"Una cuarta parte de nuestro territorio, que hoy en día no tiene gas natural, podrá acceder
a ese servicio", afirmó hoy el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, tras
recibir al canciller boliviano, David Choquehuanca, con el fin de ultimar los detalles del acuerdo
por el gas.
Este acuerdo, afirmó,
"significa una mejora en la calidad de vida para nuestra población y también para el pueblo
boliviano, que obviamente va a tener un rédito con la venta de su gas".
De Vido recibió hoy en la cartera ministerial al canciller boliviano con quien ajustó los
detalles finales del convenio energético que los presidentes Néstor Kirchner y Evo Morales firmarán
el jueves en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra.
Los funcionarios analizaron la "potencialidad que va a tener el nuevo gasoducto (del Noreste
Argentino) por
los 27 millones de metros cúbicos diarios que, en forma paulatina, van a fluir de
Bolivia a la Argentina, y las enormes posibilidades que eso genera en el marco energético".
Ninguno de los funcionarios dió precisiones acerca del precio que pagará la Argentina por
el gas proveniente de Bolivia, en base a una fórmula polinómica que se estuvo negociando a
nivel técnico durante varios meses. No obstante, el canciller boliviano adelantó que
"habrá sorpresas" en el marco de los acuerdos alcanzados entre ambas naciones.
"El presidente (Evo Morales) va a dar una sorpresa el jueves en Santa Cruz, estamos
en tiempos de cambios, de grandes desafíos, aislados no podemos, tenemos que integrar nuestros
países, y estamos en buen camino en nuestras relaciones", destacó Choquehuanca, quien además se
reunirá con su par argentino, Jorge Taiana.
El precio base del gas es el que rige el actual contrato de provisión de hasta 7,7 millones
de metros cúbicos diarios, a razón de 5 dólares por millón de BTU, incluído impuestos.
El gas a ser exportado por Bolivia tendrá las mismas características que las registradas en
las entregas actuales al sistema de transporte en los puntos de la frontera común, hasta que se
construya una planta de extracción de licuables del gas natural, en territorio boliviano, con
financiamiento argentino.
El gas adicional será transportado por el Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA), proyecto
del que participaría la estatal boliviana YPFB.