El Foro Mundial Económico presentó un duro informe que revela que la Argentina tiene las
condiciones de inversión más pobres de América latina.
El estudio presentado en la cumbre de Santiago de Chile mide el Indice de Atracción para las
Inversiones y la Argentina se ubica en el lote de naciones –junto con Bolivia y Venezuela-
con peores condiciones para los negocios.
El trabajo presenta el
Infrastructure Private Investment Attractiveness Index (IPIAI) (Índice de
Atractivo para Inversiones Privadas en Infraestructura), una herramienta personalizada que mide las
instituciones, los factores y las políticas que atraen a los inversores privados para participar de
proyectos de infraestructura. Los ocho puntos que el IPIAI tiene en cuenta para sus mediciones
son:
-
Entorno macro: estabilidad económica, tamaño del mercado y perspectivas de
crecimiento.
- Marco legal (vigencia de las leyes), incluyendo eficiencia regulatoria, ética
pública y efectividad de los procedimientos jurídicos para la resolución de disputas.
-
Riesgo político.
-
Facilidad de acceso a la información.
-
Sofisticación y desarrollo de los mercados financieros que posibilitan la financiación de
infraestructura.
-
Antecedentes del país de la inversión privada en infraestructura a lo largo de los
últimos 15 ños.
-
Relaciones entre el gobierno y la sociedad, incluyendo la voluntad de la sociedad
para pagar por servicios públicos.
-
Aptitud del gobierno para acordar la inversión privada en infraestructura y la
capacidad de facilitarla.
El
Grupo 1 está formado por Brasil, Perú y Colombia, quienes muestran un desempeño
considerablemente fuerte en la mayoría de los pilares, a excepción del marco legal en Brasil, la
dimensión de la relación de la sociedad civil y el gobierno en Perú y el récord de proyectos de
inversiones privadas en Colombia.
El factor común entre estos tres países es que sus gobiernos y emprendedores se encuentran
frente a un desafío de ejecución e innovación, para resolver las barreras características y
específicas que cada país y lograr un incremento en el flujo de proyectos exitosos.
El
Grupo 2 está compuesto por México y El Salvador. Ambos muestran un desempeño
considerablemente fuerte en los factores que determinan atractivo para inversiones en general y, lo
que es muy importante, exhiben también un buen nivel de desarrollo en el sector financiero (en
particular acceso a crédito en moneda local a largo plazo), clave para potenciare desarrollo de
proyectos de inversión en infraestructura.
El
Grupo 3 incluye a Guatemala y Uruguay y, con un poco de optimismo a la República
Dominicana. En particular, Guatemala exhibe un muy bajo nivel de sofisticación en sus mercados
financieros, con un sistema de fondos de pensión prácticamente sin desarrollar.
La República Dominicana también presenta un sistema financiero incipiente, con la complejidad
agregada de una severa crisis bancaria muy reciente de la cual apenas ha comenzado a recuperarse.
El sistema financiero de Uruguay también debe todavía recuperarse por completo de la crisis
macroeconómica de la primera mitad de la década. Uruguay ofrece una muy escasa disponibilidad de
crédito en moneda local a largo plazo, y si bien cuenta con fondos de pensión de aceptable tamaño,
estos invierten principalmente en deuda pública.
En el
Grupo 4, que incluye Argentina, Bolivia y Venezuela, las condiciones generales de
inversión son pobres. La mayoría de las inversiones privadas en infraestructura de estos países
está relacionada con iniciativas específicas de cada industria en áreas en las que los beneficios
son captados en forma directa por los inversores (minería, petróleo y gas).
El uso de la inversión privada para proveer bienes públicos en los años recientes es limitado. El desafío para estos países es adoptar una agenda extensiva de reformas que apunten a la mejora del clima de inversión en general.
Fuente: DyN