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Jerónimo Rueda sobre la morosidad de las familias: "La realidad es que están en números muy alarmantes"

El investigador del Instituto Argentina Grande sostuvo que la caída de las ventas, el cierre de empresas y la baja del empleo reflejan las dificultades que enfrenta la economía real.

El crédito al consumo se estancó: sube la morosidad y la pérdida del poder adquisitivo.
El crédito al consumo se estancó: sube la morosidad y la pérdida del poder adquisitivo. | reperfilar.

La creciente morosidad en hogares y empresas se convirtió en una de las principales señales de alerta de la economía real. Mientras los indicadores macroeconómicos muestran cierta estabilidad, los problemas para afrontar deudas, sostener el consumo y mantener la actividad productiva continúan profundizándose en distintos sectores del país.

En diálogo con Canal E, el investigador del Instituto Argentina Grande, Jerónimo Rueda, analizó el deterioro financiero de las familias y las empresas, el impacto de la caída del consumo, las diferencias regionales y los desafíos que enfrenta el sector productivo en el actual contexto económico.

La morosidad de las familias alcanza niveles preocupantes

Uno de los datos que más preocupa a los especialistas es el aumento sostenido de la mora en los hogares. Según explicó Rueda, la situación afecta principalmente a quienes tienen dificultades para afrontar compromisos financieros básicos como tarjetas de crédito y préstamos personales.

De acuerdo con el análisis realizado por el Instituto Argentina Grande, el fenómeno ya alcanza cifras elevadas. En ese sentido, advirtió que "la realidad es que están en números muy alarmantes", al referirse tanto a las familias como a las empresas.

El especialista detalló que la mora ya alcanza al 12% de los hogares y que el 11% de las personas registra atrasos superiores a tres meses en el pago de tarjetas de crédito.

Además, señaló que "14% de las personas no están pudiendo afrontar sus créditos personales", una situación que refleja el deterioro del poder adquisitivo y la creciente dificultad para llegar a fin de mes.

Las empresas también enfrentan problemas para cumplir sus obligaciones

La situación financiera no se limita a las familias. Según Rueda, las empresas también atraviesan un escenario complejo marcado por menores ventas, dificultades de financiamiento y un mercado interno debilitado.

En ese contexto, explicó que muchas compañías debieron adaptarse a un esquema económico caracterizado por la apertura comercial, un tipo de cambio que considera poco competitivo y elevados costos financieros.

Para el investigador, "el mercado está muy deprimido", una realidad que afecta especialmente a aquellas firmas orientadas al consumo interno.

Además de la suba de la morosidad, advirtió que también se observa una reducción en la cantidad de empresas activas. Según indicó, "tenemos 24.400 empresas menos desde que inició esta gestión", junto con una caída del empleo registrado.

Las provincias del interior muestran un deterioro más acelerado

Rueda también analizó el impacto regional de la crisis y sostuvo que algunas provincias registran niveles de morosidad significativamente superiores al promedio nacional.

Según explicó, los mayores problemas aparecen en economías que no están vinculadas a los sectores que hoy concentran las inversiones y el crecimiento.

Como ejemplo, señaló que provincias como La Rioja y Santiago del Estero registran niveles de mora empresarial cercanos al 13% y 12%, respectivamente.

Además, destacó que "no hay ninguna de las provincias en las que no haya aumentado", incluso en aquellas que muestran una dinámica económica más favorable como Neuquén.

Desde su perspectiva, el deterioro es particularmente visible en los cinturones industriales de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, así como en buena parte del norte argentino.

El modelo económico y las diferencias entre sectores

Consultado sobre las actividades que muestran un mejor desempeño, Rueda sostuvo que existe una brecha cada vez más marcada entre los sectores vinculados a la minería y la energía y aquellos ligados a la producción industrial tradicional.

Según explicó, algunas provincias lograron beneficiarse por su cercanía con proyectos extractivos o por formar parte de cadenas exportadoras, mientras que otras quedaron al margen de ese proceso.

En ese sentido, consideró que "las provincias que quedan relegadas, sobre todo estamos viendo más fuerte que aumenta en las empresas de los cinturones industriales".

Para el investigador, las actividades industriales y las economías regionales alejadas de los polos mineros enfrentan mayores dificultades para sostener su nivel de actividad.

Los riesgos de los préstamos en dólares

Otro de los temas abordados durante la entrevista fue el crecimiento de los créditos en moneda extranjera y los riesgos asociados a este tipo de financiamiento.

Rueda recordó que Argentina mantiene históricamente restricciones para evitar que empresas sin ingresos dolarizados asuman deudas en una moneda que luego no pueden generar.

Según explicó, "el préstamo en dólares siempre es polémico en nuestro país", especialmente por la experiencia de crisis anteriores vinculadas a fuertes movimientos del tipo de cambio.

Si bien reconoció que actualmente el crédito en dólares está creciendo, advirtió que un eventual desequilibrio cambiario podría generar problemas sistémicos para empresas y bancos.

Por eso señaló que "si hay algún tipo de desequilibrio en el tipo de cambio, te enfrentás a un riesgo sistémico muy fuerte".

La caída del consumo aparece como la principal preocupación

Más allá de la competencia externa o del acceso al crédito, Rueda sostuvo que el principal problema que hoy identifican las empresas es la debilidad de la demanda interna.

Según explicó, los relevamientos del INDEC muestran que los comercios y las empresas señalan al consumo como la principal limitación para crecer, contratar personal o aumentar las ventas.

El investigador destacó que la mora de los hogares lleva más de un año aumentando de forma consecutiva y que los mayores problemas se concentran en deudas de montos relativamente bajos.

De hecho, remarcó que "un tercio de las personas que deben hasta 200.000 pesos no está pudiendo pagarlo", una situación que reduce aún más la capacidad de consumo.

Como consecuencia, el consumo en supermercados continúa debilitado. Según detalló, "hoy en día tenés que el consumo de supermercados está un 12% por debajo del 2023", un indicador que impacta directamente sobre las empresas orientadas al mercado interno.

Las PyMEs reclaman alivio fiscal y mejores condiciones

En el tramo final de la entrevista, Rueda se refirió a la situación de las pequeñas y medianas empresas y sostuvo que necesitan condiciones diferenciales para sostener el empleo y la actividad.

Según explicó, muchas PyMEs enfrentan una carga tributaria similar a la de compañías de mayor tamaño, pese a tener menores recursos y una estructura más vulnerable.

Desde esa perspectiva, consideró que "el sector PyME tiene que tener un alivio" si se busca fortalecer la formalización laboral y la generación de empleo registrado.

Sin embargo, advirtió que las dificultades fiscales del Estado limitan el margen de acción para implementar reducciones tributarias significativas en el corto plazo.