Marzo es una fiesta. No sólo porque gracias a la nueva política de feriados sólo hubo 19 días hábiles en el mes, sino porque la predisposición de los consumidores argentinos para la compra de automóviles y casas es la más alta en los últimos once años, de acuerdo con las mediciones de la Universidad Di Tella (UTDT).
En 2010, se vendieron 2,3 vehículos por minuto, entre los 600 mil autos y las 500 mil motos que se demandaron, y este año, en un escenario conservador, se colocarán otros 700 mil coches y 650 mil vehículos de dos ruedas.
El boom de consumo, que viene experimentando la economía desde fines de 2009, se extendería durante todo 2011 y le dejará al oficialismo un clima favorable para las elecciones. Ni la incertidumbre
electoral bajaría la fiebre, que será alimentada por un cóctel compuesto por divisas que ingresan por la cosecha –y su impacto en la agroindustria–, incrementos salariales, expansión del crédito, alta confianza de los consumidores, dólar casi planchado y expectativas inflacionarias que se mantienen por arriba del 30% para los próximos doce meses y desalientan el ahorro.
La entrada de dólares al país por la cosecha volverá a ascender gracias a la mejora de los precios internacionales. La confianza del consumidor, que ya se encuentra en niveles cercanos al récord, se mantendrá alta en un contexto de crecimiento económico y estabilidad laboral. Ante la falta de instrumentos financieros que compensen la inflación, la tentación de gastar será mayor.
Además, por el bajo nivel de endeudamiento de las familias, se espera que continúe la fuerte expansión del crédito al consumo.
El impacto en las elecciones. El boom de consumo que se extendería durante todo el año aumenta las chances de que la presidenta Cristina Kirchner, en caso de candidatearse a una reelección, gane. "Los resultados de las encuestas, favorables para Cristina Kirchner, tienen un fuerte correlato con el bolsillo. El consumo es de alta relevancia para el resultado electoral”, opinó Guillermo Oliveto, de Consultora W.
Sin embargo, el fenómeno actual difiere del "voto cuota" que propició la reelección de Menem en 1995.
"El voto cuota de Menem se dio con un desempleo de 18%. Ahora, existe empleo. Además, en los 90, los salarios estaban fijos y las cuotas, cada vez pesaban más entre los ingresos congelados. Ahora, los comerciantes me dicen que, cuando llega la paritaria y suben los salarios, se reactiva el ciclo”, destacó el economista, para quien, "ahora puede haber voto-trabajo ya que el empleo es la variable más sólida, junto con la gobernabilidad y la capacidad de negociación con los sindicatos".
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