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Retratos digitales

Cómo lograr la alquimia entre tecnología y belleza

Raimundo Rodulfo, director de Innovación y Tecnología de Coral Gables, explica por qué la ciudad ha sido distinguida como Smart City.

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Trabajo. El ingeniero recordará sus orígenes venezolanos, pero también se remontará a la fundación de Coral Gables. | cedoc

En ingeniero Raimundo Rodulfo es capaz de narrar proezas de la ciencia aplicada a las telecomunicaciones con notable sencillez.

Con la misma simpleza con la que me recibe un viernes soleado, a media mañana, en su despacho, ubicado en el edificio de la calle Salzedo, en Coral Gables, Miami. 

Se sienta frente a mí, no sin cierto nerviosismo, y comienza un relato que nos lleva de los viejos ladrillos analógicos marca Motorola, a los increíbles smartphones actuales. Todo alrededor de Rodulfo son premios y diplomas. Todo es logros y certificaciones de la carrera de un experto.

“Viniendo del sector privado, donde trabajé por más de diez años, yo considero que la infraestructura que desarrollamos con grandes compañías de telecomunicaciones, como Siemens o la BellSouth, es lo que permitió que hoy hablemos de Smart Cities (…) de hecho, en los 90, cuando en diversos países de Latinoamérica instalamos todo el cableado de las comunicaciones celulares de entonces, ya teníamos inteligencia artificial para detectar fallas en las redes de lo que entonces era GSMA”.

Raimundo Rodulfo es el director de Innovación y Tecnología de una ciudad hermosa. Esta certeza –Coral Gables lleva esa oficial denominación con toda justicia– le impone el increíble desafío de implementar soluciones tecnológicas “para darles mayor calidad de vida a nuestros vecinos, y quienes nos visitan de todas partes del mundo” sin omitir el aspecto estético de cada decisión.

Entonces, por ejemplo, Rodulfo me muestra uno de los últimos avances de su departamento. En el enorme monitor curvo que tiene a su derecha, abre un archivo y veo un poste negro ubicado en la intersección entre la avenida Ponce de León y la Alhambra. 

“Este poste, que es un prototipo –el primero implementado en América del Norte, y de los pocos que hay en el mundo– fue desarrollado por ingenieros aeroespaciales, y tiene la capacidad de reemplazar doce postes normales, con los que habitualmente medimos tráfico, calidad del aire, viento, nivel de luz, leemos chapas de vehículos, damos wifi, analizamos situaciones de riesgo, etcétera. Pero nosotros unimos en el proyecto a los diseñadores industriales de Pininfarina, que trabajan para Ferrari o Lamborghini. Y esto porque sabíamos que no podíamos hacer nada que no fuera bello, además de innovador. Así que nos dieron esa solución, que va estéticamente en línea con la ciudad, sin cables, modular, plug and play, con forma de luminaria o de faro”.

Durante los más de noventa minutos de conversación, este ingeniero de múltiples ingenierías recordará sus orígenes venezolanos, pero también se remontará a la fundación de Coral Gables; su identidad y su singular historia, que llegará a la centuria el año que viene. 

Mientras, el despliegue argumental en relación con la innovación tecnológica de esta parte del condado de Miami es casi pirotécnico: en el gemelo digital de la ciudad –una réplica en tres dimensiones– accedemos a toda la información disponible, desde cada contrato firmado entre cualquier tienda y el municipio, pasando por los niveles de salinidad en el agua, el flujo de tránsito en tiempo real, e incluso la proyección de repavimentación de calles que a la fecha no presentan siquiera un atisbo de rotura.

“Todo, finalmente, recae en el capital humano –reflexiona Rodulfo parado al costado de uno de sus frameworks– porque sin nuestro equipo, conformado por ingenieros en todas las especialidades, con certificación en estándares actualizados, sería imposible pensar en soluciones Smart City como las que te cuento”.

Las capas tecnológicas programadas con software de propia factura, y corriendo en la nube provista por empresas gigantes con las que las autoridades firman contratos de mayor rigor respecto de los que se tramitan con ciudadanos de a pie, le permiten a Coral Gables estar preparada para huracanes.

“Nuestra prioridad, desde que entré al departamento de IT allá por 2004, fue garantizar alta calidad en las telecomunicaciones de los servicios públicos esenciales, o sea, policía, bomberos, emergencias del 911 y hospitales (…) entonces hoy mismo nuestra capacidad de banda ancha soporta apagones e inundaciones, porque hemos construido capas. Tenemos nuestra propia fibra óptica, también construimos redes inalámbricas con antenas y servidores, por si falla lo anterior, pero si no nos montamos sobre el servicio 5G de los prestadores privados, y en el último escenario, tenemos tecnología satelital como Intelsat, o Starlink o Satellite Link, de Motorola”.

La ciudad hermosa está, además, hiperconectada. 

La oficina liderada por el ingeniero que bebe un trago de agua y se acomoda la ropa antes de las fotos trabaja en forma horizontal con el resto de las áreas del Estado local, liderado por el alcalde, Vince Lago. Pero, además, ofrece una plataforma de datos abiertos a la comunidad en la que es fácil acceder a toda la información que Rodulfo explica –con providencial oratoria, considerando los cruces entre geografía, historia, ingeniería civil, eléctrica, etcétera–.

Las distinciones y los muchos premios quedan atrás. Mi interlocutor me lleva a conocer el edificio, y me acompaña hasta la puerta de calle, donde me despide con un apretón de manos. 

La búsqueda de la excelencia a veces se confunde con la soberbia, pero no es el caso. El objetivo de Raimundo Rodulfo es honrar el legado de George Merrick, fundador de la ciudad. Su visión consistía en que esta área de Florida ofreciera una vida cerca de la naturaleza, con diseño arquitectónico mediterráneo, equilibrando variables que difícilmente se encuentran juntas.

A inicios de 2023, las tecnologías de la información y la comunicación han avanzado tanto en nuestra vida, que el desafío de Rodulfo es doble: ser vanguardia sin descuidar la belleza. A juzgar por la experiencia de quien suscribe, el plan marcha inmejorablemente.