La cadena sojera argentina llevó a Bruselas una propuesta técnica para intentar desmontar las objeciones de la Unión Europea (UE) sobre las exportaciones de biodiésel y evitar nuevas restricciones comerciales.
Biodiésel: la Argentina tiene capacidad para liderar un negocio que sigue trabado
Durante una reunión bilateral entre la Comisión Ejecutiva de la Comisión Europea y representantes del Gobierno argentino y del sector privado, el eje de la presentación fue demostrar que la producción de soja en el país no genera un cambio indirecto en el uso del suelo, uno de los principales argumentos utilizados por Europa para endurecer su regulación.
El encuentro se realizó luego de que el Parlamento Europeo rechazara la aplicación inmediata de medidas restrictivas contra el biodiésel argentino y abrió una nueva instancia de diálogo para discutir las condiciones de acceso al mercado europeo, que actualmente representa el principal destino para las exportaciones argentinas de este producto.

La estrategia argentina para defender el biodiésel
De acuerdo con un comunicado conjunto de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), la reunión fue encabezada por el comisario de Comercio de la Unión Europea, Maros Sefcovic, y el vicecanciller Fernando Brun. También participaron el embajador Fernando Iglesias, el subsecretario de Mercados Agroalimentarios, Agustín Tejeda, y representantes de ambas cámaras empresarias.
Las propuestas técnicas fueron presentadas por el presidente de CIARA, Gustavo Idígoras, quien sostuvo que "la Argentina no aumentó su superficie de soja sino que se contrajo y que, además, la superficie de soja de segunda creció sobre el área agrícola poscultivos de invierno, por lo que no existe efecto alguno sobre cambio indirecto de uso del suelo".
El planteo argentino también incluyó la propuesta de que el nuevo Reglamento 807 incorpore una metodología de cálculo basada en datos nacionales y no en estimaciones globales. Según explicó Idígoras, "la realidad productiva argentina no se ve reflejada en la propuesta de legislación de la CE. El Parlamento Europeo coincide con la Argentina y por eso fue rechazada. Ahora tenemos la oportunidad de introducir cambios que tengan en cuenta la superficie real de soja en la Argentina y en el Mercosur, que nos caracteriza por ser un país de bajo riesgo de ILUC".
La propuesta para modificar el Reglamento 807
Otro de los puntos presentados por la delegación argentina fue incorporar el concepto de cultivos secuenciales dentro del nuevo reglamento europeo. La iniciativa busca que los cultivos adicionales realizados sobre una misma superficie agrícola sean considerados automáticamente de bajo riesgo de cambio indirecto del uso del suelo (ILUC).

En ese sentido, Idígoras afirmó en la misiva conjunta que "esta propuesta está basada en conceptos de la FAO y ayudan a generar producción y comercio de soja y nuevos cultivos como camelina, carinata, colza y cártamo, cuyos productos industrializados podrán venderse en la UE si estos conceptos son incluidos en el nuevo reglamento".
El objetivo de la presentación fue rebatir el criterio utilizado por el Reglamento 807 de la Unión Europea, que vincula la producción de biocombustibles con un supuesto cambio en el uso del suelo derivado de la expansión de la superficie sembrada con soja.
Según la posición presentada por la cadena sojera argentina, los datos productivos muestran una realidad diferente y respaldan la necesidad de que la futura regulación contemple información específica de la Argentina y del Mercosur para evaluar el riesgo de ILUC.
Por último, desde CIARA y CARBIO también destacaron el trabajo conjunto entre el sector público y el privado durante las negociaciones. "La Cancillería, la Embajada ante la UE y la Secretaría de Agricultura están trabajando de forma muy positiva junto a la agroindustria para procurar defender el flujo de exportaciones a la UE", señalaron ambas entidades en el comunicado conjunto.
GZ/lr