Si bien en los últimos cuatro años se hizo costumbre la imagen desdibujada de los ministros de
Economía, nunca hasta ahora la figura de un titular del Palacio de Hacienda, como la del
recientemente asumido Carlos Fernández, pasa tan desapercibida.
Dejando de lado sus frases monosilábicas,
es imposible rastrear alguna definición pública de política económica. Fernández
no habla y, prácticamente, tampoco se muestra.
En el propio entorno del ministro de Economía, incluso,
admiten que “no está listo” para salir a plantear y defender las políticas (o
la falta de ellas) del Gobierno. Y hasta en los mismo pasillos del Palacio de Hacienda
circula una frase irónica que se repite cada vez más para referirse al ministro: “Un tal
Fernández”.
En cualquier caso, la agenda del funcionario continúa vacía y a la espera, mientras Néstor
Kirchner sigue ocupando el cargo que asumió, de hecho, cuando el ex ministro Roberto Lavagna
abandonó el cargo.
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Revista
Fortuna que sale a la calle mañana.
Un tal Fernández, el ministro de Economía sin agenda
Nunca, hasta ahora, la figura del titular de esa cartera había pasado tan desapercibida. Por qué no habla ni se muestra ante las cámaras.