En 1990, su familia dejó China con el fin de abrir una lavandería en la Argentina, pero él llegaría recién cinco años más tarde. Liu Song, el chino naturalizado argentino que acaba de hacer historia para el tenis de mesa de nuestro país con el oro en los Juegos Panamericanos, comenzó a practicar ese deporte cuando tenía 9 años y era apenas un niño que vivía en la provincia de Guang Xi.