Estudió Ciencia Política y cuenta con maestrías en Economía y Ciencia del Estado. Pero ya hace un tiempo decidió dedicar sus esfuerzos intelectuales a la televisión: conduce TV Mix por Canal 26 y Yo amo a la TV por el Siete, donde luce una prolija silueta diseñada por manos expertas en belleza. “Yo quería ser presidenta de la Nación a los nueve años. Después, el tiempo y la cordura me hicieron reflexionar al respecto y terminé en los medios... Tiró más el gen familiar”, dice.
Aunque las diferencias son obvias. O no tanto. “Eso de que Marina es la que estudia e Ileana es la saltimbanqui es medio mentirosón –dice con ánimos de desmitificar la personalidad de su hermana–. A mí de chiquita me gustó estudiar, pero Ileana es una persona muy aplicada y metódica que ha sido abanderada del secundario. Incluso en su carrera de actriz: ella es egresada del Conservatorio de Arte Dramático con el mejor promedio. Nunca fue una cabeza fresca, más allá de este personaje que creo que sí lo es".
— ¿Ileana es o se hace?
—Creo que el personaje que vemos es como si fuera una caricatura de su costado histriónico, desenfadado, desinhibido y alocado. Pero ella no es sólo eso. Hay una cosa medio mezclada y si a ella no se le hace pesada la carga de estar desdoblada entre persona y personaje... ¡qué sé yo! Yo lo veo claro, bah, claro, hay veces que la propia Ileana no entiende bien si la que habla es el personaje o la persona.
—¿Y a vos en qué lugar te coloca?
—En algún punto es cierto que yo soy la más instruida y mi hermana la histriónica o la más desfachatada, la que se animó al destape o a payasear, en sentido artístico, y tomarse esa licencia de jugar. Creo que a las dos nos pesa el mote. La sexy versus la que está vestida. La que estudió versus la que se come las eses, es una tendencia que todos tenemos de rotular.
Si hay algo que comparten es el gusto en el vestir. “Ella es más bien saqueadora, es la que llega y te vacía el placard porque no se compra nada, es medio amarretongui, no tiene tiempo y de repente, manotón.” No ocurre lo mismo en cuanto a los hombres. “Nunca nos peleamos por eso. A ella le gustan clasicones y a mí alternativos. Mi marido tiene los pelos parados y el de ella está peinado a la cachetada con la raya al costado.”
La pequeña ilustrada
A los nueve años, con la campaña electoral de Alfonsín, le surgió la vocación política: “En el ‘83, cuando vino toda la democratización, la idea del acto público, el político haciendo el cierre de campaña, quedé fascinada. Más que nada con el proceso electoral, y me dije que quería ser política. Nací en diciembre del ‘73 y no viví la democracia previa a Alfonsín”.
Aclara más: “Me acuerdo que nadie me daba bola salvo Luis Brandoni, con el que charlaba de política en la sobremesa del viejo Fechoría. Era el único que me tomaba más o menos en serio... Yo era medio monstruito”. Y amenaza: “No descarté hacer vida política”.