ELESPIA

La familia Blaquier decidio vender parte de su flota de yates

<p>- Paolo Rocca, en el ranking de billonarios.<br /> - PJ bonaerense: chicanas y statu quo.<br /> - Encuentro de consultores y un acertijo.<br /> - Punta del Este: vidriera y frivolidad.<br /> - Por el frío, Obama &ldquo;huye&rdquo; a Hawaii.</p>

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Desde hace años, la flota de yates de la familia Blaquier suele instalarse en el Yacht Club de Punta del Este cada verano. Pero en esta ocasión, el convoy náutico se vio considerablemente reducido: en lugar de las siete embarcaciones que habitualmente amarraban en el lugar, una al lado de la otra, sólo dos han recalado en el muelle uruguayo. La explicación: la familia ha decidido desprenderse de más de la mitad de ellas. Hay dos versiones respecto de cuántos yates han salido a la venta; una señala que son cinco, y otra, cuatro. Lo cierto es que este verano sólo tres de los siete barcos de Carlos Pedro Blaquier han amarrado en el Este, Black Beauty, Neptuno y Minerva. El Cristina, por su parte, no estaría entre los ofertados, ya que su nombre es un homenaje a la mujer del dueño del ingenio Ledesma, Cristina Khallouf. Blaquier tampoco ha viajado a Punta del Este –ya que tiene impedida la salida del país por la causa que investiga su responsabilidad en violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar en el ingenio de la empresa en Tucumán– y por eso muchos habitués extrañan los almuerzos –para 15 personas como mínimo y hasta 45– que organizada con regularidad a bordo del barco comedor, que contaba con su tripulación vestida de bermudas blanca y chomba celeste. En cada evento, el propio Blaquier recibía a sus invitados con su gorro de capitán. El empresario y su mujer permanecían a bordo desde el 6 o 10 de enero hasta febrero, pero la flota completa regresaba a la Argentina recién después de Semana Santa, cuando la familia cerraba oficialmente su temporada esteña.

El “italiano”
La cadena de noticias financieras Bloomberg dio a conocer el nuevo ranking de los billonarios del mundo al cierre de 2013. Entre las 200 personas más ricas del mundo figuran 14 latinoamericanos, pero sólo uno de ellos es argentino. Se trata de Paolo Rocca, aunque a decir verdad el dueño de Techint aparece mencionado como italiano. El hombre se ubica en el puesto 95 con un patrimonio de US$ 11.600 millones y logró escalar un puesto respecto del mes anterior pese a que en 2013 sufrió pérdidas por 186 millones. De este modo, es el séptimo latinoamericano con mayor fortuna en el mundo. A nivel regional lidera el ranking Carlos Slim con US$ 72 mil millones. Le siguen el brasileño Jorge Pablo Lemman, con US$ 22,3 mil millones; el colombiano Luis Sarmiento, con US$ 16,4 mil millones; el mexicano Alberto Mailleres, con US$ 15,6 mil millones; la chilena Iris Fontbona, con US$ 15,3 mil millones, y finalmente el colombiano Alejandro Santo Domingo, con US$ 13,3 mil millones.

Cumpleaños
El gobernador fue a ver una obra y terminó arriba del escenario. Daniel Scioli y Karina Rabolini estaban en la platea viendo Pato a la naranja, que protagonizan Nito Artaza y Miguel Angel Cherutti en el Teatro Enrique Carreras de Mar del Plata. Pero al final de la obra, el productor de la pieza sorprendió a Cherutti con una torta por su cumpleaños y el político terminó saludando con todo el elenco.

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Statu quo
El congreso del PJ bonaerense en La Matanza generó varias “grietas” entre los dirigentes del aparato político más importante de la Argentina. Por el terrible calor que pasaron sus asistentes y la demora de más de cuatro horas para comenzar por falta de acuerdo para elegir las autoridades, dos intendentes del interior bonaerense comenzaron un divertido duelo de frases hechas para calificar a varios de los colegas presentes. “El que entra papa termina cardenal”, decían por Martín Insaurralde. Al parecer, hasta el día anterior él sería el presidente del congreso por un acuerdo suscripto varios días antes, pero como los tiempos cambian y algunos no se percataron de “pequeños detalles” –como el malestar de la Casa Rosada hacia su persona–, su candidatura cayó en un cono de sombra. Apareció también Julián Domínguez a reclamar ese puesto para el interior provincial y por ende para él, que es representante de Chacabuco y que serviría para instalar su candidatura a gobernador para 2015. Pero la sapiencia provinciana acuñó otra frase para lo que ocurriría minutos después: “Pueblo chico, infierno grande”. Para bloquear las aspiraciones de Domínguez aparecieron las huestes de Florencio Randazzo. Vecino de aquél en la cuarta sección electoral y enemistados históricamente, el ministro de Interior –merced a su gestión en materia ferroviaria– ha conseguido el apoyo de varios intendentes para sus aspiraciones a gobernador. Caído Domínguez, otra frase: “El que no corre vuela”, definieron a José María Díaz Bancalari, que ante la imposibilidad de elegir a un nuevo presidente propuso mantener el statu quo y logró conservar la presidencia del congreso del PJ bonaerense.

Apuesta a 2015
Brindis de consultores y politólogos para despedir 2013 en un bar de moda de la calle Arroyo. Balance del año político-electoral, proyectos para 2014 y competencia por quién descubre el lugar más exótico para disfrutar sus vacaciones. En la reunión también se habló de uno de los “decanos” del arte del asesoramiento político, el norteamericano James Carville, personaje excéntrico si los hay y bien conocido por varios dirigentes vernáculos. Entre ellos, Daniel Scioli y Jorge Capitanich, que generaron la siguiente apuesta en la mesa: ya que los dos se anotan para la Presidencia en 2015, y en caso de tener que optar por alguno de ellos, ¿a cuál de los competidores elegiría finalmente Carville? Respuestas e hipótesis varias, desde el que consiga más dólares para pagar los honorarios y/o previsiones sobre los ingresos que le generaría un contrato por elegir al ganador. Pero un dato aportado sobre la campaña presidencial argentina de 1999 sembró más dudas que certezas sobre el interrogante. Ese año, Carville participó en la campaña de Eduardo Duhalde y demostró una cualidad desconocida en los consultores, la sinceridad. La anécdota cuenta que en una suite del Alvear, en una breve y cotizada reunión, Carville le comunicó a Duhalde que era imposible lograr un triunfo sobre Fernando de la Rúa. Los muchachos bonaerenses presentes no salían de su asombro, ni podían contener las formas para aplacar la ira. Al salir la decisión ya estaba tomada, el optimismo del brasileño Duda Mendonça lograría el contrato para manejar la campaña de Duhalde. Para 2015, ¿optimismo o sinceridad?