ECONOMIA

Un progresismo muy alegre pero poco feliz

El Estado recauda más pero no termina de resolver los problemas sociales.

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La economía argentina mantiene signos de fuerte recuperación, de la mano, como se viene insistiendo, de un escenario internacional por ahora muy favorable, de Brasil, y de un sector agrícola que ha superado las desgracias climáticas del año pasado.

Lo complejo, sin embargo, es que el largo ciclo de crecimiento iniciado a finales del 2002, sólo interrumpido por la crisis del 2008/09, muestra cuellos de botella importantes en sectores clave, como la energía, y no ha permitido reducir sustancialmente los núcleos duros de pobreza. Y, lo que es peor, el propio Gobierno reconoce que “no hay recursos públicos para atender, simultáneamente, todas las demandas de gasto de la sociedad”.

Dicho de otra manera, pese a un ciclo de crecimiento muy importante, la Argentina presenta serios déficits de oferta en áreas clave, como la infraestructura energética. Y la distribución del ingreso y la mejora de los sectores más pobres de la población no ha sido proporcional, ni mucho menos, al crecimiento observado. Cabe, entonces, preguntarse por qué.

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