En cuestión de semanas, distintos episodios ocurridos en escuelas argentinas volvieron a poner en discusión la violencia hacia los docentes. En Moreno, una madre irrumpió en una reunión escolar, insultó al equipo directivo y golpeó a una maestra frente a un curso de quinto grado. Días antes, en Marcos Paz, un grupo de madres esperó a una docente a la salida de una escuela primaria para agredirla tras acusarla de haber maltratado a sus hijos. En Tandil, un profesor de música terminó con una fractura de mandíbula luego de que un alumno de sexto año lo golpeara dentro del aula. Los tres casos ocurrieron en contextos diferentes, pero tuvieron el mismo desenlace: suspensión de actividades, movilizaciones de la comunidad educativa y reclamos gremiales por mayores medidas de protección.