Una semana después de que se diera a conocer el controvertido documento del Foro de Convergencia Empresarial, el vicepresidente de Electroingeniería, Gerardo Ferreyra, se enfrentó al secretario de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio De Mendiguren, y criticó a la Sociedad Rural Argentina (SRA) en un debate sobre el rol de la burguesía nacional que se realizó en la Biblioteca Nacional el pasado lunes, organizado por por la revista Turba.
Ferreyra, reciente adjudicatario de la construcción de las represas hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en Santa Cruz, aprovechó estar cerca de un representante de la central fabril como De Mendiguren y uno del campo, como Enrique Duhau, consejero de la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), para reprenderlos por el rol de las cámaras que los agrupan “en los tres últimos golpes militares”.
Afirmó que la SRA “se sintió dueña del país a través de un genocidio. Sus tierras son mal habidas, expropiadas a los aborígenes”.
De Mendiguren dijo que algunos industriales “venden soga a quienes los ahorcan”. El actual diputado nacional por el Frente Renovador (FR) hizo frente así a los dichos de Ferreyra, que prefirió no opinar sobre el “endeudamiento” al que volvió al Gobierno y afirmó que “la dominación del FMI terminó con Kirchner”.
Por su parte, Duhau pidió un modelo inclusivo, “sin enfrentamiento entre campo e industria, porque la actividad agrícola no existe sin productos industriales, como los fertilizantes”.
“Ese modelo es el que tenemos que seguir, pero Argentina tuvo uno exclusivo y extractivo durante su historia y eso generó que hoy tengamos 27% de pobreza”, explicó y, para responder sobre la posibilidad de una burguesía nacional, señaló: “El capital no tiene ideología”.
De Mendiguren, por su lado, expresó: “La batalla está en el lugar en donde se genera valor. Cuando se agrega en un sector, se quita en otro”. “La falta de proyecto de país es la oportunidad de los otros”, indicó.
El representante de los industriales alertó sobre las crisis, porque cuando se producen “siempre gana la valorización financiera y pierden el campo y la industria”.