“En el marco del trabajo sostenido que lleva adelante el Ministerio de Salud de la Nación a través de la Dirección de Respuesta al VIH, ITS (Infecciones de Transmisión Sexual), Hepatitis Virales y Tuberculosis, este nuevo número del Boletín reafirma el compromiso de continuar fortaleciendo las políticas sanitarias orientadas a la prevención, el diagnóstico oportuno y el tratamiento integral”, se lee en el último reporte oficial, publicado en diciembre, sobre la respuesta de la cartera al VIH y las ITS en Argentina.
El compromiso, sin embargo, aparece reducido en los números del Presupuesto de 2026: para este año, si bien los casos de enfermedades como la sífilis llegaron a niveles históricos (55.183 notificados durante el año pasado, de acuerdo con las cifras oficiales), el gobierno nacional prevé distribuir –como pudo constatar PERFIL–, 1,8 millones de reactivos para detectar la enfermedad, lo que representa una reducción del 18% respecto a lo proyectado para 2025 (2,2 millones) y del 33% en relación con 2023 (2,7 millones). El número es el más bajo desde que se tiene registro (2021, con 2,5 millones), aunque la cantidad de casos confirmados en 2025 supera la media del período comprendido entre los años 2020 y 2024 en un 64%. Esto, si se trata de casos notificados: entre la notificación y el registro como confirmado pueden pasar varios meses, explica el Boletín Epidemiológico Nacional. Si se consideraran los confirmados en 2025, la cifra se reduciría a 46.613. De todas maneras, eso implica un incremento del 71% respecto a la media del período señalado.
En lo que va de 2026 se notificaron 1.247 casos, un 103% más que la media durante la primera semana epidemiológica entre los años 2021 y 2025 (que en promedio fue de 615). El reporte publicado el 19 de enero registra también un incremento comparativo en los casos notificados de sífilis en embarazadas (del 153%, siempre respecto a la misma semana de los años señalados) y de un 4% en los casos de sífilis congénita.
El informe citado al comienzo hace especial hincapié en la sífilis, “una infección que continúa representando un desafío sanitario relevante, cuyo control y eliminación –en particular en su forma congénita– requiere fortalecer la articulación entre los distintos niveles de atención”, afirman.
Pero en las provincias reportan, desde hace varios meses, que hay faltantes en los reactivos. Algunas, como San Juan, tuvieron que comprarlos por su cuenta. “Todo lo relacionado con la compra de reactivos para VIH, sífilis y hepatitis hemos tenido que afrontarlo desde la provincia porque Nación tiene un atraso”, advertía en julio de 2025 el jefe de la cartera de Salud, Amílcar Dobladez, a los medios locales.
“Respecto de la falta de reactivos y tests, el problema es grave y tiene consecuencias inmediatas. La reducción de compras a nivel nacional y la falta de coordinación están aumentando las inequidades territoriales”, explicó en diálogo con este medio Alejandra Sánchez Cabezas, presidenta de la Asociación Argentina de Salud Pública (Aasap). “Hay provincias que históricamente compraron preservativos, otras que salieron a comprar algo de manera reactiva, y otras que no pueden hacerlo, sin saber si volverán a recibir insumos, cuándo o cuales, desde el nivel nacional”, agregó.
Para 2026 se estableció como meta la entrega de 33,5 millones de preservativos (como parte de los programas Desarrollo de la Salud Sexual y la Procreación y Respuesta al VIH, ITS, Hepatitis Virales, Tuberculosis y Lepra), lo que representa un incremento respecto a 2025 (21 millones), pero todavía una caída muy abrupta si se lo compara con 2023 (en donde estaba presupuestada la entrega de 80 millones).
La Fundación Huésped ya había advertido en un estudio que las proyecciones de gastos para este año –sumadas a los recortes que ya se estaban implementando– podrían traducirse en “más infecciones, diagnósticos tardíos, mayor desigualdad sanitaria y mayores costos en los tratamientos futuros”.
Las estadísticas oficiales señalan que el 49% de los casos de VIH se diagnostican tardíamente, y que cada año se producen 6.900 nuevos diagnósticos. Sin embargo, y mientras 71 mil personas recibían tratamientos antirretrovirales del sector público en 2025, para este año esa meta se amplió hasta los 71.500 casos que se estima serán atendidos.
Las consecuencias “son gravísimas en términos de salud individual, pensando en las personas adultas y sobre todo en la sífilis congénita, que es una tragedia que viene en aumento desde hace muchos años y que es condenar a un recién nacido a malformaciones severísimas, si es que sobrevive”, aclaró Cabezas. Lejos de ser un ahorro económico, resaltó, la sífilis “es una infección prevenible y de muy bajo costo de prevención. El acceso sostenido a preservativos cuesta centavos, mientras que el tratamiento tardío implica consultas, estudios, antibióticos, internaciones y, en los casos más graves, transmisión vertical”.
La Revista Argentina de Transfusión, de la Asociación Argentina de Hemoterapia, Inmunohematología y Terapia Celular, registró en 2025 “un aumento de la seroprevalencia de sífilis entre los 19 y 34 años”, algo que “empezó a notarse a partir del año 2018 y que se mantiene”.
La prevalencia de la enfermedad “ha ido in crescendo”, también entre los donantes, a quienes es vital hacerles los testeos.
Cabezas remarcó que es importante tener en cuenta –en un contexto en que el 98% de los contagios se dan por la falta de uso de preservativos– “los mensajes en términos de la exacerbación de los individualismos y de la ruptura de los lazos sociales, algo no menor a la hora de prevenir este tipo de patologías”. Aunque, concluyó, el incremento de las infecciones “no puede explicarse como una suma de decisiones individuales fallidas”. Se trata, más bien, “del resultado de políticas públicas debilitadas: la falta de insumos, información y políticas consistentes donde y cuando se necesitan no son decisiones individuales, es una decisión política”.