ECONOMIA
ECONOMISTA DE LA SEMANA

Los primeros cien días de Milei: los Más, los Menos y los Pero

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BCRA. Emite pasivos en dólares que sirven para esterilizar pasivos en pesos. | AFP

En los últimos días se hicieron muchos balances sobre los primeros cien días de Javier Milei Presidente. Es uno de esos números redondos, que invita a hacer balances, aún cuando la luna de miel parece extenderse por algún tiempo más. A continuación, presentamos nuestro balance y algunas consideraciones al respecto.

Los Más:

- Voluntad de encarar viejos problemas. Después de muchos gobiernos que no la tuvieron, y que sólo se ocuparon de administrar o de estirar los tiempos de la crisis, tener un gobierno que quiere resolver los problemas y salir de la crisis de larga duración que atraviesa la Argentina hace una diferencia fundamental.

- Blanqueo de la herencia dejada por el gobierno de los Fernández y Massa. Ésta es otra diferencia notable. Porque el blanqueo de la herencia se hizo desde el mismo arranque de la gestión. Tal vez, (no llega a ser un pero) y se exagere con algunos números (como los de la inflación y el déficit), pero ya sea por su propia percepción o por la vehemencia con que el Gobierno la difunde, la opinión pública está al tanto de la magnitud de la crisis, y de los problemas que hay que resolver para superarla.

- Buen diagnóstico y buen diseño.

El Presidente tiene un diagnóstico correcto de la situación (y quienes lo votaron lo compartían al momento de hacerlo): la respuesta a los problemas de la Argentina no pasa por más Estado, sino por muchísimo menos Estado (más chico, más eficiente y menos regulador). Asimismo, la idea de impulsar un cambio de régimen con dos pilares, la estabilización macro y las reformas estructurales, es correcta.

- Mensaje directo y claro: “No hay plata”.  Todo cambio de régimen económico necesita anuncios de alto impacto, de forma tal de señalar que hay un Antes y un Después, en materia económica. No hay plata, déficit cero, emisión cero son conceptos muy claros, y hasta revolucionarios, cuando se los pone en perspectiva histórica.

- Provincias expuestas a tener que sumarse al cambio de régimen fiscal.

El sumar a las provincias al ajuste no sólo resultaba necesario desde el punto de vista técnico (de cómo alcanzar el equilibrio fiscal) sino que también, al igual que el punto que sigue, pone en blanco y negro que el ajuste es una responsabilidad de toda la clase política y no sólo del Ejecutivo Nacional.

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Javier Milei en el Foro de Economistas Latinoamericanos.

Los Pero:

- Estabilización cambiaria, reducción de la brecha y acumulación de reservas, con cepo financiero e importador

Cuando se aborda el tema cambiario, el Presidente fue muy enfático en señalar que no levantará el cepo, porque todavía hay una alta probabilidad de que se produzca una corrida cambiaria. Pero entonces, ¿cuál es la credibilidad del programa? Si el programa ya logró tantos éxitos impensados (y en tan corto tiempo), como los que resalta a diario el Presidente y su equipo, ¿cómo es que podría haber una corrida? Por su parte, que sostenga que si tuviera US$15 mil millones a disposición levantaría el cepo “hoy mismo” genera dudas sobre cuál será el régimen cambiario que sustituirá el actual: ¿será que está pensando en uno, en el que BCRA continúa reservándose la posibilidad de intervenir (y, en tal caso, tiene algún precio en mente?).

- Desinflación en marcha, pero se postergan correcciones de precios relativos importantes. En febrero, los precios regulados volvieron a aumentar por encima de la inflación núcleo. Sin embargo, el rezago sigue siendo muy significativo. Y, en las últimas semanas, el ministro de Economía decidió postergar aumentos claves en el precio del gas y del transporte. Además, reafirmando la presunción de que el Gobierno no está del todo conforme con el ritmo de la desinflación, recurrió a la reducción de los costos para importar alimentos y otros productos básicos. Pero la inercia (siempre hay algún precio que queda atrasado) no se frenará fácilmente, sobre todo si se siguen demorando correcciones de precios relativos claves.

- Búsqueda del equilibrio fiscal mediante una caída del gasto de dudosa calidad y difícil de sostener. La mejora del resultado financiero se explica, casi en su totalidad, por una caída del -38% del gasto en términos reales. Lo que resulta destacable y alienta expectativas, de que ésta vez, la voluntad viene acompañada de acciones conducentes. Sin embargo, un 80% del ajuste se produjo como consecuencia de aumentos nominales por debajo de la inflación. En particular, de las jubilaciones y pensiones y otras prestaciones sociales y de las transferencias, relacionadas con los subsidios económicos (sobre todo energía y transporte) que siguen a la espera de la implementación de los nuevos esquemas tarifarios.

- Mejora del Balance del BCRA de baja calidad y una expansión todavía incompatible con una desinflación más contundente y duradera. En materia monetaria, no se pueden pasar por alto algunas cuestiones fundamentales: a) los pasivos monetarios han seguido creciendo a tasas nominales elevadas (del orden del 141% anual), lo que puede comprometer una desinflación más rápida; b) además, el BCRA está emitiendo pasivos en dólares (los Bopreal) que sirven para esterilizar pasivos en pesos (ya sea base monetaria o pasivos remunerados –pases–; c) y, por último, la recompra de títulos del Tesoro en poder del BCRA (el Tesoro coloca títulos, y con los pesos que recibe recompra otros títulos, que tiene el Banco Central) tiene como contrapartida una opción de liquidez inmediata ofrecida por el BCRA a través de puts sobre esos títulos públicos. Si consideramos todos sus pasivos (a la Base y los Pases le sumamos los Bopreal y los puts) la variación de los pasivos del BCRA habría ascendido a $ 17,9 Billones, un 41,6% acumulado y un 323% anualizado entre el 13/12 y el 13/03.

- Alto nivel de apoyo popular a pesar del ajuste, pero dudas sobre cuánto más puede durar. Según varias encuestas de opinión, la aprobación presidencial sigue siendo elevada y se manifiestan mejoras en indicadores de percepción general. Sin embargo, crece el porcentaje de entrevistados que sostienen que: a) no les alcanza el dinero y tienen dificultades para cubrir sus gastos; b) están muy o bastante preocupados de que alguien del hogar pueda perder su empleo; c) su economía familiar está siendo muy o bastante afectada por las medidas de ajuste que se están tomando.

Javier Milei Victoria Villarruel
Javier Milei y Victoria Villarruel. Foto: NA

Los Menos:

- Dificultades para implementar el Cambio de Régimen. Aunque no debería llamarnos a sorpresa, por cuanto era el escenario más probable cuando se analizaba la eventualidad de Javier Milei Presidente, producen una preocupación genuina los obstáculos y trabas derivados de un gobierno en minoría, y algunos indicios de una gestión también trabada por un aprendizaje necesario, pero tal vez, un tanto lento.

- Excesiva preferencia por la confrontación. El Presidente Javier Milei enfrenta el desafío de reconciliar su necesidad de mantener el apoyo de la opinión pública, enfrentando y exponiendo a “la casta” con la necesidad que ésta le apruebe legislación clave para la sustentabilidad del cambio de régimen que propone. No está de más mencionar que las reformas estructurales son una parte inescindible del cambio de régimen y cuanto más demoren en implementarse, más duradera será la fase donde los costos visibles de la estabilización superan los beneficios potenciales de dicho cambio.

- Licuación de ingresos y ahorros y cómo salir de la recesión. La licuación de los ingresos (y de parte de los ahorros) es más generalizada que lo inicialmente previsto, y eso llevó a que parte del debate mediático se centre en la forma (V, U, L, W) de la recesión/recuperación. Hasta el mismo Presidente participó de ese debate pronosticando que será una V, y que este mes y el próximo serán los más difíciles (el vértice de la V). La dificultad para que se cumpla su vaticinio radica en que, como sostuvimos antes, la estabilización macro no está consolidada, las reformas estructurales están demoradas y el lanzamiento de la segunda etapa de estabilización ha quedado para más adelante.