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EDUCACIóN / EDUCACIÓN Y DEPORTE
domingo 3 noviembre, 2019

Escuela de alto rendimiento

Educación y deporte no siempre han ido de la mano cuando se piensa en la implementación de políticas públicas destinadas al desarrollo humano, productivo y social. Sin embargo, distintas experiencias que se han llevado a cabo con éxito nos invitan a repensar una articulación entre el sistema educativo y el desarrollo deportivo. Una integración cuyo potencial no ha sido aprovechado aún en toda su dimensión.

Stefano Di Carlo

El presidente de River, Rodolfo D'Onofrio, y el Ministro de Educación, Alejandro Funocchiaro, junto a alumnos del Club durante la campaña "Primero la escuela". Foto: River.
domingo 3 noviembre, 2019

Durante esta semana se está desarrollando una nueva edición de los Juegos Universitarios en la zona de Cuyo, la competencia regional y nacional que moviliza a gran parte de la comunidad universitaria. Sin duda, este acontecimiento es altamente positivo para los jóvenes, pero también nos brinda la oportunidad de repensar el potencial que puede tener una política educativa cuando se articula con planes de desarrollo deportivo.   

En Argentina, educación y deporte no siempre fueron de la mano. Si bien existen experiencias destacadas en este sentido, el potencial de este vínculo no ha sido aprovechado aún en toda su dimensión. Por ello, es valioso analizar las oportunidades que pueden generarse cuando educación y deporte se potencian y retroalimentan, y es valioso intentar una alianza coordinada y estratégica que se plasme en experiencias concretas en nuestro sistema educativo, tanto a nivel nacional como provincial y municipal. El deporte en la escuela, por ejemplo, es parte de la educación física, pero también puede ser “semillero” de futuros talentos deportivos.

Este año, nuestro país cumplirá una década desde la creación del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD). En diciembre de 2009, el Congreso Nacional sancionó la Ley N° 26.573, normativa que posibilitó la creación del organismo de composición mixta -pública y privada-, conducción alternada y representación igualitaria, cuyos socios fundadores y co-administradores son el Comité Olímpico Argentino (COA) y la Secretaría de Deporte de la Nación.

Nadie puede dudar de la importancia que tiene la promoción del deporte para un país, dado que la actividad deportiva es, en efecto, multiplicadora, porque moviliza cuestiones que son transversales y, al mismo tiempo, pilares para la vida en comunidad. El acceso a la educación y al deporte es un derecho que el Estado debe garantizar, y tenemos un conjunto de leyes que saludablemente lo garantizan. Pero lo que aún nos falta es lograr tender más puentes entre ambas esferas.

 

S QUE FÚTBOL

El deporte es un factor esencial para la educación en todos sus niveles, y la formación académica es central para el desarrollo de cualquier proyecto deportivo. Así lo entendió también el Club Atlético River Plate desde hace más de tres décadas cuando creó su escuela secundaria.

Más allá de cualquier preferencia futbolística, River se destaca por haber fundado y lanzado su proyecto educativo en 1982: una escuela pensada para que los jugadores que se formaban en sus divisiones inferiores pudieran llevarse una herramienta del club.

 El Club Atlético River Plate se convirtió en la primera institución que se propuso, dentro de su misión, el sostenimiento de los cinco niveles educativos, desde la sala de 45 días hasta la universidad. Así, el Instituto Universitario River Plate (IURP) se ha venido destacando por la calidad de sus planes de estudios, desde una concepción que considera a la actividad deportiva como una herramienta destinada a generar mejores posibilidades para el desarrollo humano integral, promoviendo el mejoramiento de la calidad de vida, de las condiciones de salud, la educación, la organización comunitaria y la inclusión social. El Club tiene un profundo compromiso con sus deportistas, con los jóvenes y con la comunidad en general, y su razón de ser es mucho más que fútbol, tal como lo demuestra su proyecto educativo. Y en ese sentido es que existe la Universidad.

 En relación al aporte de la propuesta educativa, River se nutre de la generación de graduados universitarios que son un insumo central para las cincuenta disciplinas deportivas que se practican allí, y al mismo tiempo realiza una contribución a la profesionalización que es tan necesaria en un país donde el deporte cumple un rol central.

Cuando alguien abandona la escuela, perdemos todos. Y el deporte, en este caso el fútbol desde su popularidad y como espectáculo masivo, tuvo la oportunidad de comprometerse y de no mirar para otro lado. Sin lugar a dudas, no hay desarrollo posible sin educación.

PRIMERO LA ESCUELA

 Este año, los futbolistas estrellas de los distintos clubes alentaron a los jóvenes para que terminen la escuela. Durante la transmisión de los partidos de la Copa de la Superliga pudieron verse una serie de cortos audiovisuales donde se promueve seguir estudiando hasta completar la secundaria.

Los videos, que buscan estimular y acompañar el esfuerzo que implica para muchos terminar la educación media, se enmarcan en la campaña “Primero la Escuela”, iniciativa conjunta entre la Superliga Argentina de Fútbol (SAF), la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación (MECCyT). 

“Primero la Escuela” se inició en 2018 con la emisión de las primeras piezas audiovisuales donde se interpelaba a los jóvenes a seguir estudiando “hasta el final del partido”. Este año, se sumaron nuevos videos que incorporan testimonios de jugadores y piezas gráficas. Los nuevos cortos, que se pudieron ver en cada partido, circularon  también por las redes sociales el resto de la semana.

La propuesta, que demuestra nuevamente que el deporte y la educación pueden potenciarse mutuamente, se inscribe en la necesidad de dar respuesta a uno de los grandes desafíos educativos que tiene Argentina: lograr que todos completen su escolaridad obligatoria, con aprendizajes significativos y una enseñanza de calidad. Es un deber del Estado poder garantizar su cumplimiento.

 Sabemos que los jóvenes que no terminan la secundaria se encuentran con grandes desventajas para alcanzar una mejor calidad de vida. Este problema, que parece individual, es colectivo. Cuando alguien abandona la escuela, perdemos todos. Y el deporte, en este caso el fútbol desde su popularidad y como espectáculo masivo, tuvo la oportunidad de comprometerse y de no mirar para otro lado. Sin lugar a dudas, no hay desarrollo posible sin educación.

 

PENSAR EL FUTURO

 Las experiencias citadas son ejemplos que dan cuenta del potencial que tienen estrechar vínculos y generar puentes entre educación y deporte. Estas iniciativas revelan que existe la posibilidad de desarrollar una política educativa nacional que se nutra de los valores deportivos y una política deportiva nacional que integre el ámbito de la educación como parte de su proyecto de formación, tanto de los futuros atletas como de los dirigentes de las instituciones del deporte argentino.

 En este sentido, aparece un concepto central para avanzar en la dirección planteada que va de la mano del alto rendimiento, que tiene que ver con la profesionalización. La educación así puede contribuir al fortalecimiento de las instituciones deportivas del país y a la profesionalización de la dirigencia para jerarquizar la gestión deportiva en todos los niveles.

 Si bien se destacan los avances del deporte argentino amateur en los últimos años, también se reitera la necesidad de dar un salto en materia de comunicación. Se trata de una labor que deben emprender las instituciones deportivas -estatales, privadas o comunitarias- que trabajan día a día por mejorar el deporte argentino. 

Habiendo saldado preocupaciones urgentes como, por ejemplo, la necesidad de financiamiento que comenzó a resolverse con la llegada del ENARD, el escenario se vuelve favorable para avanzar en herramientas que fortalezcan la calidad institucional y que atiendan aspectos más cualitativos de la gestión deportiva.

El esfuerzo económico por parte del Estado -que implica apoyar a un atleta para que represente a Argentina en el mundo o acompañar la organización de una competencia de primer nivel internacional en el país- o el esfuerzo que supone el logro deportivo alcanzado por el atleta, se desdibujan cuando la imagen del deportista o del espectáculo se descuida. Este hecho perjudica al deporte en su conjunto y reclama la necesidad de una mayor profesionalización de la gestión de las instituciones, que pueda avanzar en puntos nodales como la comunicación. 

Si focalizamos lo que ocurre con el espacio que dedican los medios de comunicación a la difusión de los deportes -más allá del fútbol-, aparecen algunas demostraciones concretas de que día a día se renueva el interés periodístico por este área, y este acompañamiento tiene su correlato en la predisposición de la comunidad por consumir esos contenidos.

El apoyo oficial es una realidad, y gracias a ello son posibles numerosas giras para entrenamiento, viajes para competir y sedes locales de espectáculos internacionales. Pero también es clave avanzar de manera complementaria en la generación de las condiciones necesarias para que las instituciones deportivas puedan potenciar su vínculo con la comunidad, hacerse más visibles y desarrollar acciones integradas con el sistema educativo.

El deporte argentino en su conjunto, de la mano de los resultados positivos de las últimas competencias y de la creación del ENARD, ha ganado protagonismo en los últimos años. Este dato puede observarse también en el crecimiento de los niveles de audiencia de las transmisiones deportivas, tanto en canales privados como TyC Sport o ESPN, como en la Televisión Pública y DeporTV,  señales que han tomado como eje fundamental de su programación el acompañamiento a los deportistas argentinos.

Sin duda, este nuevo escenario constituye una oportunidad para avanzar en una comunicación más efectiva, potenciar al deporte y fortalecer a las instituciones deportivas para que puedan generar recursos propios y ampliar la visibilidad de sus atletas.

En definitiva, el ámbito educativo puede aportar conocimiento, profesionalización y talento en esta tarea, y el deporte puede colaborar con la inclusión de valores como el trabajo en equipo, el espíritu emprendedor y la constancia a la hora de lograr los objetivos. Todos valores fundamentales para el desarrollo humano, productivo y social. Sin dudas, una buena oportunidad.

 

*Vicepresidente 2° del Club Atlético River Plate y miembro del Consejo Directivo del Instituto Universitario River Plate.


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