena letra. Por primera vez desde agosto del año pasado, el BCRA está comprando dólares y acelerando la mejora de la variable. Hasta el viernes se acumulaban más de cien millones; con lo que de preservarse este ritmo, durante la temporada sojera 2026 que tradicionalmente arranca en marzo y termina a fines de mayo, las divisas acumuladas superen los US$ 5 mil millones. Es la tarea financiera-cambiaria que se viene. Luego será el tiempo de volver a los mercados financieros voluntarios de deuda.