DEPORTES
opinión

Un superclásico parejo e impredecible

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Técnicos. Coudet y Úbeda levantaron a sus equipos. | captura

El River-Boca de mañana se presenta como muy interesante y curioso. Interesante porque ambos equipos parecen venir bien, más o menos en levantada. ¿Cuánto hace que algo así no sucedía? Que no haya un favorito claro, que anden parejitos. Eso le da un interés especial al partido, ninguno (incluso ningún hincha) da la impresión de conformarse con un empate (después, por supuesto, hay que ver cómo se da el partido, si uno, por ejemplo, juega 70 minutos con 10, obviamente el empate la vendría bien). River-Boca es siempre un partido apasionante y único, pero que los dos vengan en levantada lo vuelve aún más apasionante.

Curioso, también, porque hasta hace muy, muy poco, los dos equipos estaban en crisis. ¡Y ahora están en levantada! ¿Cómo fue que pasó esto? Es cierto que, salvo a Racing, el River de Coudet les ganó a equipos menores. Pero contra esos equipos, el River de Gallardo perdía o empataba, o ganaba lleno de sustos. ¿Cómo se dan estos cambios? ¿Es un misterio del fútbol? Quiero decir: ¿cómo es que llega un técnico nuevo y el equipo empieza a ganar? Un punto: ni por asomo insinúo que con Gallardo iban para atrás.

Los jugadores, mucho más los de los equipos grandes –que en verdad son empresarios en pantalones cortos que juegan al fútbol– no mueven un dedo si no es por guita. Por mucha guita. Así que el mito de que los jugadores puedan jugar a perder siempre me dio gracia, porque lo que estarían perdiendo es plata, algo inconcebible para ellos, sus representantes, sus espónsores y etc. ¿Entonces? ¿Es algo anímico? ¿Los jugadores reciben una “inyección anímica” (uno de los tantos lugares comunes que usa el periodismo deportivo)? Honestamente no lo sé. Sé, claro, que con Coudet no es la primera vez que pasa eso con un técnico. Es muy habitual que un cambio de técnico logre levantar el muerto que dejó el anterior. Solo que aquí el anterior era uno que tiene una estatua en la puerta del Monumental, lo que vuelve todo más interesante. Curioso también lo que le pasó a Boca. No hace mucho, en este mismo espacio escribí que Boca no tenía técnico. ¿Tendré que pedirle perdón a Úbeda? El otro día, contra Barcelona de Ecuador, hasta firmó algunas camisetas que le tiraban desde la platea debajo de los palcos, con buena onda. ¿Quién lo hubiera dicho? Todo ocurre como si más o menos de casualidad (Aranda ni hizo la pretemporada con la Primera), a los tumbos, Boca hubiera encontrado el equipo, o algo parecido a un equipo, o a una forma de jugar. Ahora hace 12 partidos que no pierde (la mitad fueron empates, tampoco da para festejar tanto), pero teniendo en cuenta de dónde viene Boca, es todo un triunfo. Paredes, al trotecito, está muy por encima de la media del fútbol local, y en los demás partidos siempre hay alguno que se destaca (una vez Bareiro, otra Ascacíbar, otra Aranda) y con eso Boca va tirando.

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En el medio de la Copa Libertadores y de la Sudamericana (que a River le importa más o menos), se juega el superclásico de acá. El domingo por dos horas la ciudad se paraliza y está bien que así sea.