Durante años, técnicos de ese organismo plantearon que en la Argentina, uno de los problemas fiscales, era la baja cantidad de personas que pagaban el impuesto. Obligando a sucesivos gobiernos, al compromiso de “ampliar” la base del gravamen.
Poco éxito había tenido en ese propósito hasta que, insólitamente, un gobierno que reniega de sus recetas económicas le dió el gusto en materia tributaria, ampliando la base del impuesto a las ganancias, para alcanzar, si no a todos los rentistas, por lo menos a cientos de miles de trabajadores activos y jubilados.