Y un día River llegó a estar en semifinales del campeonato argentino. Y ese día es ahora. Misterios de la forma en que se organiza el torneo.
River, que en los octavos de final contra San Lorenzo estuvo dos o tres veces muerto, renació y ahora es el máximo candidato a ganar el campeonato. No está mal volver un minuto al partido contra San Lorenzo, porque pocas veces ocurrió algo así en el futbol moderno. Primero, el gol de casualidad de Juanfer, que tiró un centro que se metió tontamente en el arco, en la última jugada del segundo tiempo suplementario, y luego teniendo San Lorenzo un doble match point en los penales. Si yo fuera hincha de San Lorenzo no podría dejar de pensar en ese partido por mucho tiempo. Hay algo increíble en lo que pasó esa noche, insólito, o cualquier sinónimo que queramos encontrar. Pero contra Gimnasia, que pareció toda la noche estar conforme con haber llegado a cuartos y no aspirar a mucho más, River ganó con autoridad, con justicia, y sin dejar demasiadas dudas.
Siguiendo el viaje en el tiempo hacia atrás, los hinchas de Boca tampoco podrán olvidar por mucho tiempo la derrota en octavos contra Huracán.
Boca inventó una forma de hacerse goles en contra sin que se llamen “goles en contra”. Porque, efectivamente, no fueron goles en contra. Sin embargo, Boca se hizo los tres goles, con un nivel de tontera, de falta de inteligencia, que la frase del viejo Bianchi, tan conocida, sobre que para ganar “hace falta tener jugadores inteligentes” volvió a flotar como un fantasma. Un fantasma recorre Boca: el fantasma de la estupidez. Entre tanto, arrecian los rumores sobre un malestar cada vez mayor de Paredes con Úbeda, con sus compañeros y hasta con Riquelme. La pequeña primavera que gozó Boca en los últimos tiempos (hasta volver a la normalidad y perder los dos últimos partidos por la Libertadores y contra Huracán por los octavos) tuvo mucho que ver con Paredes. Pero le ponen una marca o baja el nivel, y Boca se pincha. Es también insólito que Boca no haya llegado más lejos. Insólito, pero no sorprendente, valga la aparente contradicción.
Entre tanto, Rosario Central y Belgrano también están en semis. Es decir, dos equipos del interior sobre cuatro en total. Belgrano habiendo eliminado a Talleres, haciendo que despidan a Tevez, y soñando con una final contra River colmo la de aquella vez cuando lo mandó al descenso.
Sería divertido ver de nuevo ese enfrentamiento en una instancia decisiva. Pero, para ser honestos, Belgrano no tiene gran cosa, y tiene mucho de milagro que esté en esta instancia. Argentinos, su rival, es un buen equipo, pero que suele jugar bien hasta tres cuartos. Le falta mucho, mucho peso ofensivo, y por momentos termina jugando al fulbito.
No obstante, no me disgustaría que salga campeón (por otra parte, de local se hace especialmente fuerte).
Central está ahí, llegando a instancias altas hace tiempo. ¿Contra River va de punto o de banca? De local (y de visitante, también) River está obligado a atacar, tal vez eso favorezca para que Di María encuentre espacios para definir el partido.
Quedan cuatro y este fin de semana quedarán dos. Todo en el futbol argentino es insólito y a la vez extraordinario.