En su edición del 17 de mayo pasado, la revista chilena
Qué Pasa se preguntaba "¿Qué pasaría si el petróleo llega a US$ 200?" por barril. El
interrogante, hecho de modo hipotético a una serie de analistas, resaltaba como conclusión de los
efectos inmediatos sobre la economía y la calidad de vida de los consumidores: crecimiento reducido
a la mitad, aumento del costo de los alimentos, del precio de la electricidad, caída de entre un
7,0 y 10% de los ingresos familiares, sectores productivos colapsados, mayor inflación, y otros
efectos derivados del impacto del aumento de precio del combustible, el cual nuestro país importa
casi en su totalidad.
El 20 de mayo pasado el valor del barril de petróleo rompió la barrera de los US$130. Dos
semanas antes Ariun Murti, analista del banco de inversión Goldman Sachs, aseguró que en dos años
más el "oro negro" bordeará los US$200 por barril. Habría que creerle: en 2005 Murti anunció ante
sus atónitos colegas que el petróleo subiría de US$50 a US$105, como sucedió.
¿Quedan 30 años? Las señales de los mercados van en la misma dirección. Las
cotizaciones a futuro del combustible, están a US$140 por barril para el año 2016. Y pese a que
ocho años pareciera mucho tiempo, no es así. El tema ha sido abordado en numerosos estudios y
libros que alertan sobre los efectos inflacionarios del aumento de precio del petróleo y los
riesgos de su escasez como combustible fósil no renovable que se extinguirá en un momento u otro.
Uno de ellos,
Hitler ganó la guerra, un best seller de no ficción editado en Argentina el 2003, del
doctor en Economía y analista económico Walter Graziano. La obra vaticina la caída del precio del
dólar debido al aumento de precio del petróleo y su efecto en el PBI de Estados Unidos. En su
libro, que hace un cruce entre las principales fortunas del siglo XX y su relación con negocios
como el crudo, Graziano dedica un capítulo entero al "problema del petróleo", en línea con las
proyecciones de Goldman Sachs.
Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), citada por Graziano, en 2002 quedaban
reservas de petróleo para 35 años más, en el entendido que a esa fecha se mantuviera una misma
curva de consumo energético. Pero
que haya reservas para tres décadas no quiere decir que el suministro esté asegurado hasta
el año 2035. "El petróleo no va a empezar a faltar desde el año en que teóricamente se
extinga (alrededor del 2035-2040) –explica el economista-, sino desde cuando se alcance lo
que se denomina techo mundial de producción. El techo mundial de producción es la máxima cantidad
posible de petróleo que se puede producir en un año y depende de las características geológicas de
los pozos, del tipo de crudo, de la tecnología extractiva que se use".
"A partir del momento en que se toque el 'techo de producción' mundial, se va a evidenciar
una serie consecutiva de bruscas escaseces de petróleo –asegura el economista. El mundo habrá
alcanzado su máximo ritmo de producción mundial, momento a partir del cual año tras año habrá menos
petróleo disponible para alimentar a cada vez más habitantes de la Tierra y a economías que
pugnarán por seguir creciendo a un ritmo superior al 2% anual, mínimo umbral considerado
aceptable".
Alimento o biocombustibles. Si el consumo de petróleo a nivel mundial se mantiene,
y países como China e India -gigantes emergentes de la economía que siguen creciendo
vertiginosamente- aumentan sus requerimientos energéticos,
el precio del petróleo puede superar la barrera de los US$200 antes de lo
esperado, arrastrando de paso el precio de las bencinas, del gas (que Chile recibe de modo
intermitente de Argentina) y los alimentos, que ya evidencian el impacto a nivel mundial de la
subida del precio del crudo y los programa de producción de biocombustibles.
Respecto al último punto un informe de la Organización de Países para del Desarrollo
Económico (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO), emitido el 29 de mayo, señala que los precios de los alimentos continuarán su senda
creciente los próximos diez años.
"Así, calculan que productos básicos como los cereales o el arroz podrían subir entre un 60 o
un 80% en este periodo, niveles sustancialmente superiores a los que han prevalecido durante los
pasados diez años", señaló el español diario
El País. El documento, añade el periódico, destaca que la producción de biocombustibles es
uno de los factores que encarece los alimentos debido al uso de cereales para su producción, en
detrimento de la alimentación de ganado y el consumo en general.
Gigantes del consumo energético. De acuerdo al
World Energy Outolook 2007, el reporte anual de la Agencia Internacional de Energía sobre
situación energética mundial y sus proyecciones, China e India, debido a su enorme volumen y peso
en el comercio internacional de combustibles fósiles, "están transformando el sistema energético
mundial".
Como el crecimiento en esos países aumenta, el poder adquisitivo de su población se amplía y
su consumo energético sube sobre su crecimiento anual producto en parte de la falta de políticas de
eficiencia energética.
"Las poblaciones de China y de la India van consumiendo más energía en sus oficinas y en sus
fábricas, y comprando más electrodomésticos y automóviles. Todo ello contribuye a una gran mejora
de su calidad de vida", añade el reporte. "Sin embargo, las consecuencias de un crecimiento
desbocado de la demanda energética global son alarmantes para China, la India, la OCDE y el resto
del mundo".
Doble consumo y calentamiento global. Así, las necesidades energéticas mundiales
en 2030 superarán en más de un 50% las de hoy, a no ser que los gobiernos del mundo modifiquen sus
actuales políticas, advierte el mismo estudio.
El otro efecto de un mayor consumo mundial de energía son las emisiones contaminantes. Esto
"provocará un incremento continuado de las emisiones energéticas de dióxido de carbono, y un
aumento de la dependencia, por parte de los países consumidores, de las importaciones de petróleo y
de gas, procedentes en su mayor parte de Oriente Medio y de Rusia. Ambas circunstancias
intensificarían los temores relacionados con el cambio climático y la seguridad de los suministros
energéticos".
Las conclusiones de la Agencia Internacional de Energía no son nuevas. Pero no por eso dejan
de ser relevantes ante un escenario de aumento del precio del petróleo sostenido en el tiempo y un
futuro energético incierto. "El reto que deben afrontar todas las naciones es el de poner en marcha
una transición a sistemas energéticos más seguros y con menores niveles de emisión de carbono, sin
socavar con ello el desarrollo económico y social".
*Especial para
Perfil.com. Miguel Paz
es periodista del
medio chileno
El
Mostrador y autor del
blog "Miguel Paz.
Por qué el precio del petróleo seguirá subiendo
Según la Agencia Internacional de Energía sólo quedan reservas de crudo hasta el año 2035 pero en 2030 las necesidades energéticas mundiales en más de un 50% las de hoy.