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Relatos al límite: bloopers, locuras y excentricidades del fútbol en vivo

Desde errores inolvidables hasta decisiones insólitas al aire, las anécdotas de Víctor Hugo Morales, Marcelo Tinelli y Marcelo Araujo revelan el costado más humano del relato deportivo. Entre distracciones, improvisaciones y salidas de libreto, el oficio muestra su tensión permanente. Este adelanto del flamante libro “Todas las voces”, de Juan José Panno, repasa algunas de esas historias desopilantes que tuvieron a los relatores como protagonistas.

Víctor Hugo Morales

Dos bloopers. Uno: “Cuando recién empezaba, relaté un partido en Chile entre Racing y Bayern Munich. Era mi debut internacional. Tendría 18 años. Juan Carlos Rousselot comentaba. Yo relataba, él hacía un comentario y, enseguida, cambiaba un poco la voz y metía un aviso. No teníamos manera de hablarnos. Yo creía que estaba relatando bárbaro, pero cuando terminó el primer tiempo, me pasó un papelito en el que decía lacónicamente: ‘El 7 es Joao Cardoso, y no lo nombraste nunca’. Me quería desintegrar ahí mismo. Encima, a esa edad uno piensa que se había dado cuenta todo el mundo. Pero nunca nadie me dijo nada. Al día siguiente, a Cardoso todos los diarios lo daban como figura”.

Dos: “¿Cuándo sentí más vergüenza en una cancha? Un día estaba relatando en Uruguay y me anunciaron el fallecimiento del Papa. Yo seguí con el relato, estaba como en una nube, no me di cuenta. Entonces, alguien me avisó: ‘Te dijeron que se murió el Papa’. Quería que la tierra me tragara, fue una bestialidad”.

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Marcelo Tinelli

“Como relator me mandé varias macanas, pero una de las que más me acuerdo fue en la cancha de River como vestuarista. Muñoz quería saber los porcentajes de gente en cada tribuna y yo, que me había ido a comer una hamburguesa porque tenía hambre, no veía la cancha en ese momento y empecé a inventar: ‘Platea San Martin 35 por ciento, platea Belgrano 42 por ciento’ y así. Pero no llevaba bien la cuenta y resulta que Muñoz advirtió que la suma daba muchísimo más que cien. Y dice al aire: ‘Hay que estar atento… hay que estar un poco más atento porque puede llover…’. Por supuesto eso de estar atento me lo estaba diciendo a mí”.

Marcelo Araujo

La anécdota más conocida de es la del gol del Luis Medero en la cancha de Independiente, un partido entre Boca y Platense, cuando abandonó la transmisión. Ganaba Boca 2 a 1 y cuando faltaba un poco menos de 6 minutos pasó que Medero se mandó una apilada monumental y en el medio de la narración Araujo dijo: “Si lo hacés me voy”. Fue gol y cumplió: “Basta para mí, buenas noches”, dijo mientras abandonaba la cabina y Macaya Márquez, el comentarista, lo miraba entre atónito y divertido. Los minutos que faltaban los relató Walter Nelson, que se encargaba de las notas en el campo de juego. Lo que no es tan conocido es lo que alguna vez reveló el propio Araujo: “Lo habíamos arreglado con Walter, que podía pasar que yo me fuera de la cabina y le pedí que tuviera bien los nombres de los dos equipos”. Quedó registrado como la primera vez que se daba un caso así, pero la realidad es que antes de aquello, en el famoso partido en que River le ganó 5 a 4 a Polonia en Mar del Plata con una chilena de Francescoli en tiempo de descuento, también se fue de la cabina, pero aquella vez sin anuncio previo.

Marcelo Araujo fue un revolucionario en las transmisiones deportivas por televisión, con su estilo desfachatado, descontracturado, caminando sobre los bordes, provocando casi siempre sonrisas y a veces miradas de recelo cuando en tono canchero les hablaba a los “bolitas” o a los “paraguas”.

“Estoy todo cagado”, dijo en las eliminatorias del 85 en el partido en el que Argentina ganó angustiosamente la clasificación a México 86 contra Perú y sorprendió en un tiempo en que no era para nada usual ese lenguaje.

De los penales de Goycochea en Italia 90 le quedó esta divertida historia: “Va a patear Donadoni, creo, y yo digo ‘tirate a la izquierda, tirate a la izquierda’, y justo en ese momento la cámara muestra que Goyco hace un gesto como asintiendo. Goyco le decía que sí a algo que le había comentado Ruggeri y no a mí, naturalmente. Con el tiempo voy a un programa de la tele que conducía él y me cuenta que cuando se comentó en su casa aquel penal, su papá le dijo: ‘Menos mal que le hiciste caso a Araujo’”.

Roberto Fontanarrosa

¡Que lástima Cattamarancio! es el título de un memorable cuento de Roberto Fontanarrosa publicado originalmente en la revista Superhumor y luego en uno de sus primeros libros.

Se trata de una parodia de las transmisiones deportivas con distintas voces y conexiones, que tiene como eje a un relator enajenado con el partido, que minimiza las informaciones que van llegando desde el exterior que anuncian el Apocalipsis.

Cattamarancio es un delantero que pierde increíblemente un gol y el relator le presta atención a eso y no a las nubes tóxicas verdes que empiezan a cubrir el estadio.

Ficha técnica

TÍtulo: Todas las voces

Autor: Juan José Panno

Género: Crónicas

Año: 2026

Páginas: 172

Editorial: Al arco

Juan José Panno es periodista especializado en deportes. Trabajó en medios como Clarín, Crónica, La Razón, El Gráfico, El Mundo, Goles, Canal 13, Radio Belgrano, Radio Excelsior, Radio Nacional, La Tribu y otras. En la actualidad es columnista de Página/12.

Escribió los libros Pozo vacante, Obras maestras del error, Diccionario Futbol Club, Cien x Cien Mundiales, Corazón y pases cortos, y En cancha chica, y fue coautor de Días de radio, El abrazo del ocio y Los juegos de futbol.

Fundador y codirector de las escuelas de periodismo TEA y Deportea.

Es coautor de contenidos del Espacio de Deportes y Derechos Humanos en la Ex Esma y creador del sitio cuentosymas.com.ar.