Con perfil bajo, casi de incógnito, el ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, pasó por el país y se reunió con algunos empresarios y viejos colaboradores, para volver luego a Italia.
Pero la novedad es que, al decir de quienes charlaron con él, fue “otro Moreno” el que pasó por el país: con una visión más “global” de la historia y las relaciones de poder mundiales, el ex funcionario parece haber descubierto el mundo hoy y sostiene que “hay que arreglar con Brasil” y que no se puede seguir con el sistema de comercio administrado “así como está” porque “hoy ya no es viable”.
Moreno consideró que los controles hoy generan un impacto en las exportaciones, en una supuesta contraposición a su época al frente de la Secretaría, aunque reconoció que en ese momento, él tenía más aire: “tenía US$ 50 mil millones de reservas en el Banco Central”.
“Es crítico, pero cuidadoso con el uso de las palabras”, aseguró uno de los convocados durante la visita. Es Moreno quien llama y no al revés.
Durante una década, el funcionario acumuló denuncias por abuso de autoridad, golpeó mesas y mostró armas en discusiones con empresarios. Hoy, en cambio, se codea con líderes políticos en Roma y “se obsesiona por transmitir la pelea entre los factores de poder reales y el poder de las multinacionales”, aseguran quienes tuvieron contacto en él.
Tras el pedido expreso de que no divulguen datos sobre su estadía hasta que él no estuviera de vuelta en Italia, el asesor comercial de la Embajada de Roma pasó una semana en Buenos Aires. Se lo vio en misa de domingo en la iglesia de Tacuarí e Independencia. Entonces, aseguró que se quedará en Italia hasta “el fin del mandato” de Cristina, salvo que la Presidenta le pida volver.
Así, el ex funcionario, que tuvo a cargo la intervención del Indec en 2007 y que fue denunciado por comandar una “patota” en el organismo, hoy prefiere analizar el rol de los organismos supranacionales y las grandes corporaciones “que son las que tienen poder real y alcance en los gobiernos”. En ese contexto, criticó a la Organización Mundial de Comercio por la hegemonía de los países que abogan por el libre comercio y no se sorprendió por las sanciones contra la Argentina.
Después de suspender su visita a fin de año, donde esperaba participar de la peregrinación a Luján, Moreno se mantiene lejos para no “ensuciar” al Gobierno, pero también por las causas en su contra.
“Se sigue definiendo como un soldado”, relató uno de los empresarios que se reunió con “el Napia”. El asesor comercial busca mantenerse en las sombras para no generar problemas adicionales al Gobierno. “Tomó distancia de la coyuntura política. De Nisman no habló”, aseguró el interlocutor.
Como militante del justicialismo, Moreno siempre apuntó al armado de sus propias fuerzas, en especial en la Ciudad de la mano de su Unidad Básica, Pueblo Peronista. Su discrepancia con La Cámpora también es conocida, pero los tolera porque “Cristina los banca”. Pero de su rol político en las próximas elecciones “no quiere soltar prenda”, aseguraron quienes pudieron reunirse con él en la oficina que mantiene frente a la Secretaría de Comercio, en Diagonal Sur, donde siguen trabajando las que fueron sus dos secretarias del despacho oficial.
La semana pasada, Moreno volvió a ser noticia tras la denuncia de los fondos buitre de que su patrimonio había crecido de $ 500 mil en 2008, a los 2 millones en 2011.