La economía creció un 4,4% en 2025, de acuerdo con lo que informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). De esta manera, cortó la racha negativa de dos años consecutivos de contracción. No obstante, el empleo no percibió esa dinámica y el sector asalariado formal fue el que más sufrió.
En el cuarto trimestre del año pasado, el PBI aumentó un 0,6% con respecto al período previo y un 2,1% contra el mismo de 2024. A nivel interanual y acumulado de 2025, los sectores se movieron de la siguiente manera: intermediación financiera (17,2% y 24,7%); Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (16,1% y 6,2%); Explotación de minas y canteras (8,1% y 8%); Construcción (0,9% y 4,3%), industria manufacturera (-5% y 0,8%); Comercio mayorista y minorista (-2,2% y 3,6%).
El Gobierno no tardó en subirse a celebrar el dato en redes sociales. El presidente Javier Milei expresó en su cuenta de X: “Me cuentan por la cucaracha que ahí salieron los desestacionalizados. En el cuarto trimestre de 2025, el PBI, el consumo privado y las exportaciones fueron récord histórico. Avisen a los ensobrados para que los políticos chorros y empresaurios les dicten operetas más serias”.
El economista y director de análisis macroeconómico de la consultora Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina, advirtió acerca del desajuste entre el nivel de actividad y la ocupación desde que asumió Milei. “El PBI sube, pero la ocupación formal cae 2%. Una brecha que necesita cerrarse”, sostuvo.
“La explicación del desacople entre la economía y el empleo formal viene por qué sectores mueven ese PBI. Lideran petróleo, minería y finanzas, que tienen contribución acotada al empleo formal”, comentó Daniel Schteingart, de Fundar.
Empleo. La tasa de desempleo subió al 7,5% en el último trimestre de 2025, lo que implicó el registro más alto desde la pandemia para ese período. “Los refugios frente al desempleo se empiezan a agotar. La menor cantidad de puestos registrados privados impactó de lleno en el desempleo. Hubo muy poca creación de puestos por cuenta propia y no registrados. Esto llevó a un aumento en la informalidad”, señaló Federico Pastrana, economista y director de CP Consultora.
“Cada vez hay más gente que necesita trabajar más horas. No es por placer de laburar, sino porque el salario no alcanza”, sumó Haroldo Montagú, economista jefe de Vectorial.
Hacia adelante y el impacto en PBA. Por otra parte, el nivel de actividad económica del último tramo del año pasado deja un arrastre estadístico de 2 puntos porcentuales para 2026. “No esperamos un crecimiento alto para este año. Seguimos proyectando un aumento de la actividad por debajo del 3% anual promedio a partir de la tracción que puedan ejercer algunos pocos sectores (petróleo, minería, agro e intermediación financiera)”, sostuvo LCG. Y agregó: “Para el resto, no encontramos drivers que empujen el crecimiento. En su mayoría seguirán atados a una demanda interna poco pujante con salarios estancados y creación de empleo de baja calidad y la apertura comercial en un contexto de tipo de cambio más bajo”.
En lo que va del año, algunos datos ya vislumbran que la economía perdió impulso, sobre todo en la provincia de Buenos Aires. Según el Índice General de Actividad (IGA) de la consultora Orlando Ferreres & Asociados, el nivel de actividad registró en enero una contracción del 1% en la comparación interanual en el primer mes del año.
Según el índice de Pulso PBA, un indicador anticipatorio de la actividad económica que elabora la gerencia de estudios económicos el Banco Provincia, en “febrero la actividad se mantuvo sin variación respecto de enero, lo que marca dos meses consecutivos sin repunte tras el rebote observado en diciembre. Al tiempo, en términos interanuales, la actividad registró una contracción de -2,3%, completando cinco meses consecutivos en rojo en este tipo de medición”.
Los datos del segundo mes del año en territorio bonaerense muestran que la industria cayó 8% interanual y acumuló ocho meses consecutivos en baja. El agro creció un 8,3% y el comercio tuvo una contracción del 6,3%.
Un informe del Observatorio Socioeconómico Municipal del partido de San Martín mostró que el empleo registra una caída del 6,3% en enero, mientras que la capacidad instalada de las empresas se ubica en el 46%, el nivel más bajo desde la pandemia. “La única manera de comprender lo que sucede es que efectivamente hay un modelo de país donde la industria no tiene lugar, donde la industria no es importante”, comentó Fernando Moreira, intendente de la localidad.
Trabajo informal
En el cuarto trimestre de 2025, la tasa de informalidad fue del 43%. Esto supone que cuatro de cada diez trabajadores se encuentran en empleos que no están cubiertos por la legislación laboral, impositiva y de la seguridad social.
Así se desprende del informe elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), perteneciente al Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. En la comparación interanual se observa un aumento de aproximadamente un punto porcentual.
Según el estudio, el 32% de esos trabajadores informales viven en hogares pobres y un 27% se encuentran en situación de vulnerabilidad ante la pobreza.
Los indicadores revelan que siete de cada diez trabajadores de entre los 16 y 24 años son informales. Esto revela las dificultades que experimenta este grupo para ingresar en el mercado de trabajo.
Números
4,4% es lo que el PBI se expandió en el acumulado del año pasado, de acuerdo con el relevamietno del Indec.
2,1% creció la actividad económica en el último trimestre de 2025, en comparación con la misma etapa de 2024.