Sudáfrica espera recibir los beneficios económicos durante los próximos tres años luego de haber invertido en la organización de una Copa Mundial de fútbol. Al igual que los Juegos Olímpicos y el Super Bowl (partido final de la liga estadounidense de fútbol americano), un Mundial demanda un esfuerzo económico considerable para cumplir con las exigencias requeridas por la FIFA. En este caso, el Gobierno sudafricano debió destinar U$S 2.500 millones a infraestructura e instalaciones.