"¿Me llamaron porque se les pinchó la nota con la Negra Vernaci, no?”, pregunta con simpática desconfianza Fabián Cerflogio (alias “Madariaga”), el locutor semiescondido del ciclo de medianoche Duro de Domar y del programa radial de Aspen que se transmite todos los fines de semana a partir de las 18. Sin embargo, antes de ser la voz más conocida del programa de Roberto Pettinato, Cerfoglio tuvo un pasado musical memorioso. “Era discjockey en un boliche. Por ese entonces mi look era el estilo ‘afro’, bien Charly García, rulitos ochentosos con bigote incluido”, confiesa entre risas.
—¿Y la locución?
—A los siete años ya jugaba con el tocadiscos Winco y un grabador. Ponía música del Altiplano como cortina, mientras imitaba al vecino que era locutor de un programa agropecuario. A los 17 dejé Madariaga y me vine para Buenos Aires. Primero hice la gran, “sigo los pasos de mi viejo padre y de mi abuelo” estudiando Farmacia en La Plata pero a los pocos meses abandoné. No era lo mío.
Creador de latiguillos como “elo”, “durísimo” y el calentón “la la la”, el locutor cuenta que después de hacer los famosos informes de Duro de domar, ahora le proponen trabajos cada vez más extraños. “Me llaman para hacer la voz en off de los videos de cumpleaños de 15 o de Bar Mitzvá. Los chicos ponen sus fotos y yo cuento sus historias con un poco de chistes.”
— Tu personaje se extendió a comerciales de banda ancha y de helados...
—Sí. Estos dos trabajos obviamente me salieron por mi laburo en Duro de domar. Para mí eso es un arma de doble filo, uno puede terminar repitiendo siempre lo mismo. Por eso en los castings de publicidad trato de salirme de ese lugar y jugar con otros tonos y otros matices de voz para mostrar que sé hacer otras cosas. En el rubro de la publicidad son unos pocos, y cada uno ya está como identificado para ser la voz de un cierto tipo de producto.
— ¿Se terminó la era de los locutores invisibles?
— Y, no sé...Todos tenemos algo de actor ahí. Lo que pasa es que está en los productores que te den lugar o no. Me parece que ahora se abrió un poco más el juego. Es triste escuchar la radio o la televisión y darse cuenta de que tienen esperando durante horas a locutoras, sólo para anunciar la hora y la temperatura.